<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188</id><updated>2011-10-25T15:11:38.388-07:00</updated><category term='Quién soy?'/><category term='la sabrosa'/><category term='Minicuento - Milagro'/><category term='Minicuento - Cañañolo'/><category term='Los heroicos y gloriosos hirdoaviones'/><category term='Migdonio'/><category term='Grandes Compositores: Tras los origenes de autores e inmortales piezas del mundo vallenato'/><category term='Taty'/><category term='Odiseo'/><category term='Joce G. Daniels G.'/><category term='Crónica - La Vuelta a la manzana: El Porvenir'/><category term='Obras publicadas'/><category term='Obras inéditas'/><category term='Papagayín y Barrilete'/><category term='La jardinera y el poeta'/><category term='Inés'/><category term='Don Misael Soracá: el barbero de Pueblo Bonito'/><category term='Biblioteca Digital: El libro total'/><category term='El Chiquero'/><category term='La noche feliz de Juana la Fea'/><category term='Mi nombre es...'/><category term='rey de Ítaca'/><category term='El juego del siglo'/><category term='Minicuento - Sueño'/><category term='Comentarios a la obra de Joce Daniels'/><category term='Libardo Muñoz'/><category term='Minicuento - Desagradecido'/><category term='Fernando Fernández Palacio'/><category term='Nancy Pérez Bello'/><category term='FRANCISCO EL HOMBRE: UNA LEYENDA DE MÁS DE DOS MIL AÑOS'/><category term='Minicuento - Ironía'/><category term='El Porvenir: calle de la revolución'/><category term='L Rosa Blanca que le robe al sueño'/><category term='La Palmera de Mariipaz'/><title type='text'>JOCE DANIELS.COM</title><subtitle type='html'>En esta página encontrarás cuentos y fábulas del escritor Joce G. Daniels G.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>32</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7663122041264534295</id><published>2011-10-24T14:37:00.000-07:00</published><updated>2011-10-24T14:37:05.618-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los heroicos y gloriosos hirdoaviones'/><title type='text'>Los heroicos y gloriosos hidroaviones</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A mis hermanos, Tico, Betty, Papi, Franky,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Haydée, Eddie, Key y la Cuqui,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;con quienes corrí detrás de la cola de los&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;hidroaviones, mientras nuestros padres, desde la orilla de la albarrada&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;nos regañaban&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los heroicos y gloriosos hidroaviones[1] que irrumpieron en el ciclo de la patria con su estridente ruido y con los adelantos tecnológicos, que en los amaneceres cuando decolaban en Barranquilla hacia los remotos pueblos del interior despertaban a los obreros de fábricas de espesas chimeneas y a los pescadores de ilusiones y fueron dejando en cada lugar del río Grande de la Magdalena un retoño de sus ancestros y un trozo de recuerdo o una carta de amor y un pedazo de semilla, una ráfaga de civilización y también de modernidad y a su alrededor forjaron pilas de leyendas que al paso de días y semanas y meses y años las contaron nuestros padres y abuelos como los grandes pioneros que abrieron de par en par las puertas del tiempo para la conquista del cielo colombiano y que hoy no son sino recuerdos en los rincones del olvido o piezas desvencijadas y tiradas en cuartos de anticuarios y museos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La historia de los hidroaviones en nuestro país es bastante parecida a la de los desaparecidos buques de vapor o a la de los trenes míticos y fabulosos, que con cien años de diferencia contribuyeron a engrandecimiento del país, al auge del comercio que ingresaba por el Caribe hasta Santa Fe de Bogotá y que le dio vida y vigor a calamar y Tenerife, Plato y Zambrano, Tacamocho y Magangué, Mompox y Santa Ana, Guamal y Tamalameque, el Banco y la Gloria, San Pablo y Puerto Wilches, Puerto Berrío, y Giraldot, La Dorada y Honda, Guamal y Barrancabermeja y además las convirtió en pequeñas babilonias donde la cultura y el comercio, las cantinas y los cabaret, los astilleros y las factorías, las fondas y los malecones, la incipiente tecnología y la inesperada modernidad hicieron parte de las rutinas de los habitantes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La vida de esas ciudades y pueblos era el río, vibraban por la acuatizada de un hidroavión, el arribo de un buque de vapor o la llegada estridente de una locomotora, que dejaba un reguero de putas y meretrices, de gambusinos y vividores, ilusiones y quimeras, mercachifles y prestidigitadores, culturas y valores. Cuando se extinguieron estas formas multimodales del transporte frente a la negligencia e incapacidad del gobierno para sostenerlos, muchas de esas ciudades y pueblos lenta y paulatinamente se sumergieron en un letargo del que fue difícil despertar quedando convertidas en pueblos fantasmas, recordados únicamente por la imaginería popular.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La fantasía deambuló tanto a principios del siglo XX por el invento de Glenn Hammond Curtis (1878-1930) e Igor Sikorski (1889-1972), quienes diseñaron el hidroavión NC-4 con flotadores y el de uso comercial, que Gonzalo Mejía, un soñador antioqueño, salió de Medellín con un vagón lleno de lingotes y pesos oro, lo trajo hasta Barranquilla, contrató un buque de ruedas y cruzó el Atlántico hasta Burdeos, en Francia, donde buscó afanosamente a Louis Blériot, el más famoso piloto de su época que había cruzado pocos meses antes en 1909 el Canal de la Mancha. “Quiero que venga y caiga sobre un mar de rosas y flores que le haremos en la piel del Río Medellín”, le dijo mostrándole un lingote de oro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese sentido hay que resaltar el empuje de la naciente clase empresarial de la ciudad de Barranquilla, que aún no se ha detenido, encabezada en esos días por Ernesto Cortissoz, Arístides Noguera, Werner Kaemerer, Stuart Hoste, Cristóbal Restrepo, Alberto Tietjen, Jacobo Correa y Rafael Palacio, que hicieron posible la fundación de la Scadta y el servicio comercial aéreo, primero de este continente y el segundo en el mundo y el primer correo aéreo de la Tierra, que se inauguraron el 5 de diciembre de 1919.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para algo servían los hidroaviones. Años antes, en 1912 el inglés D. Smith, que solo hablaba hindú, se convirtió en el primer piloto en sobrevolar el cielo colombiano y lo hizo en Barranquilla ante el asombro de miles de personas y el susto y espanto de cientos de goleros cuando el hidroavión se precipitó a tierra y cayó sobre un matojo de taruyas en el Caño de la Ahuyama. Fue Knox Martín el primero que realizó el vuelo de correo aéreo entre Barranquilla y Puerto Colombia en su Curtis Yenny con tan mala suerte que, cuando lanzó los paquetes desde el aire, el fuerte viento los tiró al mar y allí ante la alegría de la gente fueron dentellados por los amaestrados tiburones. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Posiblemente el hecho más trascendental de esta época fue la osadía de los empresarios bogotanos A. Castello y Edmundo Ramos, quienes compraron un Blériot en París, lo trajeron hasta Barranquilla en barco y de allí lo subieron hasta Honda en el planchón de un buque de ruedas, con tan mala suerte que cuando trataron de subirlo a la montaña en una zorra para llevarlo a Bogotá, se vino abajo, se estrelló contra una roca y quedó hecho añicos. Muchas fueron las leyendas que se tejieron en torno a estos míticos pájaros alados que irrumpieron en el cielo de la patria y contribuyeron mucho al desarrollo del país. Por su funcionalidad aún son esenciales, y más ahora cuando amplias zonas de nuestra geografía necesitan y pugnan por el desarrollo de sus regiones. Ojalá vuelvan aquellos aparatos que en un pasado no muy remoto despertaron con su ruido estridente el sueño de los caimanes y espantaron las pasiones atrasadas de las babillas y las zorras que poblaban las riberas y cimentaron ilusiones y quimeras en pueblos y ciudades, convertidos hoy día en territorios abandonados y habitados por fantasmas y espíritus que sueñan con la resurrección de los hidroaviones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;San Sebastián de Calamarí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;[1] Nota publicada en el Diario EL TIEMPO Caribe, en la página 2, el día sábado 19 de abril de 1997.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7663122041264534295?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7663122041264534295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7663122041264534295' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7663122041264534295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7663122041264534295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/10/los-heroicos-y-gloriosos-hidroaviones.html' title='Los heroicos y gloriosos hidroaviones'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-5409784913082762810</id><published>2011-10-24T14:32:00.000-07:00</published><updated>2011-10-25T15:09:14.624-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La noche feliz de Juana la Fea'/><title type='text'>La noche feliz de Juana la Fea</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;A Manuelita Castro, mi amiga de infancia &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AaI919bnIf8/Tqczbama4dI/AAAAAAAABZk/VESJj27Vv8A/s1600/eNTRE+LA+PENUMBRA.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" ida="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-AaI919bnIf8/Tqczbama4dI/AAAAAAAABZk/VESJj27Vv8A/s320/eNTRE+LA+PENUMBRA.jpg" width="240px" /&gt;&lt;/a&gt;La historia[1] de Juana la Fea la escuché una mañana del mes julio en la matanza del viejo Mondaseca, hace más o menos medio siglo, cuando yo andaba agarrado de la ancha falda de cuadros abigarrados de mi abuela Ismenia, en tiempos en que tan solo se hablaba de caimanes y violencia, y de la llegada de los hidroaviones que apenas comenzaban a sobrevolar el cielo de la patria y con sus ruidos estridentes asustaban a los manatíes dormilones y a las hornadas de goleros atrevidos que retozaban a lo largo de las albarradas de los pueblos aledaños al río.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Juana la Fea era entonces una zagala de quince años, que jamás arrancaba un piropo de cumplido a los jóvenes de su tiempo y tampoco una frase morbosa a los viejos otoñales y cloróticos que deambulaban por los parques. Realmente era fea y por eso la llamaban así, pero Dios que es muy sabio, además del corazón de paloma con que la había premiado también la había dotado de un hermoso cuerpo que exhalaba una fresca fragancia que hacía suspirar en silencio a más de uno. “Lástima por la cara de puño que tiene” decían. Y era así.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo el mundo le decía Juana la Fea y no había una razón para que yo, que entonces comenzaba a vivir mis primeras pasiones en las culatas de la casa, escondido de la mirada severa de Dona, mi mamá, con Martina, la pata tuerta, no la llamara como las otras personas. Además del corazón frágil y sensible de paloma, era la mujer más sencilla y la más querida de todas cuantas en mi vida de felicidad y de infortunios he conocido. La gente la quiso mucho y con el paso del tiempo, cuando ya me había ido de mi pueblo, su nombre adquirió una aureola llena de mitos y leyendas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Contaba la gente que una mañana apareció fresca y radiante, muy cerca de la orilla del río donde estaba Mojarraloca, el Orfeo del millo encantado. Ella misma vociferó con alegría y emoción que la imagen de la Virgen de la Candelaria, a quien muchas veces le había pedido con humildad que le diera fuerzas para soportar las burlas que hacían quienes decían ser sus amigas, la había premiado y la había convertido en la mujer más bella del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo que para esos días ya me había largado de mi pueblo, agobiado y cansado por las muchas crecientes y por los tantos polvos echados en la calle y en los traspatios, escuché la historia casi treinta años después en casa de mi hermano Eddie, de boca de un brujo de la sierra que vendía ungüentos contra el amor y leía la suerte pasada de las mujeres viudas. Contaba todos los pormenores y con tantos detalles que me pareció una mentira más de las muchas que yo había dicho y también había recibido en mis correrías de vendedor de purgantes a la gente que habitaba en los pueblos de la ribera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo ocurrió una noche del mes de febrero, en tiempos de carnavales, cuando la gente bailaba en temple en el fandango y las mujeres con toda clase de disfraces cobraban a sus parejos un beso furtivo pero lleno de amor o una arropilla de felicidad, y ellas en contraprestación entonces en el tibio amanecer cuando en el cielo tenían como único testigo al mítico boyero, llenas de sudor y de cansancio y con el alma imbuida de sueños y quimeras, le entregaban entonces la flore ardiente de la felicidad. Esa noche Juana la Fea, por expresa voluntad de la Virgen fue convertida, como cenicienta, en la mujer más bella del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juana la Fea no quería asistir al fandango, propio en la última noche del carnaval, por su fealdad y por no exponerse a los desprecios y vacíos de los efebos que siempre le miraban con deseos el apetitoso tafanario, pero jamás le decían una sola frase de cumplido. Impulsada por los requerimientos de una hechicera que para esos días había llegado de Chimichagua a ayudar a un candidato a la alcaldía, y por las voces de aliento de muchas de sus envidiosas amigas que cuando estaban cerca de ella le decía “lástima tu cara porque tienes el culo más bello del pueblo”, fue hasta el taller de don Nicolás de la Matta, un terracotero sabio que siempre andaba con el chuzo en la mano cazando babillas y zorras jóvenes, porque según el mismo decía, la carne de la zorra joven es más apetitosa que la carne de la zorra vieja. Le hizo una máscara de mujer con trozos de papel y barro y luego fue desinfectada y sometida a un extraño sortilegio y a una ceremonia de hechicería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche del fandango y cuando la fiesta estaba en todo su apogeo, un joven que pretendía a la mujer de la máscara más bella, se llevó a Juana la Fea al patio para conocer su rostro y cuanta no sería la sorpresa de la joven, que había opuesto una tenaz resistencia, que cuando claudicó ante la insistencia del joven por quien ella suspiraba, la máscara se le había adherido al rostro como si fuera su propia cara. Desde ese día Juana la Fea, siguió siendo la mujer más bella del mundo y siempre fue querida por sus amigos del pueblo porque consideraban que la Virgen con ese milagro había hecho justicia al darle un nuevo rostro a quien tenía el alma de oro y un corazón ardiente que atraía y alegraba al más triste de los humanos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juana la Fea se me perdió de la memoria, así como apareció una tibia mañana en la carnicería del viejo Mondaseca. He traído desde los más lejanos lugares de mi destartalado almario esta historia porque hace días escuché una Talaigua, mi tierra, y en la que contaban que Agripina Malaparte, una joven escluencle y desgarbada, fue premiada con una panocha enorme y suculenta por un Cristo mocho de cabello churrusco que anda haciendo toda clase de milagros por aquellas tierras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Talaigua Nuevo, 17 de septiembre de 1988&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;[1] Cuento publicado originalmente en el periódico Prensa Nueva de Magangué, el 5 de octubre de 1988&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-5409784913082762810?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/5409784913082762810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=5409784913082762810' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5409784913082762810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5409784913082762810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/10/la-noche-feliz-de-juana-la-fea.html' title='La noche feliz de Juana la Fea'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-AaI919bnIf8/Tqczbama4dI/AAAAAAAABZk/VESJj27Vv8A/s72-c/eNTRE+LA+PENUMBRA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-1218378755482949666</id><published>2011-10-23T09:46:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T09:46:49.201-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Palmera de Mariipaz'/><title type='text'>La Palmera de Mariipaz</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A Marii Paz Jiménez Canedo, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;que me inspiró el relato&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-hs7C7gJ5uTk/TqREvCAZq3I/AAAAAAAABZM/wIjSimQgdWc/s1600/MARRUUUPAZZZ.bmp" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" rda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-hs7C7gJ5uTk/TqREvCAZq3I/AAAAAAAABZM/wIjSimQgdWc/s320/MARRUUUPAZZZ.bmp" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuentan los abuelos y las abuelas de mi pueblo, que en el camino que va de Pueblo Bonito a la Ladera de San Martín, hasta hace pocos años había un jagüey de aguas encantadas a donde acudía la gente en tropel cada tarde a bañarse y de esa manera mantener el cuerpo sano y libre de cualquiera de esas enfermedades tropicales, como el dengue, disentería, mal de ojo, viruela o simplemente sarampión. A medida que fue pasando el tiempo, el lago también perdió importancia por la contaminación de las aguas y por las muchas leyendas que en tono a él se tejieron. Y a pesar de que las generaciones lo fueron olvidando, y ya nadie hablaba del mítico jagüey en torno al cual había crecido el legendario Chagualo, en cuyas ramas dormitaban de tiempo en tiempo espíritus mansos y las brujas trasnochadas después de sus aquelarres, lo que más llamaba la atención era que en los últimos tiempos se había hecho costumbre que cada día iba hasta a aquel olvidado lugar una niña de ojos negros, pestañas grandes y gruesas, cejas pobladas, de trenzas largas de cabello negro y rostro ovalado del color de la canela quemada. Siempre se sentaba al pie de la planta, que la gente había comenzado a llamar la palmera de Mariipaz. Era una planta extraña que ella encontró a la orilla del camino en uno de los paseos matinales en que ella acompañaba a su padre, un agrónomo de reconocida fama que desde hacía años estaba empecinado en encontrar una solución al hambre, realizando experimentos de cruce entre una mata de yuca y una mata de maíz, pues para él era posible realizar un injerto de esas dos plantas que estaban en primer lugar en el plato entre la gente de la región. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el paso de los días y de las semanas, los meses y los años, Mariipaz creció y creció y se hizo una joven alegre y hermosa, que según decían quienes la conocían, no había nadie que la igualara por aquella comarca, hasta el punto que en las fiestas o reuniones a donde iba acompañada de su mamá, siempre era el epicentro de las miradas, tanto masculinas como femeninas, pero ella con su alma ingenua de campesina, solo daba una sonrisa de cumplido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Mariipaz, como has crecido mija, eres la mujer más bella del pueblo, le dijo cierta mañana Tránsito, una señora de alta consideración, que le había parido a Tito, su marido, una docena de hijos, entre ellos diez mujeres y dos varones, pero que desde hacía rato habían cogido destino y se habían regado por todo el continente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo mismo sucedió con la Palmera de Mariipaz que fue creciendo hasta ser una planta adulta, cuyas hojas intensamente verdes podían verse desde Sincahecha, La Envidia y Tierraebarro, que eran pequeñas fincas habitadas por gente honesta, humilde trabajadora y de una seriedad proverbial, en donde cultivaban caña de azúcar, hortalizas, yuca y ñame y también criaban gallinas, cerdos pavos y una que otra vaca para la leche de la casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llamaba la atención que en la Envidia, la finca del señor David Naizzir, un libanés que jamás aprendió a decir una palabra en castellano, en las mañanas la gente de pueblo Bonito y la Ladera de San Martín, llegaban bien temprano, cuando aún en el cielo estaba asomado el boyero que guiaba la ruta de los pescadores, a comprar leche caliente recién salida de la ubre de la vaca y a beberla con panela que hacían de la caña que molían en el trapiche que estaba en la misma finca. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mariipaz, iba a todos esos parajes, desde pequeña y tiempo después cuando ya estudiaba bachillerato, lo primero que hacía cuando regresaba a su casa era tirar el morral y salir corriendo, asida de la mano de su hermana Jessika para ir a visitar a su amiga la palmera. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ven, vamos Jessy, le decía, acompáñame a visitar a mi amiga. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jessika, que había iniciado estudios de medicina en una universidad de la capital del país, y llegaba cada seis meses a Pueblo Bonito hablando como una cachaca nativa, no solo era mayor que Mariipaz, sino que se creía con autoridad para orientar a su hermana. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Marii, esa no puede ser amiga tuya. Es solo una planta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pero es mi amiga, Jessi, ella habla conmigo, le decía Mariipaz a su hermana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Mírala Marii, ella no puede hablar, le decía. Son ideas tuya.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Maripaz con su alegría contagiaba el ambiente. Las dos salían alegres y brincando, saludaban a quien encontraban a su paso y cuando se encontraban a las afueras del pueblo, muy cerca de la Palmera de Mariipaz, ella, se subía a los burros y caballos, saltaba cercas y como sabía que sus padres no la observaban se iba hasta la orilla del río, y allí se subía en las canoas que estaban en el puerto del señor Benito Batista y muchas veces con Jessyka y Elebeth, su amiga de infancia, intentaba cruzar el canal que separaba a Pueblo Bonito de la Isla del Encanto. De Elebeth, que se dedicó de lleno a la música folclórica e integró con otros jóvenes una agrupación cuya fama creció tan rápido como la espuma del mar, se fue a vivir a París, cuando los contrataron apara hacer una gira internacional y nunca más volvió a su pueblo, aunque de tiempo en tiempo enviaba una que otra partitura de sus canciones vía internet, siempre la tendría entre sus amigas y entre sus recuerdos, pues fue ella quien la salvó de las garras del Mohán, una mañana en que siendo aún muy niñas, con apenas ocho años, cuando el mítico endriago surgió de las profundidades de las aguas con el cuerpo lleno de pelos y una garra de perica ligera y trató de llevársela, fue Elebeth, quien se la arrancó al rociarle ácido en los ojos al Mohán. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jessy que siempre estuvo consciente que su hermana menor divagaba respeto a la palmera, una mañana en que acompañó a Mariipaz, ante la insistencia de ésta, por poco casi se muere del susto cuando escuchó una voz melodiosa que salía del follaje y se esparcía a través de las tenues rachas de viento que traían desde el bosque el aroma fresco de las flores silvestres.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Hola Jessy, desde hace tiempo te estaba esperando, se escuchó la voz, clara y femenina que emanaba de la palmera, mientras sus hojas largas se movían alegres como si quisieran saludarla.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo cierto fue que Jessy, que aún llevaba sobre sus espaldas el frío de la capital, no resistió el asombro de su sorpresa cuando escuchó la voz y salió corriendo hacía su casa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando su papá, que estaba imbuido en otro invento para sacar whisky casero del jugo del cardón con jalea de maní, le preguntó que qué le pasaba. Ella solo respondió:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Me salió un muerto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde ese día se olvidó de la planta y cuando su hermana la invitaba, ella le decía, Marii, ve tú, ella es amiga tuya.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero como todo es relativo en este mundo, hasta la amistad entre seres de diferentes especies, cuando Mariipaz fue cruzando la línea de la infancia a la pubertad y después se hizo toda una hermosa zagala, también ella se fue olvidando de su amiga la Palmera de Mariipaz. Ya el campo era prehistoria para ella, el jagüey, el canto de los pájaros, la brisa matinal y hasta la íntima amistad que había tenido con sus padres, también se fue perdiendo. Maríipaz, se guardaba sus secretos, los secretos de los primeros venablos que le lanzaba a su joven corazón el inmortal Cupido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era raro el día en que no recibía más de un piropo, y cuando iba por la calle sola o acompañada arrancaba más de una mirada de alegría y de emoción y en sus oídos sonaban frases hermosas que le lanzaban sus pretendientes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando alguien le preguntaba, ajá Mariipaz ¿y tú amiga la palmera? ella apenas respondía: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Está allá sola, acompañada de los pájaros y de sus trinares y se reía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se olvidó tanto de la palmera, que una mañana en que se levantó por la reprimenda que le daban sus padres porque ella había ido a una fiesta sin el consentimiento de ellos, de pronto recordó a su amiga, a esa amiga de infancia que ella había recogido a la vera del camino y que había cuidado con tanto esmero, que habían crecido juntas, una en el hogar con sus padres y la otra a la intemperie, con la brisa y el ambiente montaraz del campo, recordó la época en que la palmera había sido su confidente y como toda joven que aún lleva en su alma los valores de la ingenuidad y la inocencia, se recriminó por su ingratitud. Siguió caminando por toda la calle hasta salir del pueblo, la gente la saludó, pero ella no escuchaba a nadie, sus pensamientos estaban en su amiga. ¡Cómo he sido de ingrata! Se dijo y nuevamente recordó las tardes en que la planta cuando ella llegaba desparramaba las hojas y traía la brisa fresca de las montañas y allí en el tronco de la noble palmera se subía y sus amigas de infancia y de juventud le tomaban fotos y se reían. Recordaba la vez en que la planta le susurró al oído: ¡Mariipaz, en esta foto viviremos juntas para siempre! ¡Si yo muero siempre me tendrás junto a ti!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando Mariipaz, llegó a la orilla del pozo de aguas encantadas, al no ver la planta, sintió que algo extraño le atenazaba su corazón, que sus voces no lograban salir y que algo se le atoraba en la garganta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Qué buscas joven, le dijo un anciano pescador ocasional que tiraba y tiraba la piola y nada sacaba. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-La planta, busco la planta, le dijo ella. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Cuál planta?, le preguntó nuevamente el anciano, mientras fumaba un tabaco y echaba humo por la nariz. Aquí hay muchas plantas, le dijo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No. Dijo Mariipaz, repuesta de su sorpresa, busco la Palmera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ah, tú eres la niña de la palmera, le dijo el anciano de pelo blanco. Pues has de saber mi bella y hermosa niña, que la planta hace muchos días murió. Murió en el olvido que es lo peor que le puede suceder a una persona. Aquí cada vez que yo llegaba hablaba conmigo y me contaba que tenía una amiga, pero que ella la había olvidado, que seguramente algún día volverías, que tenía la esperanza de verte nuevamente. Pero al ver que no llegabas, se fue muriendo lentamente. Y antes de morir me dijo que ella del otro lado de la vida te recordará siempre, porque la amistad entre ustedes, a pesar de los avatares de la vida no debe morir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mariipaz, no quiso escuchar más al anciano y se fue a su casa. Sus padres habían salido y ella se metió en su alcoba, se sentó en la cama, buscó el álbum y sacó la foto que se había tomado con su amiga y entonces comenzó a recordar la frase que ella le había dicho y a medida que recordaba esos días felices, mientras los pájaros en la ventana trinaban y trinaban y la gente afuera gritaba, ¡corran, corran qué Pueblo Bonito se hunde! ¡Se rompió el hueco de Teresita! se fue durmiendo lenta y paulatinamente hasta quedar profundamente dormida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cartagena de Indias, 21 de noviembre de 2010&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-1218378755482949666?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/1218378755482949666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=1218378755482949666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1218378755482949666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1218378755482949666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/10/la-palmera-de-mariipaz_23.html' title='La Palmera de Mariipaz'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-hs7C7gJ5uTk/TqREvCAZq3I/AAAAAAAABZM/wIjSimQgdWc/s72-c/MARRUUUPAZZZ.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7064443116325093789</id><published>2011-10-23T09:23:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T09:23:42.095-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Taty'/><title type='text'>Taty</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A T. H, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;a quien no conozco y tampoco conoceré&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-_JxKP_ozNsU/TqQ_Sj94ONI/AAAAAAAABY8/iNNMvTJz9kM/s1600/Aspasia+-2008.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" rda="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-_JxKP_ozNsU/TqQ_Sj94ONI/AAAAAAAABY8/iNNMvTJz9kM/s320/Aspasia+-2008.jpg" width="242px" /&gt;&lt;/a&gt;Hace muchos años escuché la historia de Taty, una joven que tenía cientos de guacamayas, loros, cotorras, quetzales y gonzalas que andaban en tropel detrás de ella con la algarabía propia de estos animales y solo se calmaban cuando le ponía bangañas y aguaderas llenas frutas, especialmente mangos y algunos cogollos de árboles tropicales. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Aunque era querida y admirada, de la vida de Taty muy poco sabían los habitantes del pueblo, ya que una mañana apareció sola y sin memoria acostada en el piso de una almadía que iba agua abajo, vestida con unos harapos, que no le restaban ninguna clase de brillo a su extraordinaria belleza. Tendría unos quince años, era de piel trigueña y alta, de rostro ovalado, cejas pobladas, pestañas coposas y ojos grandes. La nariz era recta y los labios delgados y redondos. En las orejas traía un par de aretes de oro, seguramente hechos por algún orfebre de la vecina ciudad de Mompox. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Esa mañana en que fue la sensación de los habitantes de Pueblo Bonito y de las poblaciones vecinas, con la anuencia del inspector de policía se fue a vivir a la casa cural, pues el cura fue el único habitante que se ofreció en darle aposento. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Con el paso de los años y a medida que se fueron acumulando montañas de tiempo, una mañana, convencida de que su ambiente no estaba en la Casa Cural, se fue a vivir a una cabaña abandonada en el bosque rodeada de un clemonar maravilloso, y allí cada mañana llegaban los pájaros a buscar alguna fruta, hoja o trozo de pan para comer.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;En contra del querer de sus vecinos que estaban pendientes de la llegada de los pájaros para ahuyentarlos con piedras que lanzaban con hondas y caucheras, pues muchos se quejaban de que arrasaban con sus cosechas y sembrados, ocasionándoles pérdidas en su economía, Taty tejió una gran amistad con esos pájaros parlachines especialmente con aquellos que imitaban su voz, que terminó asimilando las costumbres de esos animales y convirtiéndose en uno más de la bandada. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;No dormía y tampoco permanecía en la casa, sino en la rama de un anciano clemón, Allí permanecía desnuda, horas y horas en cuclillas agarrada con las uñas de sus pies, o paseándose de una rama en otra rama. Ya Taty, cuando alguien la llamaba, no hablaba, ahora imitaba el gang, gang de los loros, las guacamayas, los quetzales y las cotorras. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Se alimentaba de hojas de cogollos y de frutas, con sus dientes arrancaba las conchas de los árboles de jobo, los hojas de las ramas de pringamosas y de los pintacanillos, y en los atardeceres se subía a la copa de un anciano piñón, y allí junto a los demás animales dormía, dormía como los pájaros, en cuclillas y con un ojo abierto. Su piel se poniendo verde como la piel de las hojas.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Taty había traído a aquella cabaña abandonada y triste, la alegría de los pájaros, y el bullicio de los habitantes del pueblo que cada mañana concurrían en tropel acompañados de turistas que desde la ciudad venían en caravanas solo para mirar el espectáculo que le brindaba ese hecho extraordinario. &lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Una mañana no solo llegó la gente del pueblo y los turistas, sino también el inspector de policía acompañado del cura y de cuatro agentes del orden, pues se decía que Taty no era más que una bruja huida de un aquelarre. Llevaban un guacal en la chaza del carro y le dijeron a todos los que estaban allí que les colaboraran en la captura del siniestro engendro del mal.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Muchos se acercaron y en medio del alboroto, comenzaron a amontonar leña para incendiar el árbol en que habitaba Taty junto a los pájaros, pues le había traído mala suerte a los habitantes de Pueblo Bonito, el mismo pueblo donde hay un jagüey de aguas encantadas que devuelve la virginidad a la mujer que la haya perdido después de qui se sumerja en sus aguas en una noche de plenilunio. No se había encendido el primer tronco, cuando la gente que estaba aglomerada se asustó y comenzó a correr, pues Taty, de pronto comenzó a sacudirse, sacudía el cuerpo, las manos y las piernas, como si entrara en un extraño paroxismo y ante la sorpresa de los asustados turistas, pues uno de los comerciantes del pueblo no perdió oportunidad y desde hacía rato explotaba aquel espectáculo realizando tours y travesías, comenzaron a salirle plumas, plumas de vistosos colores, y las manos y las piernas se fueron convirtiendo en alas, hasta que todos vieron con sorpresa que Taty, se había transformado en una enorme gonzala en la que sobresalía el rostro, su rostro bello de mujer con su frondosa cabellera.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Quizás fue el susto de la gritería de la gente la que la hizo volar, volar y volar, y a pesar de que aún todavía la siguen esperando, nunca más volvió.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;Cartagena, 24 de abril de 2010&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7064443116325093789?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7064443116325093789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7064443116325093789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7064443116325093789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7064443116325093789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/10/taty.html' title='Taty'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-_JxKP_ozNsU/TqQ_Sj94ONI/AAAAAAAABY8/iNNMvTJz9kM/s72-c/Aspasia+-2008.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-4342102090368750001</id><published>2011-07-31T12:21:00.000-07:00</published><updated>2011-08-22T15:47:40.988-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Grandes Compositores: Tras los origenes de autores e inmortales piezas del mundo vallenato'/><title type='text'>Grandes Compositores Vallenatos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Tras los orígenes de autores e &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;inmortales piezas del mundo vallenato&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Prologo al libro de Eddie Jose Daniels-&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizás uno de los grandes dilemas que tuve para hacer esta nota era el de escribirla o no escribirla, no porque no tuviese el bagaje de enfrentarme a la obra sino porque a veces con mi hermano he tenido discrepancias respecto a algún punto de vista dentro de los tejemanejes de la creación o la investigación literaria, sin trasladar esos hechos de las páginas a la realidad, y naturalmente porque podría mirarse como un punto de vista muy favorable al autor por cuanto por sus venas corre el mismo río de taruyas florecidas que ha muchos años vimos en la Talaigua de nuestra infancia. No obstante, al final después de consultar durante cientos de lluvias y tibios amaneceres el espíritu de mi alma, de esta alma que algún día la pira voraz arramblará, decidí pergeñarla, porque si hay una persona que conoce a Eddie José, qué sabe de su vastísima cultura, de su apostolado como docente de lengua castellana, de sus cuidadosos estudios de lingüística y de literatura, de su casi enfermiza pasión por la música y especialmente por la música vallenata, cuya colección de piezas musicales es inmensa, soy yo desde que éramos niños y corríamos en el patio de la casa o nos íbamos a la playa a patear vejigas de puerco y luego ya en el Colegio Nacional Pinillos de Mompox, en donde fungió como un estudiante notable y casi que monitor de las clases de algunos docentes y hasta del mismo rector.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue así como leí y leo con una lupa cada uno de los veinticinco trabajos que conforman el Tomo I del libro Grandes Compositores de la Música Vallenata – Reflejos Biográficos, en el que el autor analiza la vida de veinticinco compositores ampliamente conocidos y laureados en el ámbito nacional y de paso curucutea aspectos de la vida y de aquellos momentos en que por arte de magia, de esa magia natural y prodigiosa que se cierne sobre muchos humanos ungidos por las Musas, escribieron sus canciones o la canción con la cual se inmortalizaron para bien de la Música vallenata y para honra del riquísimo folclor nacional, pero también para la literatura universal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El gran mérito de esta obra radica en que desde el mismo momento en que se comienzan a leer los trabajos, ya que cada uno es independiente de otro, pega al lector con una base de sentimientos y de nostalgias al hacerlo evocar en cada nota particular dedicada a los compositores seleccionados su nombre, la canción que lo llevó al estrellato y un hecho histórico que ubica al lector mediante el recurso de la diacronía en un pasado remoto. Eddie José, con “ese”, que es un purista del lenguaje, vierte en este libro en que las palabras fluyen y fluyen con melodía, ritmo y musicalidad lo que podría llamar la empatía del lector, pues al ir leyendo y saboreando cada frase, oración, texto o párrafo este se sumerge más y más hasta encontrarse con una época lejana que lo transporta de la realidad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mejor nota de presentación que hace el narrador cuando presenta al autor estudiado es poner de epígrafe una estrofa de la canción tema del estudio, que devela como por arte de magia un horizonte ilimitado para adentrar al lector a ese mundo mágico de recuerdo, sagas y leyendas vallenatas en que se ve envuelto el mágico Caribe desde hace más de cinco décadas. A ello se suma el ingrediente natural o la mácula del autor al imprimirle una serie de elementos propios de la narración, colaterales con los hechos, en que aparecen los amigos, las parrandas, los festivales, otras canciones de la época y los momentos sublimes en que podría decirse que el compositor tuvo la genialidad de escribir su canción y verter en ella todo ese cúmulo de alma para escribir lo que estaba viviendo y vivir lo que estaba escribiendo y transmitirlo a los posibles lectores u oyentes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las crónicas dedicadas a cada compositor, ordenadas no de acuerdo con las cronologías de su edad, sino por orden alfabético, pero con fechas precisas de su grabación, nombres de quienes las llevaron a la musicología y el momento en que ingresan a la pléyade de grandes figuras del vallenato, inician con Alberto “Beto” Murgas Peñaloza y “Cariñito Mío”, hasta llegar a Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa y su canción “Necesito de ti”. Así nos introducimos en un laberinto de nombres y canciones, canciones y nombres, agrupaciones folclóricas, fechas, hechos pasando por Álvaro Cabas Pumarejo y “Mi Rosalbita”, Antonio Serrano Zúñiga y “Reminiscencia”, Armando Zabaleta Guevara quien pregonará a los cuatro vientos “No voy a Patillal”; Camilo Namen Rapalino, el compositor que inmortalizará la amistad de padre e hijo al cantar “Mi gran amigo”, pero también sublimará los primeros años de la infancia con “Recordando mi niñez”. Carlos Huertas Gómez, el juglar que dirá su biografía al expresar que él es “el Cantor de Fonseca”. Edilberto Daza Gutiérrez, quien se consagra con “La Conquista” pero se inmortaliza porque grita orgulloso que es un “Patillalero de cepa”. Emiliano Zuleta Díaz, conocido como Emilianito, consagrado universitario que en su paso por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja vive en medio de la incertidumbre del amor por sus dos novias. Emiro Zuleta Calderón, el insigne poeta del “Corazón vallenato”. Fernando Meneses Romero, compositor que vive el tormento de los “Momentos de Amor”. Freddy Molina Daza, el malogrado compositor de Patillal, que legó a las generaciones no solo Dos rosas, El amor sensible, sino también “Los tiempos de la Cometa”. Gustavo Gutiérrez Cabello, el compositor que a través de las notas de guitarra enviará mensajes de Confidencias. Hernando Marín Lacouture, quien se erigió a través de sus melodías en el defensor de “Los Maestros”. Ildefonso Ramírez Bula, quien a todos nos dio alegría al entregarnos una “Rosa Jardinera”. Julio Oñate Martínez, quien le canta al “Encuentro con Simón”. Leandro Díaz Duarte, el hombre que ve con los ojos del alma. Mateo Torres Barrera, compositor que se caracteriza porque él hace “Todo en chanza”. Máximo Movil Mendoza, quien le canta a “La mujer conforme”. Octavio Daza Daza, quien pone testigo de sus andanzas y aventura al “Río Badillo”. Pedro García Díaz, parrandero infatigable que andaba por ahí como un “Trovador ambulante”. Roberto Calderón Cujia, quien se enorgullece de cantar, de cantar al astro de su tierra, la “Luna sanjuanera”. Rosendo Romero Ospino, poeta que es su voz la que ilumina el universo en una “Noche sin luceros”. Santander Durán Escalona, quien le dio libertad a sus voces como esas cometas que vuelan al horizonte al lanzar sus “Palabras al viento”. Y lo agota con Sergio Moya Molina, a quien le dará el título de dos composiciones: “experto contrabandista de la mujer celosa”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque el libro seguramente ingresará a la prolífica bibliografía que ha tratado el tema del vallenato. Éste de una u otra manera se aleja del formato tradicional, pues además de la pureza del idioma con que está escrito, es una obra más académica y menos folclórica, más científica y menos tradicional. En ella no hay una sola frase suelta o evocación a las tradicionales anécdotas, muchas veces vulgares en que se mueve la vallenatología popular. Es un libro menos popular y más intelectual en que el autor quiere mostrar facetas de los compositores, facetas humanas, muchas veces desconocidas. Creo y posiblemente muchos de los lectores del libro estarán de acuerdo conmigo en que cada texto es un homenaje a los compositor seleccionados, ya que Eddie José enfatiza en algunos avatares generales conocidos, pero también en hechos particulares desconocidos que, además por su profundo contenido la convierten en una obra bibliográfica, en un texto de consulta obligada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin podría decir mucho más. Pero será mejor que el lector se introduzca en la densidad de las páginas en que el lenguaje ameno, agradable, sencillo, poético y musical reina en cada una de los folios, que como una Espada de Damocles, también condena al autor. Pues lo obliga a seguir investigando, ya que cuando se publica un tomo, debe venir el otro y el otro y otro más. Y creo que Eddie José. mi hermano, tiene todas las armas para hacerlo. Mientras eso sucede, mientras va Tras los orígenes de autores e inmortales piezas del mundo vallenato introduzcámonos en la sinfonía de las más bellas canciones que pueblan el universo de los grandes compositores de la música vallenata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cartagena, la de Indias, 14 de mayo de 2011&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-4342102090368750001?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/4342102090368750001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=4342102090368750001' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/4342102090368750001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/4342102090368750001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/07/grandes-compositores-tras-los-origenes.html' title='Grandes Compositores Vallenatos'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-643168051644270994</id><published>2011-05-08T06:48:00.000-07:00</published><updated>2011-05-08T06:48:47.816-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuento - Milagro'/><title type='text'>Minicuento - Milagro</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;Milagro &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mañana del domingo las primeras personas que entraron a la iglesia para escuchar la misa de resurrección observaron que el pecho de la imagen del Crucificado, que desde hacía años reposaba plácidamente en la hornacina, tenía una estaca de guayacán enterrada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Él, que estaba cebado en el amor de Friné desde el mismo día en se casó y desde su cruz la vio radiante y fresca, jamás imaginó que algún día descubrirían su secreto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-El marido aún sigue buscando el cuerpo del hombre que encontró anoche en el lecho con su amada y a quien le dio un estacazo, le dijo una vieja a la otra, mientras, contaba con rapidez las pepas del rosario.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-643168051644270994?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/643168051644270994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=643168051644270994' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/643168051644270994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/643168051644270994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/minicuento-milagro.html' title='Minicuento - Milagro'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-5437433333391816776</id><published>2011-05-08T06:47:00.000-07:00</published><updated>2011-05-08T06:47:12.733-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuento - Ironía'/><title type='text'>Minicuento - Ironía</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ironía&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras el hombre sentía que la vida se le iba lenta y paulatinamente por cada una de las heridas producidas por las cuchilladas que el delincuente le propinaba, recordó que esa tarde le había dado a su agresor un billete de veinte mil pesos para que comprara material de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-5437433333391816776?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/5437433333391816776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=5437433333391816776' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5437433333391816776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5437433333391816776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/minicuento-ironia.html' title='Minicuento - Ironía'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-1459858408970870655</id><published>2011-05-08T06:45:00.000-07:00</published><updated>2011-05-08T06:45:34.463-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuento - Cañañolo'/><title type='text'>Minicuento - Cañañolo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cañañolo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cañañolo, el onagro de alto pedigrí, a los pocos días de estar en la nómina oficial, no solo decepcionó a las burras y pollinas que esperaban mucho de él, sino a toda la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora por qué no trabajas como cuando tu amo te alquilaba de burro para que hicieras todos los oficios del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque ahora soy empleado oficial, gafo. Le dijo a su interlocutor, rebuznando de alegría y de felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-1459858408970870655?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/1459858408970870655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=1459858408970870655' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1459858408970870655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1459858408970870655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/minicuento-cananolo.html' title='Minicuento - Cañañolo'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-8657408579951362702</id><published>2011-05-06T13:00:00.000-07:00</published><updated>2011-05-06T13:04:13.543-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='FRANCISCO EL HOMBRE: UNA LEYENDA DE MÁS DE DOS MIL AÑOS'/><title type='text'>FRANCISCO EL HOMBRE: UNA LEYENDA DE MAS DE DOS MIL AÑOS</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;A Julio Oñate, mi compadre&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;“Yo soy Francisco el Hombre,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;yo fui el acordeonero que le ganó&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;al demonio una piquería&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;cuando venía del Paso”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Pacho Rada, entrevista en Telecaribe&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;1995&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque fue en 19681 con los inicios del festival de la Leyenda Vallenata cuando comenzó a conocerse y a hablarse intensamente de la fábula de Francisco el Hombre y cuya esencia consiste en que trata de revivir una antiquísima tradición del cantor que recorre las vastas llanuras de las exuberante y enigmática alta y baja Guajira, realmente esta viene atada inexorablemente al recorrido de las leyendas universales y en especial a aquellas que tienen relación con Orfeo, el dios de la música en la rica mitología griega. De allí que la leyenda del trovador que vence al demonio es tan antigua e inmemorial como muchas de las leyendas que llegaron con los invasores en su afán de someter estos territorios e imponer su propia cultura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se puede afirmar que en cada rincón del universo, en el más remoto lugar de América o en cada pueblo o ciudad colombiana existe una leyenda agazapada de un juglar, vate o trovador que al menos una vez en su vida enfrentó con el númen de su espíritu y la inspiración de su instrumento musical al demonio y lo hizo retroceder con el candente rabo entre las piernas a su reino de ilusión.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el resurgimiento del espíritu renacentista y la aparición en todos los rincones de Europa de ciudades y castillos, de impresión de libros y de pergaminos que difundían aspectos del arte y de la cultura hasta esos momentos ocultos a los ojos de la humanidad que ponían de presente la grandeza del pensamiento griego y latino y de otras notables culturas de la antigüedad, el hombre medieval que estaba aún sumergido en las nebulosas del confesionario y la sotana, comenzó a leer y a escarbar y en la medida en que escudriñaba más y más se fue topando con un mundo grandioso cuya cultura, leyendas y mitos influían notablemente sobre la sociedad. Fue entonces cuando comprendieron que el mundo era caldeo, mesopotámico, egipcio, babilónico y griego y que mucho del acervo cultural que mostraban pertenecía a dichas culturas las que sospechosamente habían querido ocultar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchas leyendas se aglomeraron en el espíritu del hombre que no encontraba formas para llevarlas al papiro y entre tantas y tantas estaba la que hoy es tema de este trabajo, cuyo protagonista en sus orígenes, fue Orfeo, el dios de la cornamusa, con cuyas notas vence a Plutón (Hades), el dios custodio del Averno y le arranca del mundo de las tinieblas a su amada Eurídice.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con la a veces perniciosa influencia de la Iglesia Católica en todos los campos, fue menester que poetas y narradores se ingeniaran la manera de vencer al recién creado Demonio de Dante, cuya morada estaba en el Infierno, un sitio que según el poeta napolitano estaba lleno de fuego para purificar las almas de los pecadores.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque muchos poetas y trovadores, aedos y vates, cronistas y bardos, en Alemania y España, Francia e Inglaterra, Italia y Portugal narran en sus escritos la fábula del juglar que enfrenta a Lucifer y lo vence en tiempos en que se celebran las ferias frente a la muchedumbre aglomerada en las plazas, enmarcándose entre la lucha del bien y del mal, ésta tiene sus orígenes desde los arcaicos tiempos de la mitología griega.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hesíodo en su Teogonía2, cuenta como Orfeo, el dios de la música y de la poesía, a quien las Musas le enseñaron a tocar una lira que le regaló el dios Apolo y con la cual adormecía las fieras, y las aves en su vuelo al escuchar las melodías se detenían, al morir su esposa Eurídice por la mordedura de una serpiente, bajó a las profundidades del Averno3, al Mundo Subterráneo y allí con su lira enfrentó a Plutón, el dios de los infiernos. Lo venció y rescató a su esposa con la condición de que no mirase el Hades, pero ésta infringió la prohibición y se sumergió para siempre en las inefables aguas de la Laguna Estigia. Fue Orfeo quien apaciguó con las notas de su lira la furia del Cancerbero cuando los Argonautas andaban buscando el Vellocino de Oro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, a pesar de que el mito de Orfeo fue conocido también entre las antiguas civilizaciones, caldeas, asirias, mesopotámicas y egipcias, entre la gente que habita la región de los departamentos de la Guajira y Cesar, en Colombia, especialmente entre los intelectuales y vallenatólogos, existe la clara conciencia de que la leyenda de Francisco el Hombre, el juglar que representa el bien y vence el mal, tuvo sus orígenes en esa parte del mundo y no en otra. Además en los muchos tratados que se han publicado con posterioridad al fenómeno del vallenato se ha dicho que por allí, por las aguas que circuyen la Península de la Guajira fue por donde llegó el acordeón y que fue Francisco Moscote “el hombre que venció al diablo en un duelo de piqueria cuando tenía 10 años”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En una charla que tuve en un pueblo de la Guajira cuando andaba rastreando los orígenes de la leyenda, una anciana octogenaria de la raza wayúu, a la que el hambre le hacía comer sus propias muelas, se levantó de pronto de la silla y me gritó la lección que seguramente había ensayado durante años y cuya oportunidad había esperado: “Míreme a los ojos, yo soy nieta de Francisco el Hombre”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Merece especial mención el acordeón, pues su llegada a esta parte del continente sigue siendo un enigma. Fue Cyril Demian quien patentó el invento del acordeón en 1829 en Viena (Alemania). A principios de 1820 se conocía el handaöline, que podría decirse es el más próximo antecedente. Pero realmente, para muchos investigadores la génesis se encuentra en el Sheng, una antiquísima y milenaria armónica de boca que fue muy utilizada en la China muchos siglos antes de Cristo. De ella se derivan otros instrumentos, casi hermanos del acordeón como la Concertina, creada en 1829 por el inventor y físico británico Charles Wheatstone y el Bandoneón, instrumento musical cromático, inventado en el siglo XIX por el alemán Heinrich Band de Krefeld, que puede producir más de doscientas notas al mismo tiempo, muy usado entre los solistas del tango en los arrabales de las ciudades de Argentina, Brasil y Uruguay. En todo caso, el número de botones o teclas de un acordeón, varía según quien la arme y quien le imprima la delicadeza de la guitarra, la malicia de la marimba, el hechizo indígena de la gaita, la finura de la flauta, la agudeza del pífano, el fragor de la balalaica, la aristocracia del piano y el ritmo y vigorosidad del tambor africano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre los habitantes de algunos pueblos del Darién y especialmente en la región de Necoclí, siento de San Sebastián de Buenavista, primera población de Tierra Firme, en tiempos en que se iniciaba la invasión española y que inexplicablemente desde mediados del siglo XIX sufrió una migración de mulatos de pelo tieso y de ojos azules provenientes de las islas del Caribe y de Cartagena, descendientes de piratas y bucaneros, filibusteros y corsarios, se conoció el acordeón muchos años antes que los alemanes la trajeran en sus naos de contrabando por los mares de la Alta Guajira.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Salustiano Zúñiga Porto4, un isleño de origen dudoso, y según él mismo contaba sus ancestros estaban enterrados en cofres y arcones en algunas islas de las Antillas, llegó a finales de 1870 y sobrevivió hasta mediados de los años treinta. Conformó en los pueblos del Golfo de Urabá una orquesta cuyos principales instrumentos eran el acordeón y una vieja balalaica que tocaba un ruso al que todos conocían como Ivanov. No hubo un solo buque, lancha, barco o casino a donde no se presentara la orquesta cuya fama trascendía mucho más allá de las fronteras del reino de Dabeiba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Salus, como fue conocido por sus amigos, era un diestro intérprete del acordeón. Según cuenta la tradición enfrentó una tarde de tornados y de brisas de mar al demonio y lo venció en la playa frente a los nativos del pueblo. La derrota fue tan estruendosa y humillante que el demonio nunca más apareció y desde esos tiempos las aguas del río Atrato dejaron de ser caudalosas. Esa victoria tan sonada y conocida por todos los habitantes le dio tanta fama entre las féminas que no hubo una sola que en las postrimerías del siglo XIX no llegara a conocer las melodiosas notas de su instrumento encantador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Conocido como el don Juan de las Antillas, una mañana en que viajaba, su lancha fue atacada por las furias de una tromba que arremetió contra él, lo sacó de la nave y lo llevó por los aires varios kilómetros hasta dejarlo en las playas de Necoclí donde quedó tirado para siempre con las liras de su acordeón. “Se lo llevó la venganza del demonio” fue lo único que dijeron los nativos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La fábula del trovador que vence al demonio, tambien la encontramos en las vastísimas llanuras de la Orinoquia venezolana y colombiana. Allá los campesinos cuentan la leyenda del coplero de araguaney y sombreo, que derrotó al demonio tocando arpa. Anda por todos los pueblos de ese llano interminable e inhóspito con su mensaje de alegría y de felicidad. El consagrado escritor Rómulo Gallegos en su novela “Doña Bárbara”5, menciona un mítico personaje con iguales características al Francisco el Hombre de Cien años de soledad. Al respecto, dice:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Florentino el araucano, el encantador llanero que todo lo dijo en coplas y a quien ni el mismo Demonio pudo ganarle la apuesta de cual improvisara más, que una noche vino a hacerle disfrazado de cristiano porque aquel, cuando ya no le alcanzaba la voz, sobrábale todavía el ingenio, faltando poco para que los gallos comenzasen a menudear, le nombró en una copla las tres divinas personas y lo hizo volverse a los infiernos de cabeza con maracas y todo”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En esa llanura inmensa e ingenua, enigmática y chispeante mora el espíritu de Florentino, el más grande coplero que con su arpa al hombro recorría los pueblos improvisando en cada esquina una copla e invitando a los llaneros para espantar en una parranda el llamado de los espíritus. En el Arauca vibrador, en el bongó y en el caney, los indios bravos y los nativos mansos, hablan con emoción de Florentino el araucano que aún en plena selva sigue esperando al demonio para vencerlo. Es la ley del coplero y en el llano las leyes se cumplen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cabe anotar que Doña Bárbara, cimera obra de la literatura americana apareció publicada en la década de los años 20, casi simultáneamente con La Vorágine, de José Eustacio Rivera, y Don Segundo Sombra, del argentino Ricardo Güiraldes, conocidas como novelas de barbarie o terrígenas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En nuestro país, por cualquier lugar, urbano o agreste, rural o citadino, sentimos el aroma fresco de las leyendas, de los mitos y de las tradiciones. Unas veces es la Madremonte, endriago custodio de los bosques que recorre desnuda las selvas y montañas con la cabellera suelta al viento, llevando a los más remotos lugares la semilla de la fertilidad, como en la mitología griega lo hiciera la diosa Diana, la cazadora. O el Mohán, espíritu de las aguas y de los bosques, con el cuerpo lleno de pelo y desnudo, acosando las zagalas, como en la mitología clásica lo hicieran Pan y su séquito de Sátiros. Otras veces es a Saúl Montenegro, el Hombrecaimán, cuyos poderes mágicos como los de Lucio Apuleyo, en el “Asno de Oro”, cuando quiso convertirse en búho y perseguir la esbelta y casquivana esposa de Milón, que volaba sobre el cielo de Tesalia en busca de aventuras amorosas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En Ciénaga, en el Departamento del Magdalena, según cuenta la tradición también hay un Francisco el Hombre agazapado. Dice el maestro José Manuel Elías Cabanal en un relato aparecido en la revista Ponqueyca6, que Jacobo Buitrago Eslait, un cura medio real, medio legendario, educado en las más prestigiosas universidades de Europa, que volvió a finales del siglo XIX con sotana y birrete imbuido de una atmósfera de santidad, en uno de sus actos de valor venció al Demonio en plena plaza principal. Al respeto cuenta el narrador cienaguero:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Una mañana de esas tibias que suelen darse en Ciénaga a causa de la brisa que baja de los ríos Córdoba y Manzanares, el cura Jacobo Buitrago Eslait tañó las campanas la Iglesia para que la gente se reuniera en la misma plaza en la que más tarde el ejército colombiano masacraría a más de un millar de obreros de las fincas de la zona bananera. El cura que interpretaba piezas de los clásicos de la música en el atrio la noche anterior, fue retado por un caminante que dijo ser el hijo de Belcebú y que poseía todos los secretos del infierno y la virtud de tocar mejor las teclas del piano. Con la plaza atestada hasta los balcones se inició el singular reto en el que cada uno improvisaba una copla y le agregaba las melodías del piano de dos colas. Primero fue el hijo de Belcebú, después el cura, y así sucesivamente estuvieron por horas y días hasta que el cura, observando cauteloso que el diablo estaba agotado y con la lengua afuera, le tocó una misa negra en latín y después en griego y descontroló tanto al diablo que el piano de éste se le fundieron las teclas”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde aquellos remotos días, a través de la tradición la gente recuerda la manera como el cura Jacobo Buitrago Eslait venció al demonio. Con el paso de los años, además de la leyenda que generó y que la gente cuenta con entusiasmo, quedaron también los restos del destartalado piano de tres pedales y dos colas con el que derrotó al demonio. Nadie nunca supo a donde fue el cura después de aquel duelo de verseadores y tampoco nadie dio una razón lógica de su llegada. La última noticia que se tuvo de él, la dieron unos gitanos ricos que dijeron haberlo visto entre montañas de gente en la ciudad de Ocaña cuando cargaba sobre sus hombros un piano de cola que en otros tiempos trajo desde Viena en un buque de vapor, cundo aún era fácil la navegación marítima.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Según Guillermo Henríquez, el cienaguero que viajó a Barcelona especialmente a conocer el hielo, en una de las viejas y abandonadas casonas de la cuadrilonga ciudad del banano, todavía habita el espíritu del levita Jacobo Buitrago Eslait. La gente dice que lo ven y otros cuentan que a veces escuchan las notas que brotan a torrentes del destartalado piano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La primera información que se tiene de Francisco el Hombre data del siglo XIX y es una referencia que se hace en una carta privada que envía don Jorge Isaacs a una de sus muchas amigas y admiradoras de Cali, en la que cuenta que ha escuchado noticias por boca de los nativos que narran que un campesino de esos que andan de ranchería en ranchería con un acordeón terciao en el pecho le ha ganado varias veces al demonio improvisando y tocando un aparato musical.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“El asunto del carbón lo tengo casi finiquitado con los representantes del Gobierno y de los técnicos extranjeros que están alegres porque sus estudios han demostrado que en esta parte del mundo hay tanto carbón que con él se podrían encender las más enormes calderas del universo. Pero estoy intrigado querida amiga por lo que cuentan acerca de un nativo que no se cansa de hablar y que según dicen peleó a puño con el mismo Lucifer y después de revolcarse varias veces en el suelo, acordaron enfrentarse con la improvisación de versos. Saliendo ganador el hombre llamado Francisco, porque además le canto varias veces el credo al revés” 7&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Jorge Isaacs fue el primero de todos los colombianos que en el siglo XIX obtuvo contratos de explotación de las minas de carbón en Manaure, Sierra Nevada, Sabanas de Bolívar y las vastísimas y ubérrimas regiones del Urabá. Su proyecto se desplomó cuando la gloria de María lo cubrió tanto que se olvidó para siempre de explotar el carbón en una región donde la gente bebía agua de cactos, las mujeres dominaban el clan y en muchos lugares pregonaban la historia de un juglar que había derrotado al demonio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es importante resaltar que en casi todas las crónicas de la literatura española aparece la historia del estudiante Cleofás, quien en la novela El diablo cojuelo de don Luis Vélez de Guevara8, viaja al infierno y libera al diablo, se lo trae a la tierra para competir con él en eventos de inspiración, lo vence y al final como castigo lo guarda en una botella y anda con él por todas partes. El demonio agradecido le muestra los secretos de la vida y la satisfacción de los vicios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Demonio9 como personaje de la leyenda es una constante en las páginas literarias de la juglaría universal. La lucha permanente entre el bien y el mal, entre la felicidad y la discordia, en la que siempre triunfa el bien. En “El diablo predicador”, de Luis Belmonte (1587-1636), obra de teatro de corte picaresco, en el que el demonio que acosa a las mujeres de una aldea, es vencido por una joven pastora, que mediante ciertos artilugios, vestida de juglar lo reta, lo vence y lo pone a predicar el bien entre las aldeas del contorno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La versión de don Luis Vélez de Guevara ha sido recreada posteriormente por J. L. Stevenson en su novela “El diablo de la botella” y por el escritor colombiano Enrique Medina Flórez, quien en su obra “Los desvelos del búho”, narra la historia de Simón campanero que le gana una mano al demonio en pleno centro de la ciudad de Tunja, lo vence tocando una marimba y como castigo lo mete en una botella. Según cuenta la tradición, Simón campanero exhibe el día de mercado de cada semana el preciado trofeo, convirtiéndose el demonio en un objeto de burla de los transeúntes y mercaderes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Johann Wolfgang Goethe, el más notable escritor alemán recrea la leyenda del demonio que viene haciendo su recorrido a través de la tradición teutona. El joven Fausto se ve en la necesidad de hacer un pauto con Mefistófeles a quien le vende el alma con el fin de llevar a cabo ciertas empresas. Fausto realiza toda clase de argucias y artimañas que tienen como objetivo burlar a Lucifer. Pero a pesar que Mefistófeles cobra su premio y se lleva el alma de Fausto, finalmente la devolverá cuando sucumbe ante una nueva apuesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Guillermo Tell, el legendario héroe suizo que fue obligado a probar su puntería disparando un flecha sobre una manzana que estaba colocada en la cabeza de su hijo, también tuvo sus enfrentamientos con el demonio. La venció con el arco, la lira y la gaita y después como castigo lo vistió de mujer y durante años lo exhibió y paseó por las plazas de villas y pueblos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre los escoceses e ingleses, cuyas sagas sufrieron una influencia notoria de griegos y latinos, el demonio también es vencido por los trovadores. En muchos de los relatos recogidos por Sir Walter Scott, considerado el creador de la novela histórica, se revive la antiquísima y milenaria leyenda del bardo que vence al demonio entre los riscos de la Inglaterra campesina. Shakespeare también hizo sucumbir ante las fuerzas creadoras del hombre al demonio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre los serranos del sur y sobre en San Juan de los Pastos aún la gente habla de la leyenda del poeta que anda con una marimba y vence al Patas componiendo coplas y tocando con maestría el aborigen instrumento musical. Según el investigador Mauro Gomajoa Buchelli, un cronista pastuso de finales del siglo XIX, mencionado por Fray Antonio Iluminado de la Calle en su obra “Tradiciones de San Juan de Pasto”, cuenta que hace muchísimos años, en un lugar de la ciudad sucedió un hecho insólito que aún la gente lo recuerda:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Cuando el Patas o el Demonio, como llaman a este engendro del mal los nativos de la región, llegó a San Juan de los Pastos que según dicen los cholos venía de Chachaguí, en la parte más alta de sierra, traía puesta una ruana como de tres pulgadas de gruesa de vistosos colores. Por debajo del ala del sombreo asomaban dos grandes cuernos y de su mochila de fuego sacaba la marimba de cañas de bambú con la que enfrentaría a su oponente. Doménico Cerón Botina, así se llamaba el indio cuya fama de poeta y trovador por todos era conocida. Nadie se la discutía y en su mano derecha como siempre asía la marimba de la que nunca se separaba. Iniciaron el duelo, primero con los sones andinos y después con las coplas de la tierra. Al final el vate, salido de las entrañas de la tierra le ganó cuando de su instrumento musical salieron una a una como por encanto las notas de la guaneña, cuyas rachas melodiosas se esparcieron por todos los rincones de las montañas y de la serranía. La gente aglomerada sobre las lomas aplaudió una y otra vez y el cura que estaba en el campanario de la iglesia de Santiago no cesaba de tañer, templando a cada momento los badajos de alegría y de emoción. Alguien entonces se percató de que Domenico enfrentaba al mismo demonioy que había llegado a aquellas montañas para acabar con la fama del poeta y músico que alegraba el alma de esa región abandonada de Dios y de los hombres. Al final, el Patas, como los campesinos llaman a Belcebú, fue vencido y no le quedó otro camino que irse a pasar su vergüenza a las profundidades del volcán. A veces ronca y entonces asusta a la gente, pues echa fuego y ceniza por la boca”10.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quienes han andado por los pueblos y ciudades ubicadas a orillas del Río Grande de la Magdalena o viajaron en los enigmáticos buques de rueda que surcaban las aguas bufando con desespero como bueyes cansados y dejaban como herencia una espesa columna de humo gris, recuerdan seguramente las fantásticas historias que la gente contaba cuando los pasajeros bajaban a estirar las piernas, a comer pescado frito con yuca y a beber totumas del delicioso y aromático café almendra tropical endulzado con panela. Allí escuchaban la historia de “Iluminada de los Espíritus, una niña que estuvo veinticinco años sumergida en las aguas, cuando salió contaba que solo había pasado un segundo y que en ese lapso había visto una ciudad de cristal en las profundidades del río. Por cierto nadie le creyó hasta que vieron su foto en el álbum de los recuerdos y sus padres la reconocieron por las réplicas de los lunares en forma de murciélago que tenía en el muslo de la pierna derecha”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otros contaban la historia del millero encantado, un legendario músico que vivió a principios del siglo XX en muchos pueblos de la Isla de Mompox. Según la leyenda, su abuela que tuvo la costumbre después de muerta de visitarlo cada seis meses para traer y llevar noticias de los muertos y de los vivos le regaló un millo encantado, cuyas notas brotaban a torrentes de su boca llena de escarlachina y de colores. “Era como si soplara un canuto lleno de estrellas luminosas”, decía la gente. Tañía la cornamusa en el lugar y a la hora que fuera, atrayendo inmediatamente la atención de cuantas especies vivientes hay en la tierra. Desde la zorra más tierna hasta la babilla más encopetada, corrían para escuchar el millo encantado. Lo que más nos llenaba de satisfacción era tocarle el canuto a Josenel, como se llamaba el millero encantado. Una tarde que tañía un concierto a los animales del cielo y de la tierra, de las aguas surgió el Mohán, con una guabina en la boca, que lo asustó tanto que las cañas de millo se regaron por el suelo. El Mohán lo retó para que no sonara su flauta encantada sobre sus dominios. Lo cierto fue que el endriago del río tuvo que volverse a su mundo subterráneo, porque fue vencido en franca lid después de varias horas y días de sonar cada uno su instrumento musical. Él tocaba con entusiasmo y concentración, con los ojos cerrados, como si estuviese en otro mundo y cada cual improvisaba sobre la copla del río por muchos conocida: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Pájaro del monte&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;pájaro del río&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;cuando va volando&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;se le oye el zumbío”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el paso de los días y de los meses y de los años, el triunfo de Josenel sobre el Mohán legó a las nuevas generaciones otra copla que se escucha en las noches de fandangos, tamboras y chandé:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Josenel, el millero&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;el millero del río&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;con su millo encantado&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;al Mohán ha vencío”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Según la gente el Mohán se sumergió en las aguas y dejó a la posteridad como castigo, remolinos encantados que de época en época se enfurecen y arremeten contra las lanchas, buques y remolcadores, produciendo siniestros y desgracias. “Es Itzalcoa, el espíritu de las aguas”, dicen algunos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchos capitanes de lanchas y buques de ruedas dicen que frente a la ciudad de Magangue, en uno de los cascotes de los buques siniestrados habita un Mohán desde hace más de una centuria, es por eso que en esos recodos del río, muy cerca de aquella Babilonia desaforada, cada cierto tiempo se produce una catástrofe por el hundimiento de una lancha o remolcador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del millero encantado, después de vencer al Mohán nadie supo nunca a donde fue. Para algunos murió de viejo, anciano y pidiendo limosnas, para otros aún esta vivo y de vez en cuando aparece con su cornamusa llena de notas que riega a lo largo de la ribera dejando una estela de felicidad y de alegría. Esta antigua tradición del millero encantado en muchos pueblos del río la rememoran con un festival en su honor cada año.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En los pueblos que circuyen en las frescas sabanas de los Montes de María también existe una versión de un Francisco el Hombre agazapado. Reinaldo Bustillo Cuevas, un matemático, metido a poeta de voz de trueno, corazón ardiente, alma de cosaco, bebedor de cerveza en toneles, autor de muchos libros de poesías, cuenta la leyenda de Trino el Brujo, un juglar que apareció cierta tarde en aquellos campos de vaquería. Según se supo después venía de las profundidades del cauce del Río Grande de la Magdalena, subió por el valle de El Guamo y llegó a San Juan Nepomuceno donde se granjeo la simpatía y la admiración de la gente. Además de montar una fábrica de tabaco de exportación y dar trabajo a cientos de mujeres dobladoras, en las tardes después de la agotadora jornada, se sentaba en la plaza a tocar como el más consagrado Orfeo, sus canciones y los ritmos variados del acordeón11.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Según la versión que manejan los habitantes de esos pueblos, Francisco el Hombre que conoció de oídas la fama de Trino el Brujo, lo invitó a su fuero para que compitieran en versificación y en melodías. Trino el Brujo, aceptó el reto, fue a las vastas llanuras de la serranía del Perijá y a orillas del río, Guatapurí, muy cerca de Patillal, ante la sorpresa de la gente que había acudido en masa para apreciar el singular duelo, Francisco el Hombre fue vencido, puesto en ridículo y arrumado varias veces por su oponente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No obstante, investigaciones posteriores a los hechos narrados, demuestran que de Trino el Brujo es muy poco lo que la gente sabe, aunque muchos creen que se trata de una reencarnación de Foción Rodríguez, un cura cartagenero de origen castellano, que tuvo tantos hijos en la sacristía de la iglesia de San Juan Nepomuceno y cuya particularidad consistía en comer en las madrugadas pebres suculentos de zorras tiernas y en los atardeceres guisos apetitosos de gallina criolla. “Es la mejor carne”, solía decir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Trino el Brujo, de todas maneras desapareció tal y como había llegado, no dejó otra huella que las fábricas de tabaco de exportación que había montado, que la carcoma las fue acabando hasta convertirlas en ruinas. Tampoco sembró un tronco. Algunas personas muy serias dicen que en los atardeceres a veces aparece montado sobre un caballo bayo, vestido completamente de blanco, con su acordeón, su sombrero vueltiao y gritando sus cantos de vaquería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De acuerdo con lo anterior, es fácil observar que son cientos los Orfeos que existen agazapados en el país y que mucho antes de que se hablara de Francisco el Hombre en las ubérrimas regiones del Cesar y de la rica, yerma y abandonada Guajira, ya esta versión de la mitología griega, que fue recreada por los poetas castellanos medievales hacía su recorrido a la par con otras leyendas americanas como la de Eldorado o la de Quivira, que buscaron los conquistadores y jamás encontraron, pues las expediciones terminaron en verdaderas catástrofes tal como lo describe el cronista Albar Núñez Cabeza de Vaca en su obra “Naufragios”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hecho de que existan tantas leyendas con orígenes órficos, nos obliga sobremanera a pensar cual fue la primera versión del trovador que vence al demonio de las que se mencionan en cada una de las regiones del país, aunque muchos investigadores consideran como original la leyenda de la Alta Guajira.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa diversidad y riqueza en las leyendas y en la concepción que tiene cada región para acomodarla de acuerdo con sus costumbres y tradición demuestran hasta que punto el ingenio y la fantasía particularizan los mitos universales. En este caso parecería que en algún lugar del universo hubo un poeta que en un enfrentamiento de ingenio y de creación, derrotó al Demonio, lo puso patas arriba y después para bien de la humanidad lo encerró eternamente en una botella. En todo caso, llámese Orfeo, Francisco Moscote, Pacho Rada, Trino el Brujo, Florentino el araucano, Simón campanero o Josenel, lo cierto es que en alguna parte del mundo en estos momentos anda un juglar con su instrumento bien agarrado para vencer a Lucifer, sea cual fuere la postura que éste tenga.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En estos momentos Francisco el Hombre está latente y palpable, con su ambiente bucólico, su instrumento campesino, con su nombre en una tarima donde se realiza el más importante festival de la cultura musical colombiana y el más auténtico de cuantos existen en el país, con una gama de trovadores y de poetas, inspirados en las más bellas costumbres y tradiciones de las regiones que en otras épocas habitaron los valientes Tupes, Chimilas y Pocabuyes. Juglares de la talla de Freddy Molina, Luis Pitre, Armando Moscote, Lorenzo Morales, Rafael Escalona, Emiliano Zuleta Díaz, Alejo Durán, Julio Oñate Martínez y tantos y tantos otros que con sus voces, composiciones y pentagramas, son émulos de quien en algún momento de la historia venció al demonio en una noche de parrandas y polifonías.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naturalmente que a los habitantes de la ciudad de los Santos Reyes del Valle de Uparí, y en especial a los defensores de los aires vallenatos les interesa por múltiples razones defender como original una leyenda, que es patrimonio mundial de la humanidad, es decir, que es de todos y es universal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Consuelo Araujo Noguera, la más ferviente e insigne investigadora de la música vallenata y pilar de una tradición anclada en la historia de Valledupar y sus contornos, en una ardua discusión que sostuvo a través de las páginas de El Espectador con el columnista Manuel Drezner, argumentaba que la leyenda de Francisco el Hombre era originaria y auténtica de aquellas regiones y que el protagonista había existido. Además aseguraba que todos los Moscotes eran descendientes del tronco que cierto día de lluvia venció al demonio en un duelo de piquería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es importante anotar que otros acordeoneros se han atrevido a asegurar muy personalmente que “soy yo y no otro quien se enfrentó al demonio” y que el tal Francisco Moscote nunca tuvo la osadía y el valor de enfrentarse al maligno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En Talaigua, la tierra donde yo nací, hace pocos años don Facundo Bravo, un anciano ganadero que en su juventud aprendió a tocar acordeón en San Jacinto, que vestía pantalón y camisa blanca con botones de oro y abarca tres puntá, decía y pregonaba que él era quien había vencido al demonio con su acordeón debajo del palo de chagualo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Mire, aquí se sentó el demonio y yo me senté allí, decía, pero es muy diferente a la forma como la gente lo menciona y lo pintan. Pues éste era de piel morena y pelo tieso. Sabía que era el demonio porque me ofreció dinero, placer y muchas satisfacciones personales si yo ganaba y se llevaba mi alma si yo perdía. Además en las sienes asomaban los cuernos y meneaba a cada momento la cola de fuego con la que chamuscaba las hojas. Sus ojos eran rojos como dos brasas de candela. Yo temblaba de miedo, pero después de cuatro horas, me tome confianza y me encomendé a Dios y a la Virgen María y comencé a tocar de verdad verdad. Me lo llevé por delante, pues no pudo soportar el ingenio con que salían las notas de mi acordeón y mucho menos los versos que yo improvisaba, todos relacionados con la Madre de Dios y su hijo Jesucristo. De pronto tiró su aparato por allá y salió volando y nunca más supe de él”, terminaba diciendo con emoción y tratando de agarrar a sus noventa y siete años algún recuerdo perdido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debido a la poca investigación y naturalmente la falta de cultura para discernir entre lo bueno y lo malo, casi nunca se analizan las leyendas y las tradiciones que nos llegan de muchas partes. Los mitos y sus protagonistas, dioses, semidioses, gigantes, gnomos, hadas y toda clase de seres fantásticos son productos de la invención de los poetas. He ahí la gran diferencia con las leyendas, pues estas tienen un origen real, nacen de un hecho concreto y no de la ficción. Colombia es rica en leyendas y tradiciones. Es una leyenda, por ejemplo Eldorado, la balsa de oro de Guatavita, el Salto de Tequendama, Bochica y aquellas que se relacionan con la Virgen del Rosario, en Valledupar, la Virgen de las Lajas, en Nariño, la Virgen de la Candelaria de El Banco y Magangue. Pero también tenemos mitos cosmogónicos y teogónicos. Fura y Tena, son el primer hombre y la primera mujer de la creación, hechos por Are de una bola de barro, igual que Zeus creó a Pandora y a Epimeteo, primer hombre y primera mujer de la creación en la mitología griega, como lo narra Moisés en el Génesis, Dios creó a Adán de una bola de barro y a Eva de una costilla de Adán, después de someterlo a un profundo sopor. En fin, hay mitos y leyendas que tienen iguales o parecidos sentidos o temas, lo que demuestra la universalidad de ellos y que el espíritu del hombre siempre tiene una tendencia a unos mismos objetivos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naturalmente que el rescate de Francisco el Hombre fue, antes que de la tradición, literario. Debió aparecer en las páginas de Cien años de soledad para que se bautizara y universalizara su leyenda y entre copa y copa y ron de caña y sancocho de tres carnes se proyectara la empresa más ambiciosa del folclor nacional. En cierto sentido, el laureado escritor cae también el error al considerar como auténtica y original de la Guajira, la leyenda de Francisco el Hombre, cuando narra en su obra:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Meses después volvió Francisco el Hombre, un anciano trovador de casi 200 años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo. En aquellas Francisco el Hombre relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario, desde Manaure hasta los confines de la ciénaga, de modo que si alguien tenía un recado que mandar o un acontecimiento que divulgar, le pagaba dos centavos para que lo incluyera en su repertorio. Fue así como se enteró Úrsula de la muerte de su madre, por pura casualidad, una noche escuchaba las canciones con la esperanza de que dijera algo de su hijo José Arcadio. Francisco el Hombre, así llamado porque derrotó al diablo en un duelo de improvisación de cantos, y cuyo verdadero nombre no conoció nadie, desapareció de Macondo durante la peste del insomnio”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En todas esas leyendas particulares en que los poetas y trovadores, bardos y juglares, vates y aedos se enfrentaron con el demonio, desde el medioevo hasta nuestros días, siempre ha habido un elemento identificador: es la imaginación, el ingenio, el estro o el numen creador del artista el que vence las fuerzas del mal. Todas esas leyendas aún todavía siguen vivas en los más remotos lugares de la tierra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En conclusión, los anteriores son algunos de los argumentos que se pueden mencionar desde Orfeo, el dios de la música, que vence a Plutón, dios de los infiernos, cuando baja al Averno en busca de su esposa Eurídice, que demuestran que dicha leyenda no tiene origen en la yerma y enigmática Guajira, sino que esta inexorablemente arranca desde los tiempos de la mitología griega, pero que en la medida en que han ido llegando la gente las ha ido acomodando según sus intereses, costumbres y tradiciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa es nuestra cultura, una fusión de muchas cosas, de bellas tradiciones en la que aparecen elementos tan disímiles que a veces nos preguntamos ciertamente qué es lo auténticamente nuestro y que es lo que nos puede dar sentido de pertenencia. En todas las anteriores leyendas, el Demonio como ente que encarna las fuerzas del mal ha salido perdiendo ante las fuerzas del bien, aunque en Riosucio, una exótica y tibia población del Viejo Caldas, donde se celebra el encuentro de la palabra, el Festival del Diablo se hace en honor a Lucifer por haber vencido hace muchos años a un poeta que se creía el más versado rimador del mundo de las Musas. Sea de verdad verdad o de embuste embuste, lo cierto es que la leyenda más compacta y la que más se ha metido entre los corazones de los colombianos, así tenga sus orígenes en la mitología griega, es la de Francisco el Hombre, el juglar que venció al Demonio cuando apenas tenía diez años y lo mandó para el infierno con todo y cuernos allá en las remotas y ardientes regiones de la alta Guajira, muy cerca del jagüey de aguas encantadas que tienen la particularidad de devolver la virginidad a la mujer que haya parido muchos hijos y se bañe desnuda en sus aguas en una noche de luna llena. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;San Sebastián de Calamarí, octubre de 1992. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1 Conferencia leída el 12 de octubre de 1992, en el salón Barahona del Centro de Convenciones de Cartagena, en el marco de la Primera Feria Escolar organizada por la División de Cultura de la Secretaría de Educación Departamental. El nombre original del trabajo fue EN CADA PUEBLO DE COLOMBIA HAY UN FRANCISCO EL HOMBRE AGAZAPADO.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;2 Hesíodo, poeta griego del siglo VII antes de Jesucristo. Autor de muchas obras, pero el tiempo solo ha conservado “Los trabajos y los días” y “Teogonía”. La primera hace mención al castigo impuesto por Zeus a la humanidad, después que Prometeo le robó el fuego y la libertad y se la dio a los hombres y la segunda se refiere al nacimiento de los dioses, diosas, semidioses, gigantes y titanes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;3 Averno, Hades o Mundo Subterráneo, fueron diferentes maneras de llamar al Infierno en la antigüedad. El mito de Orfeo en el Hades, atribuye varios instrumentos. Algunos hablan de un arpa, otros de una lira y otros de una flauta o cornamusa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;4 Ismael Porto Herrera: “Historia y Leyendas del Urabá”, Alcaldía Municipal, de Necoclí, 1990.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;5 Rómulo Gallegos: “Doña Bárbara”, editorial Voluntad. Medellín, Col. 1968, página 85.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;6 José Manuel Elías Cabanal: “Orígenes de Ponqueyca”, revista Ponqueyca, Ciénaga (Mag). No. 3 Pág. 7&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;7 Jorge Isaacs, “Cartas Personales”, Edit. Iqueima, 1937.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;8 Luis Vélez de Guevara (1579-1644), poeta español, natural de Ecija, uno de los más notables de la historia literaria universal. Además escribió “El diablo está en Castillana” y “Los hijos de la barbuda”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;9 Demonio, del griego daimon. Palabra acuñada por Sócrates para designar el espíritu, un genio o ser sobrenatural. El Concepto de Demonio, con la connotación semántica actual fue acuñado por la Iglesia cristiana a principios del siglo III de nuestra era.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;10 Gomajoa Buchelli Mauro: “Tradiciones y leyendas de los habitantes del Valle de Atrix”, Imprenta Departamental, San Juan de los Pasto, 1938.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;11 Reinaldo Bustillo Cuevas: “Trino el brujo”, El Espectador, Costa. 15 de junio de 1984, página 2. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-8657408579951362702?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/8657408579951362702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=8657408579951362702' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/8657408579951362702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/8657408579951362702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/franciso-el-hombre-una-leyenda-de-mas.html' title='FRANCISCO EL HOMBRE: UNA LEYENDA DE MAS DE DOS MIL AÑOS'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-3539454067350004212</id><published>2011-05-03T16:22:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T09:32:12.148-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónica - La Vuelta a la manzana: El Porvenir'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Porvenir: calle de la revolución'/><title type='text'>El Porvenir: calle de la revolución</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Vuelta a la Manzana&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De aquella calle combativa y revolucionaria de hace casi treinta años, a la que nunca le cantó el Tuerto López, ni Artel, ni Pedro Blas, y tampoco tiene una sola tarja, blasón o emblema en la pared de una de sus casas que diga que por allí pasó Francis Drake y dejó en una de las norias de los patios un tesoro escondido, o durmió el Libertador con alguna de sus amantes ocasionales, o que en uno de aquellos paredones, en su afán de restaurar el decrépito y rengo reino de España, Morillo fusiló a algún revolucionario patriota, o vivió uno de los muchos oidores, marqueses, condes o barones de embuste embuste que llegaron – y aún llegan- a la ciudad a vivir del erario público, en tiempos de la sangrienta invasión castellana; en esa calle desde donde se programaron las grandes marchas de estudiantes, las diferentes tomas de la Universidad de Cartagena y se dieron los más candentes debates ideológicos y políticos entre marxistas y leninistas, troskystas y stalinistas, maoístas y mamertos pro-soviéticos y pro-chinos, pro-cubanos y proyankis, pro-albaneses y antiyanquis, liberales y godos, izquierdistas y derechistas, que luego, agotados y exánimes terminaban con una parranda de tintos y butifarras en la Cafetería Colombia de la Calle Estanco del Aguardiente, escuchando música de Los Beatles, Violeta Parra, Pablo Milanés o en el menor de los casos a Piero José, la Calle del Porvenir sigue siendo fresca, agradable, amena, silenciosa y una de las de mayor movimiento y más famosas del centro de la ciudad amurallada por sus almacenes, hoteles y celestinajes donde se venden alegrías y placeres, pero por esa inexorabilidad de Cronos que no da tregua, de ella quedan añoranzas y recuerdos, nostalgias y reminiscencias, en fin solo evocaciones de una época desbordada en sentimientos y evocaciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegué a vivir a la Calle del Porvenir, a una residencia de estudiantes provincianos, alegres y bullosos por recomendación de Hernán Novoa Salcedo, un compañero de primer semestre de la facultad de Derecho, que por aquellos días, a pesar de su juventud quería parecerse a Mao Tse Tung: usaba kimono gris y pantalones de botas anchas, calzaba babuchas y se había dejado crecer tanto la rala barba que los pelos le llegaban hasta la cintura. Los primeros días de mi llegada a Cartagena, me hospedé en una residencia de putas santas y rezanderas ubicada en la Calle Larga en la que pagaba por dormida cada noche sesenta y ocho pesos, y en la que debía soportar no solo el ruido y pataleos de las paredes de cartón que se movían de un lado para el otro, sino los gritos y gemidos de las meretrices y de los gays que cada noche perdían su virginidad. Fueron doce días en que cada mañana, para quitarme el olor a amores comprados, coitos perdidos y tricomonas que siempre llevaba impregnado en mi ropa, me bañaba con la fragancia de la Colonia Moroline que años atrás me había reglado Monseñor Antonio Rosero Perea, un sacerdote católico que siempre tuvo las esperanzas de que yo llegara a ser obispo. “Toma Joce Daniels, me dijo esa, para que la uses cuando seas jerarca de la Iglesia”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La casa-residencia a donde me mudé era de tres pisos, y aún sigue siéndolo, ubicada en mitad de la acera derecha de la calle yendo hacia el mar, y por esos días era de propiedad de los David, una familia de libaneses criollos dedicada al comercio de camisas y pantalones que llegaban a cobrar el canon de arrendamiento con precisión el día dos de cada mes. “En los negocios hay que ser praciso”, decían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El piso primero estaba destinado a locales comerciales, el tercero era una exclusiva pensión femenina de estudiantes de medicina que como nosotros, en la segunda planta, vivían hacinadas a montones de cinco personas por cada una de las cinco habitaciones. Las dueñas de cada una de las posadas, ambas se llamaban María y le decíamos Mayo, ambas eran de Cereté, ambas hacía treinta y dos años atrás habían llegado a aquellos aposentos, ambas pagaban dos mil quinientos pesos y aunque no tenían ningún parentesco, por esas coincidencias de la vida, tenían los mismos apellidos y el mismo número de hijos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quiero aclarar que mucho antes de llegar a Cartagena, la de Indias, como le dice Meira, ya había tenido dos grandes frustraciones en el estudio. Una en el Seminario Nacional de Cristo, de la Ceja (Antioquia) y otra en la Universidad de Nariño, en la Facultad de Economía. Cartagena, para mi era una ciudad extraña, como lo ha sido para todos los habitantes del sur de Bolívar, pues de ella, lo único que sabía era que en tiempos de la Colonia, no solo enfrentó a Mompox, sino que también quiso disputarle y desconocer el hecho histórico de que fue la ciudad Valerosa la primera en declarar la independencia absoluta de España y desafiar el poder español aquel 6 de agosto de 1810, cuando aún estaban frescas las discusiones que se habían suscitado en Santa Fe de Bogotá.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Casi treinta años después, no logro encontrar una explicación lógica y razonable que me diga como fue que a esa casa de la Calle del Porvenir, donde aún se respira el olor rancio y carcomido de la realeza y de la aristocracia, hubiesen caído en el mismo lugar, aterrizado en la misma parcela, los dirigentes de partidos políticos de izquierda, que de una manera u otra jalonaban la lucha revolucionaria estudiantil de la Universidad de Cartagena. Allí había troskistas, socialistas utópicos, comunistas, leninistas, maoístas, representados por estudiantes como William Márquez, estudiante de medicina, Blas Ojeda, estudiante de Economía Política, Raúl Acosta estudiante de Economía, Salim Amastha, estudiante de medicina, y los estudiantes de ña Facultad de Derecho, Adalberto Pertuz,&amp;nbsp; Milton Buelvas, Jairo Ruiz, y algunos otros cuyos nombres se pierden en los recovecos de esta memoria descencijada por las lluvias, las alegrías y los avatares. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los domingos y días de fiestas que llegaban otros dirigentes como Toribio Barreto, César Flórez, el Quique Silvera, Arturo Zea, Freddy Bolívar y Jorge Carrillo, que en cierto sentido eran los duros, acompañados por un séquito de palafreneros, nos reuníamos en el zaguán de la casa, el mismo que nos servía de celestinaje para holgar allí con alguna de las zagalas del piso tercero. Por desgracia, muchos de aquellos revolucionarios pequeños burgueses, con el tiempo mostraron su catadura, para utilizar un término de aquella época gloriosa, pues terminaron en las toldas de partidos tradicionales, ocupando cargos públicos y chupando con ansias en el erario público.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se armaban discusiones, acerca de la asfixia presupuestal, la privatización de la universidad pública colombiana, el derecho a la autonomía, la ciencia y la investigación, la condena a la invasión y a la agresión gringa a Albania, los kilométricos discursos de Fidel que oíamos a través de Radio Habana Cuba, y muchos otros temas, que hacían que las discusiones se prolongaran hasta altas horas de la noche, que la Niña Mayo, la del segundo piso, a veces se levantaba en bata, para brindarnos tinto y llamarnos la atención. Otras veces, nos íbamos para la Cafetería Colombia, y allí ya cambiábamos el discurso político por la creación literaria, pues nos encontrábamos con el Maestro y dramaturgo Régulo Ahumada Zurbarán, el Maestro Santiago Colorado, y los poetas Erick Bozzi Anderson, Ricardo Vélez Pareja, Gustavo Padrón Barreto y otros escritores que apenas incursionaban en la bella palabra escrita como Pedro Blas Julio Romero, Jorge García Usta, Pedro Badrán Padauí, José Sarabia Canto, Manuel Burgos, Pantaleón Narváez, Gustavo Tatis, Gustavo Padrón Barreto, y Rómulo Bustos Aguirre. Allí, entre tinto y butifarra, butifarra y tinto, leíamos poemas, cuentos, ensayos y cuanto libro llegase a nuestros manos, tanto de literatura como de política. Todos los que vivíamos allí, sabíamos que la casa, ubicada estratégicamente cerca de la Universidad de Cartagena, estaba fichada no solo por el F-2, el G-3, el DAS, el G-7 el Bloque de Búsqueda y todo el aparato militar que montó el Mandato Caro de López Michelsen y que acrecentaría el Gobierno de Trubay con el funesto y tristemente célebre Estatuto de Seguridad, sino también por el esquirolaje de espías de las autoridades de la Universidad. Y no era para menos, pues también cada semana nos llegaban cajas repletas de libros sobre El Estado y La Revolución, Empiriocriticismo, El Manifiesto del Partido Comunista, El origen de la Familia, la Propiedad privada y el Estado y las revistas de China Reconstruye, Beijing Informa y naturalmente el Libro Rojo de la Revolución China, todos aún con el olor a tinta fresca y el hálito agradable de las mujeres orientales y el alma revolucionaria del camarada Mao Tse Tung.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La calle del Porvenir, ubicada en pleno corazón de Cartagena, con las calles de San Agustín Chiquito, Calle Primera de Badillo y Calle Vicente García, forma una de las manzanas de más intenso comercio de la ciudad, por la cantidad de vendedores ambulantes y estacionarios, pedigüeños, picaros, meretrices, varados, desplazados, refugiados y toda clase de producto de una ciudad que vive en toda su intensidad las políticas del neoliberalismo, pues, podría decirse que la calle Primera de Badillo es el mercado de las pulgas de Cartagena. En otros tiempos estuvieron muy cerca de allí los almacenes Sears, Ley, Tía, Singer, Juliao, la Joyería Onix, una de las más célebres de la ciudad y del país, varias residencias de amores escondidos donde la media hora de polvo valía seis pesos y también uno de los tres edificios Ganem, que para la época era una hacinamiento de juzgados venales, tinterillos remington, arrendadores morosos y vendedoras a plazo de placeres y diversiones. Como otras calles de la ciudad colonial, también ha tenido varios nombres. Inicialmente se llamó Calle de Nuestra Señora de la Altagracia, Calle de San Agustín, Calle de Nuestra Señora del Consuelo y Calle de la Imprenta. El nombre de Calle del Porvenir le viene desde el 1927, en que el Concejo Municipal expidió el Acuerdo que legalizaba dicho nombre, porque en ella, se fundó en 1877 el Periódico El Porvenir, decano de la prensa nacional en su época y célebre porque desde sus páginas el Dr. Rafael Núñez, expuso y defendió su pensamiento político.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pesar de que han pasado casi treinta años y que luego me fui a vivir a otro lugar de la ciudad, parece que fue ayer, en que llegué un dos de febrero de 1978, a esa calle que jamás había sido famosa. Llegué como mis ancestros, con una mochila de pita de esas que construyen con la magia y el encanto mis parientes chimilas y una maleta de cuero de aquellas que se abrían como un acordeón y se apretaban bien con dos correas de hebillas anchas. En la maleta, además de la ropa, pantalones y camisas que me había hecho mamá Dona, de los libros que me había regalado papa Tomás, traía ilusiones, sueños, esperanzas y recuerdos, especialmente la foto amarillenta en donde estábamos todos los miembros de la familia y que había tomado en el patio de la casa el señor Eufrasio Alvarado, en tiempos que se usaba la cámara de brazo y trípode.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la mochila, como era costumbre cargaba una hamaca con sus cabuyas, queso, bollo y un frasco de suero que recuerdo me había regalado la Niña Chon, una señora de corazón amplio y cuyo nombre debe encontrarse en estos momentos en una de las muchas listas perdidas de las que llegan de los países subdesarrollados al Vaticano solicitándole la beatifiquen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque desaparecieron las residencias estudiantiles y los enclaves de polvos baratos para dar paso a los establecimientos y discotecas sofisticadas, los revolucionarios de verdad verdad y también los de pacotillas se fueron perdiendo. Todo ha cambiado, no se oye el pregón del vendedor de las griegas, y mucho menos la carreta de botellita, tampoco se escuchan los piropos a las mozalbetes de minifaldas del Muñecón Bandido y mucho menos se oyen los gritos de “labiodulce”, el vendedor de periódicos que tenía la costumbre de fumar cigarrillos pielroja que pegaba en la bemba de abajo con la baba que le colgaba. La Calle del Porvenir, sigue siendo testigo de una época gloriosa y signando los acontecimientos de la ciudad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, la Calle del Porvenir, a pesar de que nunca le han cantado un verso, y jamás escondieron en sus norias un tesoro los piratas Drake, el Monoescobar o Morgan, y tampoco Murillo dejó allí su mácula sangrienta y Bolívar nunca echó ningún polvo con muleca alborotada en el pasillo o zaguán de una de sus mansiones palaciegas, es muy famosa porque allí en una de sus casas de tres plantas, se gestó una generación de estudiantes valientes y luchadores, así muchos, tiempo después, hubiesen terminados en las fauces de la burocracia, muchos convertidos hoy grandes profesionales de las diferentes disciplinas del pensamiento, apoltronados en importantes cargos del sector oficial y del sector privado, pero a quienes les cabe el mérito de haber hecho del debate, la discusión y la oratoria un credo y a lo largo de casi una década lideraron la égida revolucionaria de la Universidad de Cartagena y que en su momento hicieron que germinar las ideas combativas para las marchas, las discusiones y los debates, hoy perdidos de las aulas del Claustro de San Agustín, así luego terminaran en parrandas de tinto y butifarra en la Cafetería Colombia de la Calle Estanco del Aguardiente, hablando y leyendo de poesía, ensayo y narrativa, y escuchando canciones de los Beatles, Violeta Parra o Pablito Milanés. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-3539454067350004212?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/3539454067350004212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=3539454067350004212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3539454067350004212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3539454067350004212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/cronica-la-vuelta-la-manzana-el.html' title='El Porvenir: calle de la revolución'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-5944017050599143475</id><published>2011-05-03T16:12:00.000-07:00</published><updated>2011-10-25T15:11:38.420-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mi nombre es...'/><title type='text'>Mi Nombre es...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;“Mi nombre es...”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A E. C. Meza Rosales,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;em&gt;a quien el Destino le dio un premio para toda la vida.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-OumijUvxU6Y/Tqcz-IDkjsI/AAAAAAAABZs/st5lkya6W4Y/s1600/Frin%25C3%25A9+3.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; height: 201px; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em; width: 156px;"&gt;&lt;img border="0" ida="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-OumijUvxU6Y/Tqcz-IDkjsI/AAAAAAAABZs/st5lkya6W4Y/s1600/Frin%25C3%25A9+3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;Desde la mañana en que el profesor de literatura universal, un anciano bonachón de chivera nevada y puntiaguda y bigotes ensortijados que vestía siempre de camisa y pantalones negros y corbata roja, cuando yo culminaba mis estudios superiores en la universidad local, hizo un alto elogio de mi nombre remontándose a lo más profundo de las raíces griegas, siempre lo llevé con orgullo, al expresarlo y al escribirlo ante los demás, pues hasta ese día, le había reprochado a mis padres que me hubiesen bautizado con un nombre de vieja que, ante mis amigas y amigos se me llenaba la cara de pena y de vergüenza. En mi primer día de clases, cuando apenas tenía cinco años, en el jardín infantil de mi pueblo que lo atendía la señora Altagracia Dos Santos, y al que asistíamos todos los niños y niñas de mi edad, mis compañeritos se rieron y se burlaron al escuchar mi nombre.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Tienes nombre de señora, me dijo Iluminada de los Espíritus, una niña de mi edad que llevaba gajos rizados en su frondoso cabello rubio y usaba gafas de vidrio grueso por la naciente miopía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando llegaba a casa y contaba a mis padres lo que pasaba en el colegio, ellos me explicaban que así se llamaba mi abuela y también mi bisabuela y mi tatarabuela y que era una tradición en la genealogía de la familia de mi padre llevar ese nombre. “A la mierda la tradición y también mis abuelas”, pensaba yo a mi corta edad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo que papá, que a veces se las daba de poeta, me decía que ese era un nombre muy importante, porque lo habían llevado varias mujeres de algunas cortes del viejo mundo, cuyos reinos jamás me mencionaron. Hasta mi tío Quinoja, que a veces anda de viejo mandarino y otras de Fauno erótico alborotado, hacía siempre una defensa del nombre de mi abuela, explicando y argumentando que lo importante no era el nombre sino la persona, pero siempre terminaba con una conclusión: el nombre refleja la personalidad de quien lo lleva y que además, éste está signado, mucho antes de nacer la persona, por el inexorable dios Destino en la frente de quien lo ha de llevar, “igual que a la entrada de la gruta de cada mujer escrito está el nombre del hombre u hombres que por allí entrarán, para bien o para mal, para el amor o para el odio”, según las tradiciones islámicas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siempre me decía ven acá mi nena, que te voy a decir tu nombre en verso:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde pequeña fui una niña precoz, comencé a decir mis primeras palabras cuando tenía seis meses, mientras me pegaba como un político avezado a chupar en la teta de mamá sin importar el lugar que fuera y mis primeros pasos, sin ayuda de nadie ni de nada, los di cuando alcanzaba los ocho meses. Y como si fuese un ave de mal agüero, la madrugada en que nací, contaba papá, mis gritos fueron tan grandes y sonoros, que alhunos los pájaros enmudecieron y otros cambiaron de voz; el búho que todas las madrugadas ululaba en el chopo del anciano campano, metió el pico entre las plumas; el cuervo que graznaba alegre, se escondió en el hueco del medicinal sancuaraño; el turpial que cantaba el himno nacional anunciando la hora del ordeño de las vacas, esa madrugada se olvidó de la letra; el sinsonte que imitaba la voz hueca de Fidel Castro diciendo el discurso de instalación de la Asamblea del Pueblo y hablando mal del imperialismo norteamericano, se olvidó del cubano y comenzó a imitar a Chávez, y, lo más extraordinario, hasta el gallo que anunciaba el polvo de la despedida, sin decir mú, se tiró desde el cogollo de la milenaria ceiba que daba sombra en el patio a cacarear como una gallina vieja. Otros cerraron el pico. Si, el pico, ninguno de esos otros pájaros bullangueros dijo nada ese día.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el paso de los años, a medida que dejaba de ser niña, me fui convirtiendo en una mujer; de la escuela de primaria ingresé al bachillerato y luego a la universidad. Cuando pasaba con mis amigas ante los jóvenes desconocidos, los piropos más bellos eran para mi.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Para el bombón de mirada dulce como un caramelo, decían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego cuando tenía oportunidad de conocerlos y sabían mi nombre lenta y pausadamente se retiraban, ¡uf, qué nombre tan feo!- decían. Le cogí entonces cierta tirria y antipatía a mi nombre, pues muchos de mis amigos y amigas para molestarme, creo que no eran mis amigos, me llamaban por los dos nombres, si así como les digo, por los dos nombres que papá y mamá me habían maculado en la pila bautismal, y que fueron recibidos con alegría por mis padrinos, Eurípides Ludovico, y mi madrina Eleodora Prudencia, ¡qué vergüenza! Cierta vez que a la casa de mis padres, llegó el notario del pueblo, y cuando ansiosamente esperaba el coqueteo de los jóvenes de mi edad, le pregunté si yo podía cambiar mi nombre por el de alguna de esas mujeres famosas como Jacquelinekenedy, Isadoranorden, Leididiana, Isabellacatólica, Estefaníademonaco, Goldameyer, Gretagarbo, Briggitbardó, Teresadecalcuta, Isabeldeinglaterra, Elizabethtailor, o que simplemente me llamara Maríaestuardo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pero mija, me dijo con el tono paternal de los escribanos de pueblos, si tu nombre es el más hermoso de cuantos hay en el santoral romano, y la Santa mejor hablada porque es la que mejor expresa la lengua. Nunca entendí la última frase de su discurso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde ese día jamás volví a contarle a nadie sobre la vergüenza que sentía por mi nombre. Los pocos novios que tuve, cuando me escribían cartas de amor, ponían mi nombre entre comillas como si se burlarán de él. Pienso que el hecho más bochornoso fue el día en que iba a contraer nupcias. El templo estaba abarrotado de parientes, familiares y chismosos. La orquesta que había contrato papá tocaba los más bellos porros de mi tierra y yo por la emoción tenía hasta el último pelo de punta. Cuando el cura me preguntó “Señorita....quiere a... por esposo”, mi novio se quedó serio, miró al cura a los presentes y después a mi y me dijo: “tu eres... tú te llamas así, ese es tú nombre”, y salió corriendo por la nave central de la iglesia. Jamás volví a verlo. Y lo peor era cuando llegaba a las fiestas, pues siempre había alguien de mis compañeros que para molestarme, se subía a la tarima y decía “acaba de llegar la señorita....recibámosla con un fuerte aplauso”. A lo largo del recorrido de las clases, pues debido a mi nombre cambié de colegios en varias ocasiones, siempre mis profesores decían usted es la niña que más y mejor habla, por eso tiene el nombre bien puesto. Jamás comprendí el sentido de aquellos comentarios. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde aquel día glorioso en que el profesor de Literatura Universal me descifró la etimología de mi nombre, hasta hoy, han pasado muchas lluvias. En el ejercicio de mi profesión conocí otras personas, hombres y mujeres, amigas y amigos, a quienes jamás le demostré pena ni vergüenza por mi nombre, todo lo contrario para hacer honor a él hablaba más. Los que me escuchaban, que eran otros amigos, me decían haces honor a tu nombre. Y después de aquella boda frustrada, tuve muchos novios y amantes, hasta que llegó uno que supo donde estaba mi gracia y, cosa rara, él no se enamoró de mi, si no de mi nombre: es lo más hermoso que he oído, me susurró al oído. Y entonces recordé lo que me decía Quinoja, el tío mandarino que aún sigue alebestrado buscando zagalas por las tierras españolas: que toda mujer a la entrada de su gruta trae escrito el nombre del hombre u hombres que por allí entrarán. Y mi gruta no iba a ser la excepción.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cartagena de Indias, 11 de enero de 2007&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-5944017050599143475?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/5944017050599143475/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=5944017050599143475' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5944017050599143475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5944017050599143475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/relato-mi-nombre-es.html' title='Mi Nombre es...'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-OumijUvxU6Y/Tqcz-IDkjsI/AAAAAAAABZs/st5lkya6W4Y/s72-c/Frin%25C3%25A9+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7205393293043133647</id><published>2011-05-03T16:05:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T16:05:51.713-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuento - Sueño'/><title type='text'>Minicuento - Sueño</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Sueño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Solo me percaté de lo que me decían al otro lado del teléfono, cuando escuché la voz fresca de mujer, que me gritaba afanosamente, ¡amo, soy yo, amo! ¡Sí amo, así como lo oye, soy Bambina, su perra!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces medio adormilado recordó que ocho años atrás cuando se bañaba en el mar, su perra que siempre le acompañaba, se le había extraviado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todos los recuerdos pasados volvieron como el rollo de una película, desde que compró en Animalandia, un almacén de animales, aquella perrita de estrato tres, que se había encariñado tanto con el que no solo dormían juntos, sino que la perra le lamía la cara, lo despertaba y cuando él llegaba de la calle le prodigaba una danza, en la que la perra solo movía las nalgas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Solo había dio a la Terminal por curiosidad, por eso cuando vi que aquella hermosa joven corría hacía mi gimiendo y moviendo la cola con la misma gracia y garbo que lo hacía mi perra, no dudé en aceptar que realmente Bambina se había reencarnado&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7205393293043133647?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7205393293043133647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7205393293043133647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7205393293043133647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7205393293043133647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/minicuento-sueno.html' title='Minicuento - Sueño'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7658716270602230441</id><published>2011-05-03T16:02:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T16:02:45.518-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Minicuento - Desagradecido'/><title type='text'>Minicuento - Desagradecido</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Desagradecido&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se que soy un desagradecido. Si. Así como lo oyen, un perfecto desagradecido con mi amante, mi cómplice, mi confidente. Ella aguantaba todo, yo la usaba con tinta roja o con tinta negra. A veces cuando ella no quería hacer nada, yo le daba fuerte con los dedos y jamás se quejaba decía nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando no me levantaba a tiempo o me quedaba dormido, ella me despertaba con su cantaleta y traqueteo, golpeando las letras en el rodillo. Imagínense, que nos habíamos compenetrado tanto que ella misma organizaba el papel y se ponía suavecita para que yo la manoseara y la acariciara.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero con la llegada del computador comencé me fui alejando de ella hasta que comencé a odiarla y no la soporté más. Hasta que un día, me armé de valor y sin más preámbulos, tiré la máquina de escribir a la basura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7658716270602230441?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7658716270602230441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7658716270602230441' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7658716270602230441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7658716270602230441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/minicuento-desagradecido.html' title='Minicuento - Desagradecido'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-2269126706685420082</id><published>2011-05-03T15:57:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T15:57:38.955-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Chiquero'/><title type='text'>El Chiquero</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;El Chiquero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A la memoria de &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Atilio Vásquez y de José Castellar, el canario&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si. Así como se los estoy diciendo. Fue en este lugar en donde mataron a papá. Lo recuerdo muy bien porque ese día, él le dijo a mamá que no iba a salir porque quería escuchar la defensa que haría el ministro Serpa del presidente Samper ante el Senado. Todos esos recuerdos los tengo aquí, si aquí, porque uno lo que más se graba en la mente son los recuerdos de los padres y mucho más si uno es testigo de su muerte. ¿Acaso a ustedes no les ha pasado lo mismo? Ese día yo fui más temprano a clases, ya que debía ir hasta la tienda del pueblo a medirme unos zapatos de charol que mi papá me iba a comprar. Recuerdo que cuando me levanté de la hamaca me llamó para darme la bendición. Era lo que hacía cada mañana. Papá era muy creyente. Me dijo, “David, hoy llegas a la tienda de la Tía Elisa y te mides los zapatos que te voy a comprar”. ¡Ah! Cómo recuerdo a papá, cómo se preocupaba por nosotros, por mamá, por mis hermanos y especialmente la Chiqui, si por ella. Aunque ahora esté alta y bien formada, con unos senos como pomelos y unas nalgas tan grandes y redondas como una calabaza que despiertan la admiración y el apetito a muchos de mis amigos y del personal masculino del pueblo; para esos días ella era una niña flaquita que apenas tenía cinco años. Imagínense ustedes como pasa el tiempo. Trece años desde el día en que esos tipos se presentaron como amigos de papá, y mamá hasta les brindó café y los invitó a cenar, pero uno de ellos que después vi varias veces en televisión hablando de crímenes y de justicia le dijo a mamá, no se preocupe señora, solo hemos venido a arreglar un asunto con su marido. Y entonces se sentaron a esperar a papá, en aquellas sillas que aún todavía están debajo de la sombra del centenario sancuaraño. Por más de dos horas hablaron entre ellos, fumaron cigarrillos y hasta jugaron pelota conmigo. Parecían buenas personas. Eso es lo malo, hasta el más cruel asesino a veces logra pasar desapercibido entre la gente. Papá salía cada mañana a comunicar las noticias. Él era el periodista con más sintonía del pueblo, la voz de los que no tienen voz, decía cuando se presentaba en la emisora local. Ese día lo tengo fresquesito en mi memoria, mamá esperándolo con la nena en los brazos y yo sentado en el columpio, meciéndome hasta las ramas más altas del tamarindo tratando de agarrar el nido de los yolofos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya el país se estaba bañando de sangre. Por un lado los ejércitos privados de las autodefensas que operaban a plena luz del día con la complicidad de las autoridades civiles y militares y por otro lado la guerrilla. En la madrugada cuando papá se levantaba lo primero que hacía era encender la radio. Se bebía una totuma de tinto y después se iba al baño y allí demoraba un largo rato mientras hacía sus necesidades y leía el periódico, se bañaba, se acicalaba el bigote, se cortaba la barba y por último se bañaba de Maria Farina. Papá cuando se cambiaba para salir era muy ceremonioso. Siempre hacía lo mismo. Por último, antes de despedirse de nosotros iba hasta donde tenía la imagen de San Agatón, el patrono de los escritores, periodistas, toreros, bailadores y periqueros y allí le oraba por varios minutos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A papá todos le respetaban porque jamás se vendía. Era un periodista intachable, incólume, de principios férreos. Daba la información precisa, clara y libre de todo ajamiento. “Fue eso lo que le llevó a la muerte”, dijo uno de los testigos en el juicio. Papá jamás iba a una comida o agasajo de esas que brindan constantemente las autoridades para sobornar indirectamente al periodista y tampoco lo hacía con los terratenientes del pueblo. Las muchas veces que lo propusieron para que recibiera una mención también se opuso a que su nombre estuviese allí, pues el consideraba siempre que la labor del periodista es informar, no para recibir premios o menciones, sino porque esa es la esencia del periodismo: decir cada mañana que sucede en el mundo. Y eso hacía papá. Por eso mataron a papá. Por ser periodista. Él siempre se lo dijo a mamá. La profesión de periodista en este país es la más peligrosa. No sabemos de qué lado nos llegará la muerte, si por la derecha, por el centro o por la izquierda. Pero de que llega, llega. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una vez le dijo a mamá que temía por su vida. Que había recibido cientos de amenazas de muerte, unas veces por teléfono, otras por anónimos y otras veces por insinuaciones veladas de los agentes de la policía, del alcalde y hasta de los mismos jueces que investigaban los delitos que él denunciaba a través de la emisora. “Recuerda que tienes esposa y tres hijos”, le dijo esa vez el alcalde cuando papá salía de la emisora. Papá investigaba por esos días los enlaces de la naciente parapolítica en el pueblo, que en muchos lugares del país no solo habían realizado acuerdos con políticos tradicionales de las regiones, sino que habían creado un imperio de temor, terror, miedo y angustia entre los pobladores y manejaban los hilos del poder a su antojo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque papá se llamaba Guillermo Cano Ibáñez, no tenía un solo parentesco con el reconocido don Guillermo Cano Isaza, aquel famoso director de El Espectador, inmolado por las armas del narcotráfico y cuyo crimen, como muchos crímenes de periodistas del país siguen impunes. Claro que papá siempre se presentaba con orgullo diciendo “Desde Ecos de la Sierra Virgen, les habla Guillermo Cano I.”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Eran como las doce y y cuarenta del día. Si esos recuerdos están aquí, aquí en mi mente. Papá nunca cogía ni taxi, ni moto y tampoco perdió sus nexos con la tierra. Sembraba yuca, maíz, ñame y frijol, criaba gallinas, pavos patos y cerdos. Él amaba este lugar. Aquí nació y aquí se crió. El noticiero comenzaba a las once y media y terminaba a las doce y media. Siempre demoraba diez minutos. Esa vez llegó precisó, caminó despacio por la senda entre los árboles cuando vio a los señores que lo estaban esperando. Mamá estaba en la puerta de la casa. Él se puso a hablar con ellos, después se dirigieron al chiquero, mamá pensó que habían venido a comprar algunos cerdos y por eso se metió a la casa con la Chiquí en los brazos y agarró de la mano a mi hermano pequeño. Fue entonces cuando escuché los cuatro disparos, uno detrás del otro. Estuve unos segundos sorprendido, pero luego corrí hacía donde se había ido papá con aquellas personas. Mientras escuchaba el carro que se iba con los asesinos, papá daba sus últimos suspiros y quedaba tendido en el chiquero. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartagena de Indias, 12 de enero de 2007&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-2269126706685420082?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/2269126706685420082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=2269126706685420082' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2269126706685420082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2269126706685420082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/el-chiquero.html' title='El Chiquero'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7175116204959030487</id><published>2011-05-03T15:53:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T15:53:47.688-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Migdonio'/><title type='text'>Migdonio</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Migdonio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por esas cosas de la vida, Migdonio, el golero que desde pequeño, cuando era un pichón yo tenía de mascota, fue un espécimen raro. Solo aceptaba en su dieta, sopitas de pollo y ensalada de pepinos con lechuga, un poquito de sal y limón. Al terminar de comer, volaba al copo del clemonar, a rascarse la golilla, fumarse una bareta, darse unos toques, luego se cabeceaba de un lado a orto mientras dormitaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7175116204959030487?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7175116204959030487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7175116204959030487' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7175116204959030487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7175116204959030487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/05/migdonio.html' title='Migdonio'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-13753434221922191</id><published>2011-04-28T18:55:00.000-07:00</published><updated>2011-04-28T18:55:11.966-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Papagayín y Barrilete'/><title type='text'>Papagayín y Barrilete</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Diálogo entre Papagayín y Barrilete&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Joce G. Daniels G. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Escena 1&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Frente a los niños, Papagayín está acostado sobre un montón de hierba. Alrededor de él hay ruido, y Barrilete corre y brinca alegre de un lado a otro, lo hace por espacio de unos treinta segundos. De pronto, como sorprendido, se queda mirando a los niños y luego mira a Papagayín. Camina alrededor de él, lo mira varias veces y después mirando a los niños nuevamente suelta una sonora carcajada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1. -Barrilete: Ja, ja, ja, ja. Mírenlo en donde está dormido. Oye levántate, no ves que es tarde y te están viendo los niños.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;2. -Papagayín: ¡Hey, hey, dejen dormir! (grita y se sacude y nuevamente comienza a roncar).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;3. -Barrilete: Despierte compadre. Vamos despierte. Ustedes que dicen niños. ¡Qué despierte! Más fuerte ( dirigiéndose a los niños)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;4. –Papagayín: (Levantándose, bosteza y estira el cuerpo). A ver dígame compadre para qué me llama. No ve que estoy pensando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;5. –Barrilete: Cómo qué para qué lo llamo Compadre. Oigan niños (gritando hacia donde están los niños y llevándose las manos a la boca haciendo una especie de bocina) Mi compadre pregunta qué para que lo llamo (rie). Y que está pensando. Jajajajaja. Pensando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;6. Papagayín: Si compadre, dígame porque estoy haciendo una siesta muy sabrosa aquí en La Tenaza. Y tengo sueño. Y cuando duermo pienso. Las ideas se me vienen en desorden compadre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;7. Barrilete: No compadre, deje de pensar, no piense más; tenemos que trabajar, trabajar y trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;8. Papagayín: Compadre, no sabíamos que íbamos a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;9. Barrilete: Claro compadre, para eso nos contrató doña Olga. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;10. Papagayín: Doña Olga dice, compadre. Si doña Olga. Ella nos contrató. Recuerde que nos dijo los voy a contratar para que alegren el día de la integración.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;11. Barrilete: Ah, si compadre, ya recuerdo. Doña Olga, la cónsul. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;12. Papagayín: Si compadre nos dijo los voy a contratar para que acompañen a los niños a volar papagayos y barriletes, en la fiesta del Bicentenario de la Independencia y de la integración de dos pueblos hermanos: Colombia y la hermana República Bolivariana de Venezuela.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;13. Barrilete: Si compadre. Y sabe que hace doscientos años en Mompox, allá en el sur del departamento, donde la gente está ahora soportando la creciente, el 6 de agosto de 1810 se dio el primer grito de independencia de la Nueva Granada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;14. Papagayín: ¿Verdad compadre? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;15. Barrilete: Así como la felicidad de estos niños que es la purita verdad, por Jesucristo Nuestro Señor. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;16. Papagayín: Compadre me está enseñando…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;17. Barrilete: Además compadre, en Mompox, nuestro Libertador Simón Bolívar, en esa ciudad, el 27 de diciembre de 1812 recibió el apoyo de 400 soldados que le acompañaron en la Campaña Admirable que llegó triunfante a Caracas el 6 de agosto de 1813.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;18. Papagayín: Compadre, ese General Bolívar si era buen luchador. Y quiere que le enseñe yo algo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;19. Barrilete: A mi solo no. También a los niños, compadre. Cierto Niños.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;20. Papagayín: Si compadre, para decirle que allá en la Isla Margarita de la República de Venezuela, en estos momentos hay niños así como estos, participando en un Mundialito de Béisbol. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;21. Barrilete: No me miente compadre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;22. Papagayín: Para nada compadre. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;23. Barrilete: Bueno compa, ya está bueno de clase de historia. A lo que vinimos. Invitemos a los niños a conquistar el cielo de Cartagena, cada uno con su barrilete y su papagayo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;24. Papagayín: No compa, sin desorden, verdad niños. Que esta fiesta es nuestra así que hagámosla en camaradería. Los amigos míos, pues yo representó la hermana República Bolivariana de Venezuela, de este lado. Y los suyos, ya que usted representa la Republica de Colombia, se ubican allá.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;25. Barrilete: Les gusta sí niños. Les gusta como dice mi compadre Papayanín. Si. Les gusta. No les oigo (se pone una mano en la oreja esperando oír un grito).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;26. Papagayín: Vamos amigos griten les gusta, si o no.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;27. Barrilete: Ya compa, vamos a volar barriletes y papagayos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;28. Papagayín: Pero antes de irnos a volar, no les parece a ustedes niños que todos debemos estrecharnos las manos y gritar y cantar alegres a una sola voz: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;COLOMBIA Y VENEZUELA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;SON REPUBLICAS HERMANAS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ORGULLOSAS DE BOLIVAR&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;UN HOMBRE SOÑADOR&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ES LLAMADO EL GRAN LIBERTADOR&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ÍNDEPENDIZÓ CINCO REPÚBLICAS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;BOLIVIA Y EL PERÚ, COLOMBIA Y VENEZUELA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y TAMBIÉN EL ECUADOR&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;29. Barrilete: si gritemos todos lo que ha dicho mi compadre y que Viva Colombia! ¡Qué viva Venezuela!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-13753434221922191?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/13753434221922191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=13753434221922191' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/13753434221922191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/13753434221922191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/04/papagayin-y-barrilete.html' title='Papagayín y Barrilete'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7428245206315822176</id><published>2011-03-25T17:01:00.000-07:00</published><updated>2011-10-22T19:56:56.334-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Biblioteca Digital: El libro total'/><title type='text'>Biblioteca Digital: El Libro Total</title><content type='html'>El Millero Encantado&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5680&amp;amp;id_filter=1"&gt;http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5680&amp;amp;id_filter=1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartagena de Indias en la Pluma de Judith Porto de González&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5678&amp;amp;id_filter=1"&gt;http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5678&amp;amp;id_filter=1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ensayos literarios caribeños&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5679&amp;amp;id_filter=1"&gt;http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?t_item=4&amp;amp;id_item=5679&amp;amp;id_filter=1&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7428245206315822176?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7428245206315822176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7428245206315822176' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7428245206315822176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7428245206315822176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/03/libros-que-puede-leer-en-el-libro-total.html' title='Biblioteca Digital: El Libro Total'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-6206894634851905080</id><published>2011-02-10T11:59:00.000-08:00</published><updated>2011-02-10T11:59:06.654-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El juego del siglo'/><title type='text'>El Juego del Siglo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;A Chita Miranda y a todas &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;las glorias del béisbol colombiano que&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;nunca llegaron a pisar la gran carpa&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Buzón Nelson, parado en el montículo miró la señal que entre las piernas, agachado le hacía el catcher con los dedos de la mano derecha haciendo una uvé invertida, pero, como era costumbre en él, no le respondió. Miró de reojo a cada uno de los tres corredores del equipo contrario que ocupaban primera, segunda y tercera base, esperando el más mínimo descuido de uno de ellos para lanzarle la bola a algunos de sus compañeros. Famoso porque combatió en mil batallas, había ganado muchas, y en otras había salido derrotado. Ese el juego, unas veces se gana y otras veces se pierde, jamás en el béisbol se empata. Pero esta batalla debo ganarla, pensó. Había venido desde Maracaibo, con un contrato jugoso en buenos pesos oro colombianos, con hotel, comida, automóvil y una ardiente aborigen, para que lanzara y especialmente ponchara a Chita Miranda, el toletero más glorioso que en esos momentos había en el béisbol nacional y a quien muy pocos pitcheres se habían dado el lujo de ponchar en el pasado mundial que se realizó en la ciudad de Barranquilla, casi al mismo tiempo en que el mundo asistía al juicio de los criminales nazis en Nüremberg. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nelson nuevamente miró el home plate y vio una nueva señal de su receptor, pero también la desestimó. Estaba a un lanzamiento, a menos de un minuto de poner fuera de combate a Chita Miranda, a quien en los cuatro turnos anteriores le había dado base por bola, evitando de esta manera cualquier contacto del jugador con la pelota. “Donde te la toque te la bota”, le habían dicho en el camerino. Y era así. Ya que en una recta que le lanzó cuando se distrajo un segundo, Chita que apenas se la rozó, la envió de foul a casi ochocientos metros. La cuenta estaba 3 a 2, tres bolas, dos strikes y el partido a un tercio de finalizar el extra inning de la parte baja del catorce, después de 3 horas y media, estaba a su favor dos carreras a una. Había llegado tres meses antes a Cartagena desde Venezuela en un fokker que fue fletado para la ocasión y por recomendación del manager del equipo se había hospedado en una residencia familiar de la Calle Tripitaymedia, en el populoso y heroico barrio de Getsemaní y de inmediato fue enrolado a las filas de la novena Torices, acérrima rival del equipo Águila, que también contaba con grandes figuras del béisbol nacional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día de su llegada, como ha sido costumbre, el Alcalde Mayor, un gamonal atravesado, en contra de su voluntad, actuando bajo la presión de la clase política tradicional, en una ceremonia solemne, en las horas de la noche, con invitados especiales, entre los que asistían autoridades civiles, eclesiásticas y militares, la reina de la Independencia, y los habituales lagartos, descendientes de virreyes y marqueses, y altas personalidades de la aristocracia criolla, amigas del gobierno, después de una tanda de discursos aburridos y latosos que se prolongaron por más de dos horas, le había hecho el homenaje de rigor. Y ahora, dijo el alcalde, por la investidura que tengo, le entrego las llaves de la ciudad y lo declaro “Caballero de la Pagana Orden del Cangrejo Alborotao”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el plato Pedro Chita Miranda, con la visera de la gorra echada hacia atrás, a sus 27 años había acumulado tanta fama y prestigio, que lo ubicaban en el pedestal como el más famoso jugador del béisbol colombiano de todos los tiempos y en esos momentos emblema del team Águila. Inclinaba hacia delante el torso, mientras que con las dos manos agarraba el bate, lo movía de adelante hacía atrás y así sucesivamente. En silencio los espectadores de La Cabaña, ese atardecer del viernes 5 de noviembre, miraban con más atención y respeto a Chita Miranda, que en la plenitud de su juventud, según me dijo Alfonso Pomarez Agámez, parecía un dios africano con sus dos metros de altura y su musculoso cuerpo que amenazaba con salirse del apretado uniforme azul celeste, con rayas de vivos rojo, uno de los pocos periodistas que fue testigo del nacimiento, grandeza y decadencia del béisbol nacional. Recuerdo que yo apenas tenía quince años y acompañé a Melanio Porto, que ya era un narrador cotizado en el béisbol, entre los periodistas hicieron las cabinas de transmisión de las dos emisoras que habían en la ciudad las hicimos con láminas de zinc, tablas de pino y techo de paja”, me dijo el cronista Alfredo Pernet, pocos días antes de morir. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El partido, que hasta esos momentos llenó toda expectativas, además de la tensión que produjo en la ciudad y especialmente en el público, había sido agotador desde sus comienzos a las cuatro de la tarde, cuando el doctor Mariano Ospina Pérez, vestido con el indumento propio de la Cartagena de la época, con pantalón, camisa, chaleco y saco blanco, corbata azul y zapatos de charol con hebilla, con el rostro rojo como un tomate podrido por inclemente sol, y rodeado de una prole de acólitos, hizo el lanzamiento de honor. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las farolas de la iluminación pública que desde hacía rato fueron encendidas, lo mismo que en las dieciséis pantallas de mil bujías que para la ocasión instalaron a los lados del diamante y de las graderías de la Cabaña los trabajadores de la empresa municipal, que en un acto de solidaridad y heroísmo añadiendo cables y cruzando solares y vías, lograron traer desde la planta instalada en el baluarte de Pastelillo, estaban atestadas de toda clase de bichos nocturnos, que revoloteaban alegres alrededor de las luces, y a veces molestaban a los fanáticos que no solo rezaban y se apretaban las manos unos a otros, sino que esperaban que Chita Miranda bateara por lo menos un hit, pues el Buzón lo había dominado tanto con sus bolas bajas y afuera que el ídolo local se había visto en la necesidad de abanicar el viento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Chita Miranda, seguía tranquilo y confiado en el home, pues no prestaba atención ni a las señas que al otro lado le hacía el maestro Pelayo Chacón y tampoco a los gritos de apoyo que desde el banco le lanzaban sus compañeros Ramón Herazo, Judas Araujo y Armandito Crizón, el médico. Más allá, en el rincón de su camerino, vio arrodillados ante la imagen de San Agatón, patrono de beisbolistas, cumbiamberos, maricas y periqueros, a Humberto “Papito” Vargas y al “Fantasma” Cavadía que oraban agarrados de la mano, haciendo esfuerzo para que él toleteara la pelota. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los dos, Chita y Buzón, Buzón y Chita, ante el público, a pocos segundos del final del partido, seguían retándose. Uno frente al otro semejando dos gladiadores, mirándose a los ojos, como si estuviesen en un reto, esperando la más leve distracción; Chita Miranda, con el bate dispuesto a botarla al mar, de lanzarla a los nubarrones que anunciaban lluvias, a tirarla y meterla en los camarotes de las naves y espantar el polvo que en esos momentos alguna turista foránea hacía con un aborigen; por su parte el Buzón Nelson encorvado, con el guante en la mano izquierda descansando sobre el muslo izquierdo y la mano derecha detrás de la espalda, acariciaba la bola, le daba vueltas como si estuviese unida a la yema de los dedos, sin sacudirse las gotas de sudor que lenta y paulatinamente bajaban por sus sienes, miraba de reojo; y en esos momentos, unidos por la magia de la metempsicosis, de la que habló Platón, dos mil y pico de años atrás, en la mente de ambos de resonó de pronto la atronadora salva de aplausos que por poco echa al suelo las graderías de madera y el techo de paja de La Cabaña, que el público de pie les tributó, al entrar encabezando cada uno su novena, detrás de las ocho bellas niñas de piel de azabache que representaban a sus sectores y delante de todos, la reina de la Independencia de la heroica y virreinal Cartagena, la de Indias. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por esos días la ciudad apenas llegaba a unos ciento cincuenta mil habitantes y en todos los rincones hervía el fervor por el juego de pelota caliente que años atrás, a mediados de 1910 trajeron en sus equipajes y en sus quimeras, algunos jóvenes aristócratas que habían ido a estudiar a ciudades de las Antillas y a los Estados Unidos, y que en menos de veinte años de práctica le había dado tanta gloria a la ciudad y al país, que no solo se habían conseguido los títulos regionales y orbitales, sino que hasta el mismo presidente de la república, pocos meses después de aplacar y reprimir los brotes de protesta que se suscitaron en Bogotá y en todo el país por el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, se había venido desde Honda, bebiendo güisqui y comienzo pernil de zorra tierna ahumado, en un buque de ruedas, con todos los miembros del gabinete ministerial. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El béisbol se desarrolló como deporte de aficionados desde 1842 en la ciudad de Nueva York desde que Alexander Cartwright formó un equipo al que llamó el Knickerbocker Base Ball Club y con otros entusiastas participantes elaboró un conjunto de veinte reglas, publicadas por primera vez en 1845, y rápidamente, fueron aceptadas convirtiéndose en la base del béisbol moderno. Ese mimo equipo jugaría el 19 de junio de 1846, el primer partido oficial de béisbol en el mundo al enfrentarse al New York Club. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cartagena no iba a ser la excepción. La ciudad vivía por todos los poros la fiebre del béisbol y de la mayoría de provincias del caribe llegaban ganaderos, comerciantes y nuevos ricos, con sus prolíficas familias en yates, buques de vapor, hidroaviones, ferrocarril, en coches lujosos o en cabalgatas, que se confundían con personalidades de la cultura y de la política que no se querían perder un solo inning del partido. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie del Caribe que tuviera una hectárea de tierras y una docena de reses quería perderse del tan sonado match. Ese día La Cabaña, rodeada de caballos de buena estirpe, de flamantes Bentley-Rolls Royce, Mercedes Benz, Sedán, Chevrolet y Studebaker de vistosos colores, se había convertido en el epicentro de la actividad de la ciudad. Desde la mañana habían llegado periodistas, fotógrafos y narradores deportivos de la mayoría de ciudades del Caribe y del centro del país, que querían transmitir en vivo el encuentro del siglo, como lo habían anunciado en las propagandas, fijadas en las paredes de las calles y en las carteleras de los cines. Allende los espectadores, asomaban los bergantines, proas y chimeneas de buques y barcos que atracaban en el muelle, con sus contrabandos made in Medellin, y a la puerta de entrada del público, ventas de fritos, carimañolas, arepa e’huevo, chicharrones, vasos de jugos, guarapo, cervezas, ñeque y aguamiel.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era viernes y toda la ciudad se había trasladado al residencial barrio de Manga, cuyos habitantes, conocidos como los nuevos ricos, descendientes de la arruinada aristocracia criolla, pero que aún un siglo y medio después de haberse independizado la Nación del corrupto imperio borbónico español, seguían viviendo de títulos, mercedes y prebendas, y manejando el erario público a su antojo, habían construido un complejo de viviendas residenciales de hasta diez piezas, caballerizas y galpones, amplios porches, grandes antejardines, una especie de réplica en miniatura de las ciudades sureñas y esclavistas norteamericanas; y en cuyo ambiente se respiraba aún el sentimiento y el espíritu negrero de sus propietarios, que se movilizaban en coches y berlinas tiradas por cuatro caballos y guiadas por negros de sacoleva, corbatín y librea. Fueron ellos quienes solicitaron al alcalde que buscara otro lugar para que se realizara dicho evento, pues la abigarrada muchedumbre podría en un momento dado, terminar en un desorden que perjudicaría notablemente la paz de aquel paraje solitario. No obstante, el burgomaestre un sabanero de sombrero vueltiao y abarcas, alejado de los protocolos, que vivía amancebado con dos negras, una bantú y otra mandinga, no solo se opuso a los requerimientos de las damas de la encopetada sociedad, sino que él mismo, bajo los efectos del almizcle de sus negras de ébano, consiguió que se construyeran nuevas gradas y se conectaran las pantallas al recién inaugurado sistema eléctrico de la ciudad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la zona sur de ese barrio habitado por aristócratas criollos y sedientos de títulos nobiliarios, se consturyó La Cabaña, muy cerca al malecón de madera, a donde atracaban buques de vapor provenientes de otras regiones de Colombia y del mundo. Según las cronologías y las notas periodísticas, fue el primer escenario beisbolero que hubo en el país, ya que al propagarse la fiebre del nuevo deporte, los jóvenes con el apoyo de las autoridades acomodaron los playones para practicarlo. Y La Cabaña fue uno de ellos, con la ventaja que fue cercado con láminas de zinc y adentro, alrededor del diamante se construyeron gradas de madera, se puso un tablero con los espacios para escribir los nombres de las novenas local y visitante y los nueve cuadros, uno encima de otro, para indicar el marcador. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para los entendidos en materia del juego de béisbol, el Buzón Nelson, era un artista del box, con un amplio repertorio, lanzaba en la zona baja y era difícil de conectar, con rectas y curvas mortíferas a más de 100 millas por hora. Había sido fichado por los Medias Blancas para llegar a la gran carpa, pero la suerte esa vez no le acompañó, pues estuvo varios meses incapacitado debido a la herida producida por un pelotazo que le dio de frente y certero en el pómulo derecho. Por eso cuando don Jorge Gómez Peralta, conocido en el ambiente beisbolero como “Brazo de Oro”, el empresario de perros y chorizos de la ciudad, le habló de contratarlo para que viniera como primer lanzador a una novena colombiana, Nelson no lo pensó dos veces. Le dijo que si y que saldría para Colombia al día siguiente. Ahora estaba ahí parado, frente a quien había sido su adversario en los últimos ocho años, muy a pesar de que nunca se habían enfrentado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la mente de Nelson llegaron en tropel los recuerdos del día de su llegada al Muelle de los Pegasos en que la muchedumbre apretujada, cuando él asomó la cara por la puerta del hidroavión, lo recibió con una alegría inmensa, una euforia inusitada, y una atronadora salvas de aplausos, características propias de la sinceridad de la gente del trópico, de la gente Caribe, de los habitantes de Cartagena. Recordó su infancia en El Cardonal, uno de los barrios más populosos del Maracaibo de sus amores. Los campos petroleros por donde él con su camada de amigos en las mañanas se iba a mirar como emergía de las profundidades de la tierra el petróleo que subía al cielo como por arte de magia. Nuevamente volvió a la realidad y vio a Chita Miranda allá en el home play que subía y bajaba el bate por encima del hombro derecho, esperando su lanzamiento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miró de reojo nuevamente las bases y en medio del silencio aterrador en que podía escucharse la caída sobre la grama de una gota de agua en La Cabaña, pisó el montículo con el guayo derecho y sincronizadamente levantó la pierna izquierda y el brazo, el mismo brazo con el que había ponchado a cientos de bateadores, y con un gesto de alegría, de triunfo, de victoria, dobló el brazo hacía adelante y como si todo hubiese sido calculado desde los orígenes de la humanidad, al momento de tirar el brazo hacia delante y lanzar la bola, ¡ puf! La luz que había sido instalada por orden del alcalde con tanto cuidado y esmero, se había apagado, y mientras todo quedaba en tinieblas y cundía el pánico entre los asistentes, la bóveda celeste se iluminaba por la luz de las centellas y el cielo se reventaba en mil pedazos, por los rayos que anunciaban la tormenta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;San Sebastián de Calamari, 9 de abril de 2009&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-6206894634851905080?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/6206894634851905080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=6206894634851905080' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/6206894634851905080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/6206894634851905080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/02/el-juego-del-siglo.html' title='El Juego del Siglo'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-2181743557897517656</id><published>2011-02-05T06:07:00.000-08:00</published><updated>2011-02-05T06:07:15.126-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Don Misael Soracá: el barbero de Pueblo Bonito'/><title type='text'>Don Misael Soracá</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El Barbero de Pueblo Bonito&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;A Don Misael Soracá, legendario barbero&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;de muchas generaciones&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Misael Soracá[2] fue el más querido y también el más legendario barbero de Pueblo Bonito, profesión que siempre combinó con la de zapatero, sastre y cuentero y con las que contribuyó al engrandecimiento de la población, muy a pesar del temperamento difícil de sus habitantes, muchos de los cuales estaban más pendientes de la vida de sus vecinos que la de ellos mismos. Después de tantas y tantas lluvias y tempestades lo recuerdo tal como lo conocí cuando yo era una niña llena de alegrías y esperanzas y con una cabellera brillante, larga y rizada que atraía los ojos de todas las personas sensibles a los dones de la belleza natural. Era un hombre humilde, sencillo, sincero, educado, fino en su trato, de noble cuna, amante de su hogar y como todos los barberos de este país y del mundo, conocedor de los problemas ecuménicos, que comentaba y discutía con su clientela, en las horas de insoportable y hostigante calor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aún hasta nuestros días inexplicables, tuvo la virtud de innovar finos calzados que encajaban en los pies de las damas, zagalas y mozuelas como si fuesen de espuma o de seda: “Los zapatos que hacía don Misael eran mágicos, no se sentían en los pies y nos transportaban a una dimensión desconocida como si estuviésemos en el fascinante mundo de Cenicienta”, comentó alguna vez Evangelina, la colona, cuando la gente se lamentaba de su silenciosa muerte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Misael era de estatura mediana, delgado, de piel trigueña, cabellos indios y frondosos que le caían por ambos lados de la cara que él peinaba entre las largas y anchas orejas, rostro ovalado, ojos claros, boca pequeña en la que escondía una dentadura blanca y fuerte. Vestía siempre con pantalón gris y camisa blanca abotonada hasta el cuello y mangas largas recogidas hasta los codos de los brazos. En él jamás se cumplió el dicho aquel de “zapatero a tus zapatos”, sino el otro que dice que “en casa de herrero azadón de palo”, pues jamás dejó de usar las abarcas tres punta, ni para los actos más solemnes o extraordinarios. “Los zapatos son para la gente de ciudad”, decía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En su casa, una casa grande como son las casas de los pueblos, que para esos días las hacían con paredes de lata cruzadas y boñiga y techo de palma, que sus dueños pintaban con cal y una cenefa de unos treinta centímetros en la parte inferior de color rojo o azul, según el partido político a que pertenecía, a la entrada de la única puerta principal siempre escribían una frase como “Dios bendiga este hogar”, “Las quince letras”. Generalmente tenían dos piezas, el cuarto donde estaban los baúles, cofres, camas, escaparates y la mesita para venerar a los santos y en la que dormían hacinados el padre, la madre y los hijos pequeños y la sala en la que estaban los muebles, un juego de sala tejido en mimbre, dos sillas individuales, dos mecedoras, un sillón de tres puestos y la mesita de centro en la que generalmente estaba el florero de loza con figuras de ángeles. En las paredes colgaban los cuadros en blanco y negro, el reloj de dos péndulos y las repisas para las luminarias y linternas, y encima de la entrada de la puerta que da a la calle estaba una rama de sábila. “Es para la buen suerte”, decía la gente. En los vértices de las esquinas opuestas estaban incrustadas las argollas de las que pendían los cáñamos para guindar las hamacas en las que dormían las personas mayores. En la sala y al lado de una de las paredes estaba una consola de un metro con espejo tan grande que cubría media pared de la sala. “Lo traje de Curazao”, decía siempre orgulloso. Varios cuadros adornaban la estancia, uno del Mono Olaya que estaba en la baranda del segundo piso de un buque de vapor. Había una foto de Gaitán, con el brazo derecho levantado y la boca abierta y al fondo miles de rostros aclamando al líder inmolado. Posiblemente el cuadro que más llamaba la atención era el del Ánima Sola, rodeada del Animero de Margarita y el Judío Errante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La cocina, que estaba afuera, en otra casa más pequeña, a la que llamaban ranchito, con todos los elementos propios de las viviendas de los pueblos. El fogón de tierra de tres puestos hecho sobre una troja de estacas de ubito. Otras personas lo hacían en el suelo colocando tres bindes separados y por cuyos espacios metían la leña para el fuego. De las pencas de las paredes y en las madrinas había hileras de cuernos de venados o de garabatos de totumo en las que enganchaban vainas con las rulas o cuchillos, ollas, abanicos de paja con mango, totumas, pellones, mochilas, sombreros y todas esas cosas que son propias de los hombres creados en el ambiente pastoril. Entre las palmas de los alares, la gente acostumbraba a meter rollos de tabaco, cucharas de palo y el dinero fruto de la venta de sus productos. De las varasantas colgaba un gancho en el que estaba el calabazo suerero y de la última viga del techo, encima del fogón colgaba un gajo de guineo manzano. La gente se sentaba en los taburetes, en las banquetas o en el chinchorro, que eran las sillas propias de la cocina y del patio por donde corría toda clase de animales domésticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era ese el sitio que servía de Barbería, que en las horas de la mañana siempre permanecía llena de amigos que iban a charlar o de clientes que mientras esperaban el turno leían una que otra revista o periódico de fechas pasadas. En esa Tertulia espontánea, a la que muchas veces me llevó papá Tomás, escuché a muchos ilustres talaigüeros hablar de la grandeza de otras épocas de la población y cuyo timbre aún guardo como un recuerdo valioso en el arcano baúl de mi meoria. Parece que estuviese viendo a don Pablo Emilio Gutiérrez, de pie vestido de pantalón caqui y camisa azul, hablando con su voz de Polifemo sobre los problemas del comercio en los pueblos del Río Cauca. A don Nemesio Lobo, el ilustre ocañero que dio origen a una noble estirpe de telegrafistas que hablaba de la importancia que en su tiempo tuvo la telegrafía de clave morse y, cómo él fue quien descifró el mensaje de la muerte de Lenin a principios de 1923 cuando llegaba en ruso a todos los teletipos del país. También en ese tertuliadero ocasional no faltaban don Nicolás de la Matta, el más querido terracotero de estos lares y el más notable orador de todos los tiempos y a quien el pueblo buscaba afanosamente cuando llegaba algún político de raca mandaca para que le diera la bienvenida; don Benitico Batista, el más famoso narrador de historias del río y cuyo gran mérito fue el de pescar en su atarraya una tarde de sol una joven sirena encantada que nadie en el pueblo la pudo ver porque él mismo la vendió al capitán de un buque de ruedas que en esos momentos pasaba por ahí; don Gil María Rodríguez, un campesino honesto de corazón ardiente que vivía alegre y vociferando con emoción “viva el gran partido conservador y abajo los mochorocos”. Y Papá habla del conflicto colombo-peruano y de su valiosa y significativa participación en la defensa de la soberanía nacional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras cada quien exponía su parecer y don Misael con la rapidez de un experto motilaba, cosía un zapato o trazaba el corte de un pantalón, Manuel Noriega, hablaba de su natal Ciénaga y de sus amores felices con Mercedes y el señor Antonio Sánchez, un antioqueño de ancestros campesinos, primer odontólogo que llegó al pueblo con fresa y moldes de chapas, no cesaba de hablar de los triunfos liberales y de la bravura de Uribe Uribe y Benjamín Herrera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debo decir que fue una bella época aquella en que don Misael le hizo a cada quien el corte que quiso, pues no hubo sola fémina en toda la región a quien él no le llegara a podar su pelo con sus tijeras mágicas o le hiciera un par de coturnos con cueros traídos de las más prestigiosas marroquinerías del caribe y del país, que en épocas de sarao, fiestas o bailes, las niñas con orgullo lucían. “Me los hizo don Misael”, decían cuando alguien se los miraba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero su verdadera leyenda comenzó en tiempos de la Semana Mayor cuando una mañana de febrero y en pleno apogeo y furor de los carnavales, se presentó a su casa una comisión de notables y blasonados hijos de la ilustre Villa de Mompox.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Queremos que lo motile, le dijeron y le señalaron un baúl.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Don Misael pensó que se trataba de una broma de mal gusto. Pues no comprendía que había adentro del baúl. Entonces los miembros de la comisión le dijeron que habían escuchado su fama en todos los lugares de la región y por eso le traían la venerada imagen del Cristo para que él le hiciera el corte de pelo según la época que se estaba viviendo y además para que luciera hermoso ante los ojos de la romería de peregrinos y visitantes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie se explica que fue lo que pasó. Pues para la fecha de la Semana Mayor, el cabello le había crecido tanto al Cristo de Mompox que le llegaba hasta la espalda y las barbas le caían al pecho. “Tiene unas manos embrujadas”, dijeron algunas personas. “Es un hombre milagroso”, dijeron otros. Fue don Pedro Adán Bianchi, arzobispo auxiliar de Cartagena quien le puso punto final a la controversia cuando dijo tajantemente en una homilía:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-“Ese peluquero perdido en uno de los pueblos de la geografía de la Patria, tiene en sus manos un don sobrenatural, otorgado por Dios a muy pocos seres en el mundo”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde ese día no hubo santo o virgen que no llegara a la casa de don Misael para que al menos le cortara un solo pelo de su alma. Fueron tantas y santísimas las vírgenes que llegaron que toda la región se llenó de lugares santos y a donde concurrían los hombres para ver el milagro de aquel hombre prodigioso que tenía el don de hacer crecer el pelo a la más lunga de las zagalas de la región.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;_ “La cosa mía estaba pelada y él desde que me pasó sus tijeras prodigiosas, me hizo crecer tanto pelo en la cosa, que cada seis días debo motilarla”, me dijo con picardía doña Chicaleo, cuando supo que yo andaba buscando la historia del legendario barbero de mi pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque tengo una vaga idea en las nebulosas de mis recuerdos, fue él quien me cortó los lazos rubios que desde mi nacimiento Mamá Dona, me había cuidado con tantos esmero y que aún sigue cuidando porque ella, como toda madre, los guardó en la caja de sus recuerdos. “Aquí está el ombligo y los cabellos de Joche”, suele decir, cuando abre el baúl y curucutea sus añoranzas idas. Esa vez, Betty me llevó a escondidas por toda la Albarrada a la Barbería Soracá, ella quería tener un pretexto para verse con el novio, que los sábados se venía en lancha desde Mompox.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue una época gloriosa para Pueblo Bonito, porque a pesar de que las noticias llegaban atrasadas y el periódico aparecía cada mes, la gente estaba informada porque don Nemesio Lobo, cada mañana antes de entrar al gabinete a retransmitir el teletipo, leía las informaciones que había recibido el día anterior a través del telégrafo. A pesar de que yo tenía apenas cuatro años, lo recuerdo muy bien, pues fue para esos días en que mi papá ante la persecución de la gendarmería de la dictadura de Rojas Pinilla, debió salir huyendo una madrugada en canoa para Tacamocho y luego trasladarse a Cartagena. Regresaría meses después cuando el dictador había huido según decía la prensa con las urnas y baúles repletos de monedas de oro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para esos días la mayoría de pelaos andábamos cimarrones y montaraces, con pantalones cortos y sin camisas, desnudos y libres como las garzas morenas y los manatíes que en las madrugadas llegaban hasta el frente de la casa, en la orilla del río, y nos despertaban con sus silbos alegres para que mi abuela Ismenia les tirara un trozo de panela y una totuma de leche fresca y caliente, antes de que acuatizaran los hidroaviones y espantaran las cáfilas de caimanes y babillas que dormían plácidamente sobre los matojos de taruyas que se apretujaban entre las raíces de los pintacanillos y clemonares, mientras la gente alegre aplaudía aquel espectáculo inefable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En las tardes muchos de los habitantes de Pueblo Bonito se sentaban sobre las murallas o tupias para contemplar el sol de los venados o esperar el arribo de los buques de ruedas que anunciaban su llegada tres kilómetros antes con el sonido agudo de la sirena o alguna marcha nupcial y de los que bajaban pasajeros a estirar las piernas, comerse una buena posta de bocachico frito en alguna de las fondas o beberse una totuma de chicha fresca, mientras la orquesta interpretaba valses y pasodobles y los marineros cargaban las calderas con carbón vegetal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mañana en que Betty me llevó a escondidas para que me cortaran el pelo, estaba fresca y de la sierra bajaba un viento agradable. Lo recuerdo muy bien porque fue el día en que el tornado que surgió del encanto de las aguas se tragó a la bella hilandera que se bañaba junto a su mamá y que según supe, reapareció 25 años después en el mismo lugar, lozana y radiante y diciendo que solo había estado sumergida en las aguas unos pocos segundos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En tiempos de la Barbería Soracá, también funcionó la Barbería Blanco del Mono Agustín, que no era tan concurrida porque en ella solo se motilaba, pero eso sí, ambas perfumaban a sus clientes con “Agua Viva” o “Moroline”, que eran las aguas de colonia más famosas del momento y que compraban cada quince días a una avioneta que acuatizaba frente a la casa y que según decía el capitán venían directamente de París. Todo en su gabinete tenía su historia, las tijeras, la silla giratoria que le había ganado a unos gitanos en una partida de naipes en el camarote de un remolcador, el cuero de danta donde afilaba la navaja y la barbera, los peines él mismo los hacía de concha de galápagos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fueron unos tiempos maravillosos. De Pueblo Bonito se iba a Mompox en lancha, y a las poblaciones cercanas en burro o de a pie por los llamados caminos reales. No había carretera, ni carros, pero si buques de vapor, lanchas, remolcadores y a veces uno se iba para Barranquilla en balsas. Las comunicaciones eran tan lentas que la muerte de Gaitán se vino a saber cuando comenzaron a pasar agua abajo los primeros cadáveres con una garza viajera sobre sus espaldas y un letrero en los testículos que decía murió como su jefe Gaitán. Fue entonces cuando la gente se arremolinó en la casa de don Misael para que encendiera la radio y pudiesen escuchar las noticias, ocho días después.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque no era muy hablador, don Misael hablaba con todas las personas de Pueblo Bonito, hoy lo hacía con don Germán Turrizo, luego con don Pedro Bravo, también con don Víctor Castro y con el señor Obando Sierra. Eso sí, nunca cruzó palabra con Robayo, el inspector de policía y jefe militar, porque él como todos los habitantes del pueblo siempre tuvieron la certeza de que quien incendiaba las casas de techo de paja del pueblo era la misma autoridad y no los mochorocos como a veces lo pregonaba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy recuerdo a don Misael Soracá tal como era, como un liberal íntegro e intachable y honesto que forjó una bellísima leyenda en torno a su nombre. Creo que sus hijos debieron heredar sus buenas costumbres y transmitirlas a sus nietos, pues la imagen que tengo de él es la misma que una noche se me reveló en sueños: sentado sobre un banco, con su cabeza nevada, el espinazo doblado y clavando el zapato delicado y peludo de alguna virgen extraviada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Talaigua Nuevo, 1994&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;Trabajo publicado originalmente con el título “Don Misael Soracá: LEGENDARIO BARBERO DE MUCHAS GENERACIONES”, en la Revista SURCOS, Nos. 3 y 4 de Junio de 1995, publicación trimestral de la Secretaría de Educación Departamental. Páginas 14, 15 y 16.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-2181743557897517656?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/2181743557897517656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=2181743557897517656' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2181743557897517656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2181743557897517656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/02/don-misael-soraca.html' title='Don Misael Soracá'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-2385847459929238787</id><published>2011-02-05T05:55:00.000-08:00</published><updated>2011-02-06T04:32:49.640-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='L Rosa Blanca que le robe al sueño'/><title type='text'>La Rosa Blanca que le robé al sueño</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1XVeORtWI/AAAAAAAABTA/0d7wczSd-aQ/s1600/MAJA+DOS++-+DOS.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="258" src="http://2.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1XVeORtWI/AAAAAAAABTA/0d7wczSd-aQ/s320/MAJA+DOS++-+DOS.bmp" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La Rosa Blanca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que le robé al sueño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A C. R. G., que me inspiró la narración&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;A doña Cecilia Arbeláez de Castellar,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;que me recordó el cuento&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una mañana de diciembre[3] de uno de esos años lejanos y perdidos entre los laberintos inextricables de mi memoria, después de soportar muchos sueños efímeros y pesadillas fugaces sin porvenir y sin esperanzas, desperté asustado sobre la blanda estera de la cama, acompañado de una delicada y tierna rosa blanca que, con esfuerzo había arrancado del techo oscuro de mis sueños y que desde hacía varios meses había jugado a las escondidas con los sentimientos fantasmales al otro lado de la vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La rosa blanca la tenía en mi mano bien apretada y de su tallo lleno de espinas caían gotas de sangre que al llegar al suelo iban formando una enorme perla deslumbrante. En el sueño, recuerdo remotamente, la rosa blanca era perseguida por un grupo de alegres colibríes que se peleaban su néctar para en embriagarse de felicidad. A veces la rosa blanca cambiaba de tonalidad o se transformaba en un extraño ser de esos que habitan en los más apartados rincones de los sueños o en los más remotos lugares del universo. A veces era como un copo de espumas posado sobre el torrente de aguas de las más caudalosas cataratas. Hacía varios meses que venía recordando historias remotas de mi infancia, perdidas muchas de ellas en las calles polvorientas de mi pueblo, que se confundían con el desorden de los personajes que poblaban mis sueños. Soñaba con almas de otras regiones y de otros mundos que envidiaban mi felicidad porque yo soñaba en el mismo sueño con la rosa blanca; a veces también soñaba con los espíritus errantes de las almas de mis antepasados, unos eran piratas arruinados que buscaban tesoros ilusorios en las islas del Caribe, otros eran indígenas fueguinos que buscaban la felicidad en el remolino de las pesadillas. De pronto me encontraba viajando sobre una alfombra mágica de las muchas alfombras añoradas en mis tiempos de niñez después de que iba al cine de don Santiago Chica y veía la película El Ladrón de Bagdad, era acompañado por bellas y jóvenes ordalías que con el torso desnudo y vistiendo apenas un trozo de túnica transparente sobre sus partes púdicas danzaban al compás de las notas de una cornamusa encantada. También me perseguían las almas de los muertos de mi pueblo que trataban de asirse a mis esperanzas y me llamaban con sus voces silenciosas, hasta que la rosa crecía y crecía y crecía y entonces, como en mis tiempos de mi niñez, me escondía en uno de sus enormes pétalos y entraba nuevamente al éxtasis de los sueños.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo que el médico me dijo que todo eso no era sino el producto de los muchos sueños reprimidos que en mis tiempos de estudiante había soportado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-“Afloran los deseos reprimidos de otras épocas”, dijo el galeno moviendo artísticamente de un lado a otro su copioso y albo bigote.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En vacaciones cuando regresaba a Pueblo Bonito y me leía en el día un promedio de 10 novelas vaqueras y luego en las noches seguía leyendo con la luz de las espabilosas luminarias o bajo el manto luciferino de las luciérnagas y luego me quedaba dormido, soñaba entonces con los míticos héroes del far west y yo aparecía detrás del bar vendiendo y sirviendo wiski y tequila a los vaqueros y pistoleros del legendario oeste norteamericano. Lo más sorprendente de todo es que entre el grupo de girls que bailaban el can can, estaba la rosa blanca, triste y solariega esperando que un alma caritativa la recogiera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Soñé muchas veces que había muerto en el sueño y que era justa esa muerte porque yo en este mundo no era más que un infeliz mortal que me había burlado de Cloto, la Parca que corta el hilo de la vida; veía, miraba, sentía como mis amigos y parientes me llevaban alegres al cementerio y cavaban la fosa al lado de un anciano sancuaraño hábitat de cientos de pájaros cantores, oía los rezos y plegarias y el rozar tétrico del féretro con la tierra seca y allí en esa lóbrega soledad sentía la mano amiga de la rosa blanca que me sacaba de las profundidades del Averno y lo más sorprendente, las criptas y mausoleos se convertían en hermosas plantas de rosas blancas de cuyas hojas brotaban melodías que llenaban de felicidad mi corazón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La primera vez que soñé con la rosa blanca viajaba en un tres de palo y fierro viejo que dejaba una nube negra y espesa de humo, pero a diferencia de los otros trenes de caldera de carbón, este no bufaba como un buey, sino que runruneaba como los gatos en celos. Muchas veces desperté por las frenadas en las estaciones olvidadas y otras veces porque a veces los niños y niñas que subían para ir a sus escuelas y colegios me hacían cosquillas y maldades. Agobiado por el peso de tantos y tantos trasnochos atrasado, adormilado veía por la ventanilla la campiña florecida de aquellas regiones agrestes, hasta que plácidamente, como un bebé en el regazo de su madre me quedé profundamente dormido. A medida que me introducía más y más en el agujero de lo desconocido aparecía por todos los lados la rosa blanca, unas veces como la guía sobre los rieles del tren, otras veces posada sobre los durmientes, encima de los riscos, al lado de los árboles. No había un solo rincón en donde no estuviera la rosa blanca. Me introducía por esos parajes solitarios llenos únicamente de plantas exóticas de aromas penetrantes cuyas flores eran visitadas por tominejos y colibríes, que libaban con ansia y frenesí el néctar de la vida. De las profundidades de la madre tierra emergían voces y melodías y fue cuando me dije: “Estoy loco”. Mientras, yo hacía esfuerzos para asirme a una tabla de salvación y despertar, el tren subía y subía por esas montañas y bosques, todo era más hermoso, más enigmático, más encantado, y más allá, muy cerca en los confines de la vida con la muerte, en los propios riscos de la eternidad estaba la rosa blanca, transparente y bella como si hubiese emergido del sueño. Lo inexplicable del sueño era que yo soñaba en otro sueño que estaba soñando y así sucesivamente se hacía una cadena interminable. Cientos de aves y pájaros acosaban la rosa blanca, otros desde las ramas de árboles y arbustos le prodigaban melodiosos trinares y cantos, pero lo más asombroso era que el mismo Morfeo, el dios de los sueños, hacía hasta lo imposible para que yo soñara con la rosa blanca porque él estaba enamorado locamente de ella. Esa vez, en el tren de palo y fierro, la rosa desapareció cuando desperté por el tirón de orejas que me dio el vigilante que me llamaba para decirme que habíamos llegado al sitio de destino. Los ronquidos de gato en celo de la locomotora me pusieron nuevamente en la realidad, aunque me levanté y me bajé en aquella estación alejada del tiempo, seguí sumergido, soñando despierto con la rosa blanca mientras escuchaba a lo lejos el trinar alegre de los pájaros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quiero expresar que aquel sueño durante muchos meses se me repitió. Cuando acompañaba a pescar a papá a la ciénaga de los recuerdos para espantar los mosquitos a la pesca y me quedaba dormido en la proa de la almadía; en los camarotes de los buques de vapor a donde muchas se metían los caimanes que jugueteaban con los tercos manatíes y con sus coletazos sobre el camarote me despertaban; en las vacaciones de julio o diciembre que llegaba a mi pueblo y a escondidas me metía en la cabina de los hidroaviones que acuatizaban en la boya que estaba frente a la casa y los gringos le decían a mis hermanos mayores que lo cuidaran. “Cuiden ese fósil”, decían. También soñé con la rosa blanca en las madrugadas cuando adormilado sobre la burrita de mi tía, iba en busca de leche tibia a la huerta de mamá. Lo inexplicable fue que las veces que traté de acercarme a la rosa blanca, fuerzas extrañas y misteriosas lo impedían. Sentía que alguien por detrás me agarraba con fuerzas cuando yo trataba de cogerla. Cuando la gente tuvo conocimiento de mis pesadillas dijeron que yo estaba loco y otras apenas atinaron a decir que esos sueños eran producto de la enfermedad del desarrollo y de las tantas pesadillas sin miedo que había tenido a causa de la pasión que vivía. Al paso de los días, el médico me dijo que esa obsesión por la rosa blanca tantas veces soñada no era sino un sueño más de los muchísimos sueños a que somos susceptibles los humanos. Fue cuando opté por no soñar nunca más con la rosa blanca, puesto que ese sueño era una quimera fugaz de las muchas que padecemos cuando soñamos despiertos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las pocas veces que logré acercarme eludiendo toda clase de obstáculos y quise tocarla se alejó entre las nebulosas de la memoria seguida de cientos de voces y de ecos encantados que brotaban de las hendiduras de la tierra, unas veces de los valles y otras veces de las altas montañas. Desesperado lloré en el sueño de otro sueño y desperté con tantas lágrimas en la cama que empecé a creer que yo no era el mismo sino otra persona que vivía en mí. Despertaba desesperado con el puño de la mano derecha bien apretado como si agarrara un objeto, como si asiera el tallo de la rosa blanca, y así me quedaba durante varios minutos hasta que caía en la cuenta que no agarraba nada y entonces soltaba los músculos de mi brazo. Lo hacía con una gran frustración pues no había podido sacar la rosa de los pasillos silenciosos de la memoria. La realidad era otra, la rosa se había quedado del otro lado del tiempo. Pero una mañana en que me desperté con el puño bien cerrado, comprendí que en realidad la rosa blanca existía. Toda la estancia estaba impregnada del aroma y la fragancia que en el sueño despedían sus pétalos, allí regado en las rachas de polvo y en las burbujas del viento estaba el mismo perfume que tantas veces me había embriagado cuando lograba cruzar la barrera entre la quimera y la realidad, entre la ilusión y lo existente, entre lo imaginado y lo concreto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Huyéndole al sueño que tenía con la rosa blanca, me acosté en la misma cama en que en otras épocas durmieron los caimanes y me hice la idea de que no soñaría otra vez con la rosa. Urdí toda clase de trampas, pues le hice creer a la rosa que yo quien me acostaba y acostaba a mi hermano, y cuando entonces se percataba que no era yo quien estaba acostado iba por todos los sueños, me buscaba con codicias hasta que me encontraba durmiendo entre nidos de patos y gallinas. Entonces se burlaba de mí, abría cada pétalo y luego los cerraba y por último se me introducía y yo la veía espléndida y delicada, me daba una sonrisa y me pedía que la siguiera, y yo la seguía por senderos arborizados y oscuros unas veces, otras iluminados por rayos de estrellas perdidas que se colaban por el tupido follaje y dejaban marcas de haces por la espesa bruma, unas veces me perdía, pero me guiaba por la fragancia de sus pétalos. Lo más extraordinario eran las trinitarias y los heliotropos y las gardenias y todas las flores de ese bosque ilusorio que le prodigaban cantos y alegría a la rosa blanca y yo en el sueño miraba asombrado todo cuanto sucedía y daba gracias en nombre de la rosa mientras ellas emocionadas abrían sus pétalos para que los pájaros cantores chuparan el néctar de su vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debí recurrir a los malabares de la hechicería, a los sabios consejos de los gurúes y a las marusas de los brujos citadinos que me vendieron la fórmula para descifrar el enigma de los sueños y así poder arrancar la rosa blanca que tantas y tantas veces me había sido esquiva. Fue la noche decembrina de fandangos y chandés en que me preparé para arrancarle la rosa blanca al sueño. Me tapé bien los oídos ya que según me dijeron los brujos consultados el hechizo estaba en el canto melodioso del cortejo de flores que siempre la acompañaban y que en el sueño me enloquecían, solo debía percibir el aroma y fragancia de sus pétalos y así lo hice. En el sueño logré acercarme a los confines de la tierra, miré los abismos y tuve miedo y quise renunciar a la aventura. En un momento dado la vi sobre un montículo de oro, fue entonces cuando estiré el brazo y agarré fuertemente el tallo de la rosa, y entonces todo sucedió en un segundo, como si fuera la primera pesadilla de mi vida, como si fuera el primer susto de los muchos sustos que en la vida había tenido, desperté con la rosa blanca en mi mano. La tenía bien apretada y con los ojos cerrados, temiendo que fuera otra jugada del destino o una de las muchas ilusiones que en los últimos meses había padecido. Me quité los algodones de los oídos y escuché entre las nebulosas de la madrugada cantos y voces que provenían de lejanos lugares. Para alegría mía cuando abrí los ojos la rosa blanca estaba en mi mano derecha y de su tallo lleno de espinas salió una gota de savia que al caer al suelo se convirtió en una perla iridiscente. Me levanté de la cama y observé al trasluz de la ventana la rosa blanca, era la misma rosa que había visto en los últimos veinte años en mis sueños desesperados, estaba fresca, lozana y radiante, pero en sus pétalos pude leer la tristeza que la embargaba. No quise seguir aumentando su dolor, así que me fui al jardín de la casa, cavé un hoyo al que le eché bastante abono y la sembré en un lugar privilegiado, pero con tan mala suerte que a los pocos días moría de tristeza. Desde ese día hice un juramente junto a su cadáver vegetal que nunca más buscaría una rosa blanca en mis sueños efímeros o en mis pesadillas sin porvenir y sin esperanzas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;San Sebastián de Calamarí, a finales de 1986.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En su versión original, el cuento fue publicado en el Suplemento Literario del Diario La Libertad el día 29 de septiembre de 1985 y en el periódico Caribe Libre correspondiente a la edición de Octubre de 1985. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-2385847459929238787?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/2385847459929238787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=2385847459929238787' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2385847459929238787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/2385847459929238787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2011/02/la-rosa-blanca-que-le-robe-al-sueno.html' title='La Rosa Blanca que le robé al sueño'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1XVeORtWI/AAAAAAAABTA/0d7wczSd-aQ/s72-c/MAJA+DOS++-+DOS.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-1761884917431528905</id><published>2010-04-11T07:28:00.000-07:00</published><updated>2011-02-05T06:20:54.301-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La jardinera y el poeta'/><title type='text'>La jardinera y el poeta</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;La jardinera y el poeta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Dedicado especialmente a&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;N.B.B&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Que me inspiró la historia&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1QnCtS7CI/AAAAAAAABS4/Oec2K9mRq1E/s1600/La+bella+jardinera.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1QnCtS7CI/AAAAAAAABS4/Oec2K9mRq1E/s320/La+bella+jardinera.bmp" width="266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando Naty salió de la clase de Medicina Nuclear y se paró en la puerta de la Universidad a esperar el transporte con otras compañeras, tuvo un presentimiento infeliz y se le vino a la mente el sueño de la noche pasada en que se adentraba por varios pasillos y en las paredes oscuras de ese Dédalo interminable veía manojos de flores y rosas de color rojo. Corría de un lado para otro, siguiendo el curso de un hilo de aguas encantadas que discurría por entre las piedras del suelo seguido por unas melodías de voces enloquecedoras que salían de la propia tierra. Deben ser las almas en penas, pensó en el sueño. Estaba ensimismada en los recuerdos del sueño cuando escuchó la voz lejana de alguien que decía: ¡está muerto, el poeta está muerto! Fue entonces cuando salió de su letargo y como en un ruego, con su voz de alondra errante dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Murió, ¿Quién murió?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacía más de un año que se había conocido por la red de Internet con Armando Amor, un escritor de narraciones fantásticas, cuyo nombre por primera vez se lo escuchó al profesor de Fonoaudiología, que lo mencionó con entusiasmo cuando dijo que había leído en el blog un relato acerca de un escritor, y que seguramente era el propio autor, que llevaba el alma en una mariposa de vistosos colores que no dejaba de revolotear alrededor de su cabeza, pero, jamás se habían visto personalmente. Toda su relación, primero de amistad y luego de ese amor inefable e ilusorio había sido virtual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naty, que apenas estaba despertando el capullo de su flor y cuando hablaba, aún se sentía el olor de la leche materna en sus labios, pues apenas llegaba a los diecisiete años, desde ese día se le metió entre ceja y ceja que algún día o cuando se le presentara la oportunidad hablaría con Armando, pues cada una de las frases pronunciadas por el profesor le habían impresionado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cierta noche en que chateaba con unas amigas, como había sido costumbre en los últimos meses, vio de pronto el rostro y el nombre de Armando Amor en la lista de conectados dispuestos para chatear. Inmediatamente lo contactó y él le respondió. Desde ese día iniciaron la amistad y a medida que chateaban y chateaban, con el paso de los minutos, las horas y los días, entre ellos fue naciendo un idilio inexplicable, pues ella sabía y estaba consciente que él no solo le triplicaba la edad, sino que podía ser el padre de sus propios padres. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella le decía mi loco poeta, mi esclavo de amor, mi heraldo de la felicidad, y él le prodigaba cada noche frases que hacían trizas el corazón de Naty. Mi bella jardinera, mi hada encantada, mi diosa de las flores, mi adorada y cerrera cabrita, esta noche estaré en cada rincón de sus sueños, le estaré narrando las más bellas historias de la literatura universal. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo cierto fue que Naty no resistió los embates del escritor y con el paso de los días, cada vez que se sentaba frente al computador y encendía la página del facebook para chatear, comenzaba a vivir una pasión casi enfermiza y febril con su poeta ilusorio. Una noche, que estaba en la fiesta de cumpleaños de su amiga Mónica María, y donde se encontraban también Ana Isabel, Yira y María Camila, sus compañeras de estudios y confidentes de sus amores juveniles, en un momento en que salió al patio con su novio, cuando éste bajo los efectos de la cerveza y el ron quiso besarla, ella apartó el rostro y le dijo sin tantos tapujos y con la franqueza propia de la mujer enamorada que no la besara porque ella tenía otro novio. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- “Ya no te pertenezco, le dijo, soy de otro”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los cambios que había sufrido Naty en su conducta en esos días, no solo fueron notados por sus padres, sino también por sus amigos y compañeros. Ya no usaba la colonia de bebé con la que perfumaba cada parte de su cuerpo sino que le dijo a su papá que le comprara una fragancia de mujer. Dejó de bañarse con su mamá y también comenzó a tomarse fotos y a ponerse, como la había hecho en su niñez, una rosa, una flor o una diadema de flores silvestres de diversos colores en las sienes, porque quiero que mi poeta me vea más bella de lo que soy, decía. Se olvidó de las muñecas con las que jugaba cada tarde con sus amiguitas vecinas, a pesar de que seguía siendo la misma niña coqueta, vanidosa, presumida, alegre y engreída. Algo había cambiado en ella: es que está enamorada le había dicho la madre de Naty a su marido. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naty, tú si eres boba, le dijo cierta mañana Yira. Nada de lo que se dice en la red de Internet es cierto. Todo es fantasía. Y mira, como te vas a enamorar de un hombre que podría ser tu abuelo. No mija, definitivamente estás bien loca. Estás más loca que una cabra, le corroboró Ana Isabel. Echa esa ilusión a un lado y búscate un marido joven de carne y huesos que te haga vibrar de emoción, siguió diciendo Yira. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pensó que el encuentro de ese martes debía ser solemne e impactante para su loco poeta y por eso se puso un vestido de seda china color púrpura de falda larga y cuello en forma de uvé que había usado en la ceremonia de grados de la educación secundaria. “Es la moda de la diosa Atenea”, le había dicho la modista. Se colgó los zarcillos de oro adornado cada uno con un pájaro de vistosos colores en sus orejas de porcelana y sobre la sien izquierda se puso una flor silvestre roja y de anchos pétalos. “Para que vea mi poeta que soy una mujer hermosa y agresiva”, se dijo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del poeta, muy poco sabían sus amigas. Solo que era escritor y vivía en una ciudad del interior, pero según ella misma había dicho ese martes de abril, ella aprovecharía un espacio de sus clases para salir, encontrarse y verse por primera vez con su novio virtual, ya que las muchas veces que habían acordado encontrarse, por circunstancias del momento, les había sido imposible encontrarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa mañana del martes se levantó más temprano y se puso a tararear un bolero que sorprendió a sus padres, ya que la música que le gustaba escuchar, cantar y bailar en la cocina cuando ayudaba a su mamá en los quehaceres de la casa era el reguetón, la salsa y la champeta. Se estaba secando el pelo frente al espejo cuando se pronto se quedó seria y mirando la imagen de su cuerpo. Estaba completamente desnuda. Era lo que siempre hacía, bañarse, salir con una toalla enrollada en el cuerpo y luego contemplarse. Se miró varias veces los ojos y realizó otras tantas muecas como si le hiciera mofa a su propia figura. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Será cierto que yo estoy enamorada del poeta. Dime espejito lindo el poeta me ama, es verdad lo que él me dice cuando me escribe. Y yo si estoy realmente enamorado de él. Lo que yo siento por él si es amor. Debes responderme espejito lindo, tu eres mi confidente, eres tú quien conoces mis intimidades, nadie más ha tenido el privilegio de mirarme como los has hecho tú. O acaso no ves que siempre poso para ti. Mira has visto más allá de este lunar que tengo en el seno izquierdo. Has visto mis lunares íntimos. Todo lo has visto. Además, cuantas veces no he llorado aquí y te he contado mis secretos, mis angustias, mis miedos y mis temores. Ni a mamá le digo lo que te he dicho a ti. Recuerdas aquella vez cuando volví de la fiesta de mi exnovio que trató de sobrepasarse conmigo, y lloré a cántaros porque me sentí una mujer miserable, apenas con quince años, quiso… bueno eso solo lo sabes tú. Nadie más y ahora cuando quiero tu consejo, cuando quiero que me digas si realmente lo que yo siento por el poeta es amor, tú no me contestas. Y que enamorada, yo una niña de apenas diecisiete años, que hace pocos días papá me bañaba en sus manos y me secaba mi cuerpecito, ahora y que enamorada. Que tal que papá y mamá supieran que yo estoy enamorada. Yo que soy, no solo la niña de los ojos de papá, sino también los lentes y las gafas, será para que papá me mate. “Naty, que has hecho”, me dirá, mirándome con el cariño y el amor que siempre me ha profesado, por encima de sus gruesos lentes. Y yo entonces le diré si papá falté a tu confianza. Le diré eso espejito, dime. Como quieres que me peine, dime, ah dime. Ya veo que estás de parte del poeta. Que cosa, mi mejor amigo y ahora y que cómplice del poeta, que tal que él supiera todo lo yo he hecho contigo, los juegos que hemos tenido, los secretos que tú me guardas. Sabes que haría ese loco de mi poeta, mejor ni te digo, ah, qué me pondré, con cual vestido iré a recibirlo. Él seguramente me dirá Naty, pero que bella estás. Si eso es lo que dicen todos los hombres cuando quieren engatusar una mujer. Bueno mi poeta no es así. Ya sé, me pondré un vestido, un vestido que él nunca ha visto. Me pondré el beige que me dio mi profesor Edy el día en que cumplí quince años. Qué bello y atento era ese profesor conmigo. Mis compañeras decían, Naty, mira que Edy está muy enamorado de ti, siempre los ejemplos los encabeza con tu nombre. Bueno, y sabes espejito lindo era verdad, aquí entre nos una vez me lo confesó, me envió dos cartas, pero que cartas. No se que tengo yo, pero siempre me han perseguido los poetas, porque mi profesor Edy también lo es. Y cuando me encuentro con él me dice hola Naty, aún todavía suspiro por usted. Si ves espejito como el amor es tan complicado. Bueno como no me dices nada y estás hoy más serio que el rostro de un toro bravo, me pondré cualquier cosa, pero eso sí, la flor, la flor en mi pelo no debe faltar. Deséame suerte espejito lindo en esta mañana en que al fin se romperá el idilio que en estos meses me ha martirizado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada noche, Naty esperaba con ansiedad que su papá se levantara del computador para sentarse y comenzar a chatear con su poeta. Fue en esas largas conversaciones escritas en que ambos se fueron conociendo y cada uno se fue abriendo como un libro, de manera que el uno sabía de memoria la vida del otro. Ella entonces, con el alma llena de ilusiones y de sueños, le enviaba una foto diferente, y él como todo escritor que se respete, se aprovechaba de su ingenuidad infantil y de su juvenil idilio y le escribía una frase que llegaba como un venablo candente al corazón y allí abría una nueva cisura difícil de sanar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naty de la noche a la mañana, volvió a ser nuevamente la jardinera que en otras épocas habían conocido sus padres y amigos, con la diferencia de que ahora no llevaba las flores que recogía en el jardín en la canastilla que le había regalado su mamá. Se iba a cualquier jardín, al de su casa, al de las vecinas o al que encontrara en su camino, y allí siguiendo la ruta que le demarcaba con su pico y con sus aleteos, su amigo Giorgio, el sinsonte guajiro, que cada día iniciaba su trinar desde las cinco y media de la mañana y solo cesaba a eso de las diez, con una canción de Silvio Britto, recogía una flor, la más bella, a la que le susurraba con delicadeza “florecita hoy me pondrás para mi esclavo poeta, más bonita”, después de expresarle esa frase de cariño, se la colgaba del lado izquierdo de sus sienes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naty, que podía distinguir a quinientos metros el aroma de una flor entre cien y el de una rosa entre mil, hoy llevaba un bonche blanco, mañana se colocaba una helicona, al día siguiente un pompón azul o un capacho amarillo, en fin, las flores y los cantos de los sinsontes entraron en la vida de Naty como había entrado en su corazón el amor por Armando Amor, el poeta y esclavo de sus amores. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Seguía sumergida en sus pensamientos, recordando el sueño de la noche anterior, especialmente lo relacionado con las flores, pues había estudiado muy bien el significado de los colores en una exposición que hizo sobre la cromatología: que el amarillo está asociado a una gran inteligencia, pero que simboliza la envidia, los bajos instintos, la ira, la cobardía; que el rojo está asociado a una gran personalidad, pero simboliza sangre, fuego, dolor, revolución, desconfianza; el naranja, es el color de los tristes y simboliza la exaltación; que el azul es símbolo de la profundidad inmaterial y del frío, cuando nuevamente escuchó las voces de sus amigos y amigas que decían algo referente a quien ella esperaba, la trajeron a la realidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el tumulto que se había formado, se escuchaban voces diversas, pues todos querían decir frases referentes a la muerte de quien se hacía llamar como poeta y estaba tirado sobre el pavimento de la avenida, unas tres cuadras más allá de la Universidad, a donde habían quedado a encontrarse. Está totalmente vestido de blanco y boca abajo, dijo alguien. Al lado donde yace su cadáver hay una gorra gris de cuadros, dijo otro. No hay señales de accidente, se escuchó nuevamente. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada frase le martillaba en el cerebro a Naty, pues sabía que hablaban de su esclavo, que la descripción correspondía a su heraldo de amor. Entonces entre las muchas voces, escuchó una voz bien clara que dijo: y en la mano derecha que estaba empuñada, el investigador de la causa encontró una mariposa de mil colores, pero estaba muerta. Es como si él mismo se hubiese quitado el alma.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Naty, no quiso escuchar más y en silencio, con el sigilo propio de un alma adolorida, bajo el inclemente calor de ese día espléndido, se retiró del conjunto de personas y por la calle se dirigió en vía contraria a donde habían sucedido los hechos. De sus ojos, de sus ojos intensamente negros, mientras la brisa de esa mañana fresca jugueteaba con su cabello y con su rosa roja sobre las sienes, brotaron dos lágrimas de cristal. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;Solo fue un sueño, una ilusión, una quimera, pensó&lt;/em&gt;, y se subió en el taxi que la llevaría a su casa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Cartagena de Indias, 3 de abril de 2010&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-1761884917431528905?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/1761884917431528905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=1761884917431528905' title='38 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1761884917431528905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1761884917431528905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2010/04/cuento.html' title='La jardinera y el poeta'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1QnCtS7CI/AAAAAAAABS4/Oec2K9mRq1E/s72-c/La+bella+jardinera.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>38</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-3301805263244893777</id><published>2008-04-17T05:53:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T05:12:58.848-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios a la obra de Joce Daniels'/><title type='text'>Comentarios  a la Obra de Joce Daniels</title><content type='html'>&lt;em&gt;“Me fascinan las Crónicas de Jocé Daniels, porque demuestra que está sumergido en el mundo Caribe”&lt;br /&gt;(Consuelo Araujo Noguera, El Espectador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Joce Daniels, mi colega de la otra esquina, siempre que escribe me remonta a una nueva crónica, como la que acabo de leer, en la que habla del pirata Henry Hudson de Mañozca”&lt;br /&gt;Jorge Valencia Salgado- &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdJNqWzoXI/AAAAAAAAAQ0/PoUHAySu91A/s1600-h/Libro+-+El+millero.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190197594624860530" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdJNqWzoXI/AAAAAAAAAQ0/PoUHAySu91A/s320/Libro+-+El+millero.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Montería&lt;br /&gt;(El Tiempo Caribe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No sabemos si lo que dijo el cronista Joce Daniels en su columna “Si Jorge Oñate cantara ópera…”, es realidad o fantasía, de todas maneras acá en Valledupar rompimos y quemamos los periódicos, porque el mejo de todos los vallenatos es…”&lt;br /&gt;Varios Lectores&lt;br /&gt;(Tiempo Caribe- Defensor del Lector)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Daniels me sustrae, me atrapa, me llega al alma”(Irlena de Hoyos)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Daniels es uno de nuestros mejores artistas de la palabra, él no escribe, pinta, narra y pinta”&lt;br /&gt;(“Pinturas Narrativas de Joce Daniels”, Suplemento Literario de la Libertad, 1987, por Martiniano Acosta Santa Marta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nadie mejor que este talaigüero, ha escudriñado el mundo Caribe, sus raíces y tradiciones. Cada Crónica es un trabajo serio, una enseñanza, una cátedra de limpieza y de manejo del Idioma”&lt;br /&gt;(Juan Zapata Olivella- El Tiempo Caribe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando leo las crónicas de Joce (sic) Daniels, me siento identificado con él. Pues el cronista no solo nos habla de lo que acontece en nuestro diario vivir, sino que también nos hace vibrar la fibra de la tradición y de los recuerdos de nuestra infancia ida. Además creo que contribuí en algo, porque fui su profesor de Castellano y Literatura en el Colegio Nacional Pinillos”&lt;br /&gt;(Lic. Juan B. Arango, Guamal, Magdalena)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-3301805263244893777?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/3301805263244893777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=3301805263244893777' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3301805263244893777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3301805263244893777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2008/04/comentarios-la-obra-de-joce-daniels.html' title='Comentarios  a la Obra de Joce Daniels'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdJNqWzoXI/AAAAAAAAAQ0/PoUHAySu91A/s72-c/Libro+-+El+millero.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7807363062375800423</id><published>2008-04-17T05:49:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T05:22:21.252-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nancy Pérez Bello'/><title type='text'>Opinión</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Joce Daniels, cronista genial&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Por Nancy Perez Bello&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Directora de la RevistaMomento &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en la Albarrada de Talaigua Nuevo, el 28 de julio de 1948, en el hogar for&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdH76WzoVI/AAAAAAAAAQk/keKo6vhJDKI/s1600-h/Libro+-+Mi+tiempo+en+el+Tiempo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190196190170554706" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="221" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdH76WzoVI/AAAAAAAAAQk/keKo6vhJDKI/s320/Libro+-+Mi+tiempo+en+el+Tiempo.bmp" width="142" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;mado por don Tomás Daniels y Doña Dona García. Dedicado a la docencia, actividad que combina con la investigador, narrador, ensayista, mitólogo y cronista genial, si así como alguna vez dijera de él el escritor Martiniano Acosta, que “es un pintor con la palabra”. profesionalismo y su genialidad, para manejar con propiedad el idioma pintar lo que le rodea o se imagina. Sus crónicas desde el punto de vista del periodismo son frescas y oportunas en&lt;br /&gt;En este primer volumen de Crónicas publicadas en El TIEMPO Caribe, Daniels muestra su maestría y virtuosismo, su agudeza y olfato para la información, su el momento en que se quieran leer. Ninguna está muerta, viven y vibran por la temática y por su contenido.&lt;br /&gt;Siguiendo la línea en que se ha mantenido, unas veces como narrador de cuentos y novelas y otras como ensayista o cronista, el ilustre Marqués de la Taruya, quizás es el más fiel escritor caribeño, ejemplo de identidad, autenticidad y naturalmente con un profundo sentido de pertenencia.&lt;br /&gt;En estos escritos, el autor les imprime su espíritu y su alma como en otras épocas lo hiciera en sus Crónicas del Más Allá, que durante mucho tiempo publicó en el desaparecido Diario de la Costa de Cartagena, las Crónicas Ecológicas publicadas en la revista Costa Norte, sus columnas Balcón en Diario La Libertad y sus fascinantes notas en El Espectador- Costa.&lt;br /&gt;Cada crónica es un tema, es un cuento, una fábula, una clase que enseña, ilustra y educa. De allí que habrá que leerlas, estudiarlas y analizarlas más de una vez, pues en Daniels, no basta una, dos o tres lecturas. Su lenguaje presenta tantos matices que nos obligan a sumergirnos más de una vez en esa fontana inagotable de conocimientos, en esa alfaguara amena y prolífica de que están hechas sus crónicas periodísticas de “Mi tiempo en el TIEMPO Caribe”.&lt;br /&gt;En resumen, creo que Joce Daniels es un cronista genial, por su originalidad, por el apego a sus ancestros, a la cotidianeidad, y en especial porque nos lleva de la mano, nos atrae, nos pega a sus escritos, nos hace reír, nos enseña y educa, pero especialmente nos agrada y nos estimula el espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santa Mara, 2004 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7807363062375800423?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7807363062375800423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7807363062375800423' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7807363062375800423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7807363062375800423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2008/04/joce-daniels-un-cronista-genial.html' title='Opinión'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdH76WzoVI/AAAAAAAAAQk/keKo6vhJDKI/s72-c/Libro+-+Mi+tiempo+en+el+Tiempo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7420012898847824717</id><published>2008-04-17T05:41:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T05:23:16.354-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='rey de Ítaca'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Odiseo'/><title type='text'>EL MITONARIO DANIELS</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;UN LIBRO NECESARIO PARA EL ALMA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Odiseo, rey de Ítaca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Mitonario DANIELS, en el que el autor compromete a su progenie a seguir investi&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdGHKWzoUI/AAAAAAAAAQc/AZWRXu9HsF0/s1600-h/Libro+-+Diccionario.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190194184420827458" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="215" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdGHKWzoUI/AAAAAAAAAQc/AZWRXu9HsF0/s320/Libro+-+Diccionario.bmp" width="130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;gando, nos muestra de manera amplia y claramente explicada los mitos y la magia, que a lo largo de los muchos siglos han nutrido la fantasía y las religiones del mundo, dándonos a entender que entre estos conceptos en lo más profundo de su esencia por creer en un ser superior, no existe ninguna diferencia. He aquí el gran mérito de este libro, tan necesario para el alma y el espíritu, como alimentarnos cada día. Predestinado a estar siempre abierto a la consulta por todo el acervo que encierra, por los miles y miles de mitos, donde encontramos los dioses, las diosas y todos los endriagos que pueblan el Universo que, de manera extraordinaria, revelan la ilusión y la pródiga imaginación que ha tenido el hombre a través de los tiempos, y lo que es mejor, cómo en los lugares más remotos de la tierra siempre ha habido un scop, bardo, griot, shaman o poeta que ha imaginado y ha creado sus propios seres superiores.&lt;br /&gt;Mitos nuevos que cada día surgen en el pensamiento de la humanidad y los mitos que vienen desde tiempos antiquísimos que, son reciclados de acuerdo con las conveniencias de cada pueblo que se los va apropiando.&lt;br /&gt;Otro tanto sucede con la Literatura, cuya fuente inagotable es la mitología. Los trágicos griegos, los poetas latinos, Dante, Cervantes y Shakespeare, no eludieron el influjo del mito. Todo lo contrario, sus obras cumbres tienen un elemento esencial extraído de las entrañas de la mitología.&lt;br /&gt;El MITONARIO DANIELS, sigue siendo realmente el libro de cabecera de escritores y periodistas, investigadores y pícaros, peluqueros y tenderos, vagos y meretrices, abogados y economistas, ingenieros y religiosos, papas y presidentes y toda clase de seres que habitan sobre la faz de la tierra. Uno de los grandes aportes de este libro es que nos trae las diferentes versiones de los mitos y en especial aquellos que fueron tratados desde la antigüedad por Herodoto, Pausanias, Homero, Hesíodo y lo que es mejor, cómo sus pensadores los fueron acomodando en los libros sagrados según los intereses. Sentenciado, como lo expresara el poeta Ricardo Vélez Pareja, Daniels está obligado a seguir rebuscando cada día mitos y más mitos, pues aún en este campo seguimos en pañales. Bueno, pero será mejor que sean los lectores quienes opinen sobre este libro maravilloso, quizás el más importante para el pensamiento de nuestro tiempo y para descubrir los enigmas que encierra mi propia vida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Otros Comentarios&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Es el libro más importante que ha llegado a mis manos, los mitos, las leyendas y la fantasía del mundo con sus dioses y demonios, pero lástima, me lo robaron”. (Patricia Díaz, Arquitecta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esta es la obra más importante de Joce Guillermo y la que todo investigador debe tener en su biblioteca”. (Nacira Aljure, abogada, especializada en Derecho de Familia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es el libro más ameno y agradable y el que más me ha llegado al alma” (Mara Berrocal, Gestora Cultural)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que vaina tan berraca, te la echaste, mi hermano” (José Sarabia, poeta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El diccionario de Mitos y Leyendas de nuestro compañero y maestro significa mucho para las letras nacionales, pero mucho más para su pueblo, Talaigua, porque es un paradigma que debemos imitar y un ejemplo para las nuevas generaciones” (Lucío Bravo, Rector del Colegio Departamental de Talaigua)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Buena investigación, buen trabajo, que nos indica que aún hay mucha tela que cortar en materia de mitos y de fantasías” (Fausto Cantillo, docente de la Institución Educativa “Antonio Nariño”)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;“Con el Mitonario DANIELS, de mi amigo y maestro de sancochos y vagabundearías, se completó el cupo en el Parnaso cultural del país” (Rafael Cenobio Medina Brochero, poeta irreverente)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Ahora si tienen problemas los dioses que estaban asolapados, pues Joce Daniels, con la magia de su pluma, les reventó el escondite y nos reveló sus secretos y ancestros” (Libardo Muñoz, Periodista, Telesur)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“El Mitonario de Joce Daniels es un trabajo de investigación de mucho mérito, que bien merece el reconocimiento de la región y del país y que de alguna manera marca el destino de su autor, porque deberá comprometerse a seguir investigando el inagotable mundo de los mitos y de las leyendas” (Ricardo Vélez Pareja, El Universal, 20 de Junio de 1999).&lt;br /&gt;“Desde que inicié la lectura del Mitonario Daniels, no podido desprenderme de él, por su contenido y por lo que representa para la investigación” (Sacerdote Manuel Bedoya, Párroco de Santo Domingo, en Cartagena)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Joce, te felicito, has puesto en nuestras manos el maravilloso mundo de la mitología, de los fantasmas y los mohanes” (Everado Ramírez Toro, Q.E.P.D.)&lt;br /&gt;“Con el Mitonario, Joce Guillermo, nos espantó los demonios y caimanes que molestaban nuestros sueños”.&lt;br /&gt;(Simón Villamizar, investigador y ex alcalde de Santa Ana, Magdalena).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Joce Guillermo nos sigue dando nuevas satisfacciones, fruto de ello es el Mitonario donde nos pasea por la fantasía de los mitos” (Ever Carpio Montesinos, Concejal de Talaigua Nuevo)&lt;br /&gt;“Un libro muy interesante, además faltaba en el universo intelectual, pero no te olvides que los dioses, ángeles, brujas y mohanes, son invenciones de nosotros los poetas, pendejo” (José Ramón Mercado, poeta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me enorgullezco de haber cargado al hijo de Dona y don Tomás, pues este es el premio que siempre había esperado: un libro de Mitos” (Etelvina Turizzo, ama de casa y directora de las Farotas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Interesante el diccionario, en mi pueblo es el libro que diariamente consultan, docentes, intelectuales y estudiantes” (Memo Zabaleta, ex secretario de Educación de Bolívar)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El libro de Joce Guillermo es uno de los más valiosos aportes al pensamiento, a la investigación y a la literatura colombiana” (Oscar Árquez Vanstrahlen, Presidente de la Academia de Historia de Mompox)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7420012898847824717?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7420012898847824717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7420012898847824717' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7420012898847824717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7420012898847824717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2008/04/el-mitonario-daniels.html' title='EL MITONARIO DANIELS'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdGHKWzoUI/AAAAAAAAAQc/AZWRXu9HsF0/s72-c/Libro+-+Diccionario.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-1371089967941890977</id><published>2008-04-17T05:37:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T05:16:43.785-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Libardo Muñoz'/><title type='text'>Joce Daniels</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdFB6WzoTI/AAAAAAAAAQU/E493CGFUe9E/s1600-h/Libro+-+Historia+Leyendas+y+tradiciones.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190192994714886450" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdFB6WzoTI/AAAAAAAAAQU/E493CGFUe9E/s320/Libro+-+Historia+Leyendas+y+tradiciones.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El Fabulador de Pueblo Bonito&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por Libardo Muñoz&lt;br /&gt;(Periodista)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Daniels es uno de los más consagrados e innovadores ensayistas del Caribe colombiano, pues a veces los temas que trata, no sabemos si los analiza desde el punto de vista de la realidad o de la fantasía.&lt;br /&gt;La obra Ensayos Literarios Caribeños, constituye uno de los más valiosos documentos de la creatividad del ilustre Marqués del Jagüey de la Taruya, pues en dichos trabajos muestra su faceta de maestro del ensayo en los que combina realidad y fantasía, sembrando siempre la duda y la inquietud en el lector que difícilmente logra establecer los linderos entre lo real y lo fantástico.&lt;br /&gt;Trabajos tales como “El Mango Manjar de los Dioses”, “Mompox, ciudad Soñada”, “La fabulosa inmortalidad de los cuenteros”, “Francisco el Hombre, una leyenda de más de dos mil años” y “El subyugante Castellano Caribe”, son muestras fidedignas de una labor seria y consciente del fabulador de Talaigua.&lt;br /&gt;En la pluma de Daniels el ensayo, donde combina fantasía y realidad, tristeza y alegría, tiempo y eternidad, adquiere vida y una dimensión cósmica. Todo se mueve como por arte de magia, y las cosas a medida que las describe las sentimos como si estuviesen dentro de nuestra alma.&lt;br /&gt;Las palabras que vierte el narrador como una fuente inagotable de creatividad, nos llevan de la mano, nos pegan al escrito, nos imanan a las páginas del libro como si allí se escondiera un encantamiento desconocido, un hechizo radiante, como si hubiese un espíritu burlón, como si alguien nos amarrara con una liana de la que difícilmente uno se puede desatar. He ahí la deleite del fabulador de Pueblo Bonito, cuyas frases, como alguna vez dijera el escritor Martiniano Acosta, son verdaderas pinturas literarias”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartagena de Indias, 2004&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-1371089967941890977?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/1371089967941890977/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=1371089967941890977' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1371089967941890977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/1371089967941890977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2008/04/el-fabulador-de-pueblo-bonito.html' title='Joce Daniels'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdFB6WzoTI/AAAAAAAAAQU/E493CGFUe9E/s72-c/Libro+-+Historia+Leyendas+y+tradiciones.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7881068617705405650</id><published>2008-04-17T05:27:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T05:26:15.299-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fernando Fernández Palacio'/><title type='text'>En torno a la obra de Joce Daniels</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Retratos de una Cotidianidad antiestética&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por Fernando Fernández Palacio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Escritor, investigador, Magíster en Educación&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos que la vida es “&lt;em&gt;una gran fiesta&lt;/em&gt;” donde no existen actos sino interpretaciones&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdDaqWzoRI/AAAAAAAAAQE/ILbYtSfLdWQ/s1600-h/Imagen4.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190191220893393170" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="204" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdDaqWzoRI/AAAAAAAAAQE/ILbYtSfLdWQ/s320/Imagen4.png" width="177" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; asumidas por invitados enajenados según el grado de alcohol o euforia, invitados que sin llegar a emborracharse se revisten de espíritus libres para demandar acomodo según sus expectativas: Como el pensante que busca su realización a través del conocimiento puro, pero sin llegar a ser sabio, pues es consciente de que allí corre el peligro de ahogarse entre sus reflexiones.&lt;br /&gt;En los últimos años, como ha sido siempre en el llamado mágico Caribe, hemos vivido de fiesta en fiesta y solo se habla de la circunstancialidad vivida en cada una de ellas. Parece como si la sociedad, la naturaleza y los espíritus errantes estuviesen sumergidos en ese ambiente de frivolidad que todo lo envuelve.&lt;br /&gt;De hecho, desde la época en que reinaba el Mito y el refrán, los pensadores visionarios han atraído miles de singularidades alternantes; no obstante, sin apoyarnos en Dilthey, Nietzche o Heidegger, que puede decirse son los más notables representantes de la captación de la fenomenología presente en singularidades no tangibles o basadas en observaciones biogenéticas, se debe estar consciente de que en el presente siglo, no solo se ha desarrollado la visión para averiguar cual es la mejor fiesta y participar en ella como invitado de primera fila, sino que ha llegado el momento en que el hombre sabe de su capacidad biográfica y conocedora de su cultura y de su visión para interpretarla: es la era en que el pensamiento del hombre ha comprendido que no existen “actos históricos” o fenomenológicos, sino “interpretaciones”, producto de espíritus que luchan por no dejarse endosar, y desarrollarse; que luchan por detectar e interpretar la realidad disimulada que los encierra: saben que no les llegará el desarrollo sino se generan espacios para que se geste la conciencia, razón y visión capaz de modelar las buenas interpretaciones que el humano pensante requiere para su interacción social.&lt;br /&gt;Últimamente, luego de miles de batallas ontológicas, estéticas e intelectuales que hemos tenido que sostener para arribar al estado de pensamiento actual, y luego del nacimiento del imperio positivista que se gestó posterior a David Hume y a Tomas Hobbes, el hombre, o mejor dicho el invitado a esa singular fiesta lamentablemente se ha convertido en “utilitarista y pragmático”; que entre otras cosas significa que se ha emborrachado: invirtió sus valores y observa e interpreta inclinado hacia la tan lesiva “tecnocracia” que burdamente “sitúa la vida muy por debajo de las cosas materiales”. Y apoyados en conceptos muy en bogas en nuestros días tales como el especialismo y el dependencialismo y en la fecundidad del conocimiento opresor (agentes retardadores espirituales externos) ha creado grupos que cada día dividen más y más a los humanos.&lt;br /&gt;Divisiones también, fruto de aparatos ideológicos que no solo tienen por objeto minimizar la visión humana, sino estropear la capacidad de interpretaciones de la realidad fluyente.&lt;br /&gt;Sin embargo, aunque la situación se convulsiona cada día más y existe la posibilidad de abatirnos tratando de resolverla, no estamos solos. Desde tiempos antiquísimos y épocas remotas ha habido gente preocupada por descubrir y contrarrestar los posibles emisarios retardadores que de un modo u otro surjan. De allí que haya espíritus capaces de no dejarse enajenar, muy preocupados y comprometidos en el mejoramiento de la capacidad de interpretación del medio y de quienes lo rodean. ¡Joce Daniels es uno de ellos!. De manera sutil escarba, escudriña y curucutea la realidad y la exhibe de modo sarcástico y sincero al mismo tiempo. Arquetipo de esa realidad, para solo mencionar una crónica, es la minihistoria denominada “El pollino que fue senador”.&lt;br /&gt;Joceda, como lo llamo cariñosamente en mi obra narrativa “Más de diez verdades sobre la Latinoamérica maldita”, es mordaz y rompe los cánones del periodismo literario. ¡Qué en últimas es lo que se requiere para vencer los agentes retardatarios que el medio nos ha ido imponiendo! Los títulos que selecciona para cada una de sus crónicas sintetizan y develan por medio de un lenguaje literario el mundo en que se mueve nuestra sociedad, sometida a los cánones de la tradición y lo signan como un verdadero periodista de opinión. Es como si Augusto Monterroso hubiese titulado su magno cuento: “Las ovejas negras que fueron fusiladas en Guatemala y Nicaragua”.&lt;br /&gt;Daniels rompe con los esquemas y estereotipos de “producción de significado” que esboza el novelista y catedrático Humberto Eco. Y a mí me gusta el estilo y la forma de cada una de las crónicas de este libro, porque como en otros trabajos del mismo autor, choca de frente con el aparato ideológico que se ha instalado para enajenarnos. Los escritos de Joceda generan espacios para la gestación de un desarrollo humano honesto. De hecho él sabe y deja entender que el ser desarrollado no es fácil. Que implica poseer conciencia y razón, pues la autoconciencia por si sola no basta. En este sentido es bueno plantearnos honestamente este interrogante: ¿Cómo una sociedad que no ha leído textos como la República que fue escrita hace más de dos mil años puede desarrollarse? Cobra vigencia el silogismo lectura intensa = conciencia = buen uso de razón. Tal vez por eso sea que Joceda indague sobre mitos: ¡Para comunicarse y no alejarse tanto de su pueblo! Un pueblo que en la era heurística aún vive entre mitos y refranes. A través de sus escritos profundos y reveladores he llegado a admirarlo, pues se hacen indispensables y necesarios en nuestro medio, porque sin perjuicio alguno rompen con los anquilosados cánones de la prosa y exponen a la censura a su creador, ya que su único propósito es develar las circunstancias que obstruyen el desarrollo intelectual de la gente de nuestros pueblos.&lt;br /&gt;Cartagena de Indias, 11 de enero de 2004&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7881068617705405650?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7881068617705405650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7881068617705405650' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7881068617705405650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7881068617705405650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2008/04/retratos-de-una-ctidianidad.html' title='En torno a la obra de Joce Daniels'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OGojp9CUWbc/SAdDaqWzoRI/AAAAAAAAAQE/ILbYtSfLdWQ/s72-c/Imagen4.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-5661204769826433584</id><published>2006-12-12T12:45:00.000-08:00</published><updated>2011-02-05T05:45:53.981-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la sabrosa'/><title type='text'>Inés</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: 130%;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Inés, la sabrosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(a Evangelina Castro, la culona,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;que me refirió la historia)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1UhpM3OzI/AAAAAAAABS8/d07gcdJPEgQ/s1600/Maria+Elena+Astorquiza.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" h5="true" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1UhpM3OzI/AAAAAAAABS8/d07gcdJPEgQ/s320/Maria+Elena+Astorquiza.jpg" width="253" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Tu marido te va a dejar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-No me deja, respondió Inés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Vé bien, tu marido dice que te va a dejar, repitió con énfasis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Tranquila, ya te dije que no me deja, contestó Inés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-¿Por qué estás tan segura que tu marido no te dejará?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Lo se y eso basta, dijo Inés con aire de orgullo mientras asomaba la cabeza por el hueco en donde alguna vez hubo una ventana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Pues no estés tan segura, insistió la misma voz. Hace días estuvo hablando en la tienda de Evangeliza y mucha gente escuchó cuando dijo que tenía una nueva conquista porque tú ya estabas vieja y desechable. Tú sabes como es de bocón tu marido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Puede que tenga una nueva conquista. Ha tenido muchas y por ahí andan. A mí tú sabes que no me deja, y se tocó el pecho con la mano abierta. Inés siguió hablando, después se fue hasta el fogón, se agachó y sopló con fuerza la llama, cruzó los troncos de leña que chisporrotearon y la llama cobró nueva vida. Sobre los tres bindes estaba el caldero donde freía el pescado de donde salían agradables rachas de olor a comida, a comida sabrosa. Con la puya, Inés cogió una posta de las que había freído y la puso en el trasto lleno de escarchas y de la olla de barro sacó un trozo de yuca harinosa, cogió una tapa de limón y le entregó a Marta el suculento bocado.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Toma, cómete ese bocado, le dijo. Ese pescado lo trajo mi marido de Caño Grande esta mañana que fue a pescar con Ñañe.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Está sabroso este pescado, dijo Marta. Y cuantos te trajo, dijo sin preguntar, mientras comía y miraba a ninguna parte como si en lo más profundo del alma cargara el peso de un dolor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-También los Bentones fueron a pescar, dijo Inés mientras atizaba nuevamente el fogón y espantaba las gallinas y los puercos que buscaban seguramente su parte en el banquete. Los Bentones trajeron la canoa llena, siguió diciendo, además por ahí dicen que uno de ellos en la atarraya sacó un arcón repleto de oro puro que hace más de dos siglos escondió en la ciénaga de Jaraba el pirata Henry Hudson de Mañozca cuando hacía su recorrido a Mompox. Aunque la gente no lo cree, a ellos los persigue la buena suerte, siempre cuando regresan de pescar traen algo nuevo. Recuerdas al menor, al Copamocha, mija, sacó un pez tan grande que según dicen quienes lo vieron traía una esmeralda tan grande como el puño de una mano. Con la plata que obtuvo se fue para Barranquilla y en el barrio tiene la casa más bella.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Eso es puro cuento. Puro cuento mujer, le repitió, mientras le entregaba el plato. Esos no son más que cuentos de velorios que nadie les cree. Imagínate tú, encontrarse un pez con una esmeralda, después un arcón que estaba sumergido en el fondo de la ciénaga, lleno de cadenas de oro y alhajas. Quién sabe en donde robarían todo eso y poco a poco lo han ido sacando por partes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ay mija, yo repito lo que oído, le dijo Inés. Bueno y tu hija? ¿Dónde está? Hace días que no viene por aquí.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Si supieras, le dijo suspirando tristemente la mujer. Se la llevó el bandido de Segundo y no se para donde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-¿El hijo del Blanco? Ese es un hijue…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Eso es lo que me han dicho todas las personas del pueblo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Y no lo has denunciado. Denúncialo para que se pudra en la guandoca, le dijo mordiendo las palabras Inés.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Y ¿para qué? Tú sabes como es el fiscal de aquí, nunca cree nada de lo que hacen esos malparidos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Cierto, tienes toda la razón. Y ¿para qué? Dijo resignada Inés.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Oye, no tienes café, dijo sin ánimo Marta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ya te iba a dar. Apenas lo puse en el fogón para que se calentara. Y, dime, no le contaste al Padre Chucho sobre el caso de tu hija.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Imagínate que fui a la Casa Cural y le conté todo, hasta le llevé un pernil de armadillo guisado con arroz con coco, y el muy desgraciado después de comerse todo y eructar como un muellero, sabes qué me dijo! Que yo debía de estar orgullosa ya que una hija mía, lo más seguro, pariría un hijo de Segundito. Tú sabes que él se da los tres toques allá. Él siempre estará de parte de ellos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Es verdad. No se que vamos a hacer en este pueblo con semejante cura de mierda y con las autoridades vendidas y bien corruptas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-¡Ah!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-¡Ah! ¿Qué?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-No, nada. Nada, mija, nada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ya terminaste, pon el trasto sobre la troja. Ahí están las totumas para que te sirvas el café.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Del olor a pescado frito se había pasado al aroma del café caliente que se regaba por toda la cocina. Eran como las cinco de la tarde de ese día martes y a medida que el sol comenzaba a dar los primeros cabezazos a causa de la proximidad del sueño, se escuchaban en la lejanía los primeros zumbidos de la mosquitera, como es costumbre en los pueblos ubicados la gente se prepara para poner las luminarias en las puertas de las casas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Las dos mujeres habían perdido la cuenta de los días, meses y años que de tarde en tarde se sentaban en la cocina de la casa para hablar de cualquier cosa. Inés tenía unos cuarenta años, trigueña de facciones bellas, ojos grandes y redondos con una pupila soñadora en el centro, decorados con unas pestañas largas y cejas copiosa y negra. En su juventud fue la mujer más hermosa del pueblo y la región y durante nueve años fue elegida reina de cuanto carnaval y concurso se realizara. Ambas vestían faldas largas y anchas de vistosos colores y blusas de cuello marinero adornado con encajes juveniles y botones de carey. Inés desde muy niña conservó la costumbre de peinarse con un moño que recogía con una peineta que le daban un toque coqueto al rostro por las enormes candongos de oro que adornaban sus orejas. Marta era más vieja, había visto nacer tres generaciones y durante muchos años ella fue la mujer que cargo con la castidad de los jóvenes. Lo que más llamaba la atención era su frondosa cabellera que caía sobre sus hombros tan negra y brillante a sus casi sesenta años, tal como lo fue en su juventud cuando llegaba a las cantinas y bares a cantar rancheras y a vender sus encantos. De ella se había hablado tanto que era conocida en muchas poblaciones del contorno. Parió quince hijas en línea, una cada dos años de un padre diferente, aunque todas conservaban de herencia el olor ardiente y picante de la rosa de la madre que enloquecía a quienes osaban sentir su fragancia. “Nos hacía vibrar de emoción desde el hueso del ñango hasta el falo”, dijo uno de sus queridos ocasionales. La última de sus hijas que todavía andaba cerrera y arisca por los andurriales, caminos y ciénagas del pueblo, tenía quince años y desde que fue a bailar tambora y chandé la noche de la fiesta de las velitas, sufrió la persecución y el acoso de Segundo. La seguía a donde fuera, a la tienda, a la misa, a la escuela, a las murallas a donde iba de tarde en tarde a contemplar el sol de los venados y los amores de las tortugas soñadoras hasta que sucumbió a las pretensiones de su tenaz acosador y éste se la había llevado para una de las fincas del Blanco, como era llamado despectivamente el padre de Segundo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mientras Inés lavaba los platos, por momentos hablaba con Marta o tarareaba una ranchera a media voz. A lo lejos se oyó el zumbido de la sirena de la compañía ANDIAN que anunciaba el cambio de turno de los trabajadores, era la señal que la gente de los pueblos esperaba para saber que el sol se había ocultado totalmente. Con la oscuridad se vinieron los truenos y relámpagos y el anuncio de la lluvia que no cesaba desde hacía más de un mes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Hoy la furia de Dios será total. Lloverá como siempre, con truenos y centellas, el cielo estará feliz porque se iluminará como en los tiempos de las fiestas de San Roque, cuando queman voladores y bombas y castillos, dijo Inés, que buscaba entre la ropa sucia del catabre el musengue.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Mañana también lloverá y todos los días de este mes. Lo dijeron anoche cuando transmitían el partido de béisbol, Dios así lo ha querido. Bueno mija, me voy antes de que se venga el agua, tú sabes como se pone el camino de feo. Recuerda lo que dije, vigila, vigila bien a tu marido, te lo digo por experiencia, yo tuve quince maridos de asiento y a cada uno le parí una hija. No te confíes mucho. Los hombres todos son iguales de sinvergüenzas y bandidos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ya te dije que con mi marido no tengo problemas, estoy segura de ello, le dijo Inés, mientras encendía la linterna de petróleo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-De todas maneras más vale pájaro en mano que cientos volando, si quieres te echo una manito, todavía no he perdido mis buenas mañas de hechicera, aún puedo invocar cualquier espíritu o le rezamos la oración del tabaco. Aquí en Pueblo Bonito, donde hay más mujeres que hombres esa oración nunca falla.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ya te dije que mi marido no me dejará, no insistas. Es mejor que te vayas, hay muchos relámpagos y pronto comenzará a llover, le dijo Inés.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Bueno mija, si no quieres conmigo, entonces por qué no consultas a San Cipriano o a Brígida, ella tiene un lebrillo mágico que te puede mostrar la cara de la persona que quiere quitarte a tu marido, le dijo Marta mientras trataba de ponerse un pedazo de cartón sobre la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Ya te dije que no iré. Además mi marido siempre lo ha dicho, él no me dejará por otra, le dijo Inés en la puerta de la Casa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Bueno y ¿por qué no te dejará por otra?, le preguntó Marta con ansiedad, mientras bajaba los escalones de la casa y se dirigía a la calle.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-Porque él me dice que yo tengo una chucha muy sabrosa, le gritó riéndose Inés, al momento que la bóveda del cielo se rompía en mil pedazos por los rayos de la tormenta y caían las primeras gotas de la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pueblo Bonito, junio de 1985.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;(Publicado en Caribe Libre, en 1985 y en el Suplemento Literario del Diario la Libertad de Barranquilla en 1985)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-5661204769826433584?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/5661204769826433584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=5661204769826433584' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5661204769826433584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/5661204769826433584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/cuentos.html' title='Inés'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OGojp9CUWbc/TU1UhpM3OzI/AAAAAAAABS8/d07gcdJPEgQ/s72-c/Maria+Elena+Astorquiza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-3912050141548410204</id><published>2006-12-12T12:34:00.000-08:00</published><updated>2009-05-15T05:18:53.548-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Obras inéditas'/><title type='text'>Obras Inéditas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Seudónimos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;o Nonato Iluminado Gilgamesh de la Gracia de Dios&lt;br /&gt;o Marqués del Jagüey de la Taruya&lt;br /&gt;o Conde Duque de Talaigua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;OBRAS INÉDITAS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Novelas&lt;br /&gt;“Doña Shicaleo”&lt;br /&gt;“Cartagena, ciudad valiente”&lt;br /&gt;“Camino a la libertad”&lt;br /&gt;“La Herencia”&lt;br /&gt;Cuentos y Relatos&lt;br /&gt;“El Poeta del tiempo perdido”&lt;br /&gt;“El jagüey de la virginidad”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Ensayos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;§ “Perífrasis y Paralipómenos”&lt;br /&gt;§ “Orichas, Santos y virutas”&lt;br /&gt;§ “Ensayos literarios caribeños”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Investigación Histórica&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;§ “El Departamento de Pocabuy”&lt;br /&gt;§ “El Departamento de Bolívar y sus municipios”&lt;br /&gt;§ “Letras Bolivarenses”&lt;br /&gt;§ “Cultura, Tradición y Folclor en el Municipio de Talaigua Nuevo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antologías&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;o “Cuentos Bolivarenses”&lt;br /&gt;“Poesías a Cartagena de Indias”&lt;br /&gt;o “Su majestad: el Soneto”&lt;br /&gt;o “La Nueva poesía bolivarense”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Periodísticas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;§ Crónicas de EL ESPECTADOR&lt;br /&gt;§ Mi tiempo en EL TIEMPO I&lt;br /&gt;§ lMi tiempo en EL TIEMPO II&lt;br /&gt;§ Crónicas ecológicas&lt;br /&gt;§ Crónicas del Más allá&lt;br /&gt;§ Crónicas Profanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;MITOLOGÍA&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;§ Mitonario DANIELS - Nuevo Diccionario Académico de Mitología Universal”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-3912050141548410204?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/3912050141548410204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=3912050141548410204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3912050141548410204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3912050141548410204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/obras-inditas.html' title='Obras Inéditas'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-9201237902445917918</id><published>2006-12-12T12:29:00.000-08:00</published><updated>2009-08-06T18:56:03.443-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Obras publicadas'/><title type='text'>Obras Publicadas</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;“&lt;/strong&gt;Cartagena de Indias en la PLUMA de Judith Porto de González”&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;– 2006- Ensayo&lt;br /&gt;“Inventario Cultural del Departamento de Bolívar”-Libro Virtual 2005&lt;br /&gt;“El millero encantado” – 2004 – Novela&lt;br /&gt;“Diccionario de Mitos y Leyendas”- 2000&lt;br /&gt;“Historia, leyendas y tradiciones de Talaigua” 1996&lt;br /&gt;“Los Versos más bellos de la poesías bolivarense” –1995&lt;br /&gt;“Mompox, ciudad Soñada”, 1995 - Ensayo&lt;br /&gt;“Un buque fantasma aún pena en el puerto de Magangué”, 1994- Ensayo&lt;br /&gt;“Obeso, poeta de los bogas ausentes” – 1984- Ensayo&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-9201237902445917918?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/9201237902445917918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=9201237902445917918' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/9201237902445917918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/9201237902445917918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/obras-publicadas.html' title='Obras Publicadas'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-3725110079757296983</id><published>2006-12-12T12:25:00.000-08:00</published><updated>2006-12-12T12:26:47.195-08:00</updated><title type='text'>ESTUDIOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000066;"&gt;Sus estudios hasta cuarto año de primaria los realizó junto a su padre en la Escuela Rural de Talaigua Nuevo, luego estudió 5° de primaria en el Instituto Bolívar, de Marco Serrano en Mompox.&lt;br /&gt;En el Colegio María Auxiliadora de Santa Ana que regentaba el sacerdote Luis E. Rendón Rendón, en el departamento del Magdalena, con su hermana Haydée   estudió el 1º y el 2º de bachillerato.&lt;br /&gt;En el año de 1965 cursó el 3º en el Colegio Departamental de Soledad, en el departamento del Atlántico. Vivía en Barranquilla en el barrio Abajo con la tía Berta, hermana de su mamá.&lt;br /&gt;A partir de 1966 ingresa al colegio Pinillos de Mompox, donde cursa 4º, 5º y 6º de Bachillerato, se gana una beca como el 2°  mejor estudiante y con su hermano Eddie, vive en la residencia de Margarita Cueto, ubicada en la calle de atrás.  &lt;br /&gt;En 1970 ingresa al Seminario Nacional de Cristo Sacerdote en la Ceja, Antioquia. Estudia dos años de filosofía y debido a la situación económica de sus padres ingresa al magisterio, siendo nombrado profesor de Cátedra Religiosa en el colegio Nacional Mixto de El Banco, en el Magdalena.&lt;br /&gt;En el año de 1973 es nombrado profesor del Colegio Cooperativo de Talaigua y ocupa la rectoría hasta el año de 1975, en que es trasladado a Zambrano, donde renuncia.&lt;br /&gt;Se presenta en la Universidad de Nariño en Pasto, donde vive su hermana Betty con su esposo Reinaldo, e inicia estudios de Derecho en el día y Economía Política en la noche. Debido a los problemas de la Universidad, abandona sus estudios, regresa a Talaigua y en el año 1978 inicia estudios de Derecho en la Universidad de Cartagena, de donde egresa en 1982.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-3725110079757296983?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/3725110079757296983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=3725110079757296983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3725110079757296983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/3725110079757296983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/estudios.html' title='ESTUDIOS'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-7869506040258599366</id><published>2006-12-12T12:20:00.000-08:00</published><updated>2011-10-24T14:51:29.495-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joce G. Daniels G.'/><title type='text'>JOCE G. DANIELS G.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Un infatigable fabulador&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Por Enrique Jattib&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en Talaigua Nuevo, el 28 de julio de 1948, en el hogar formado por don Tomás Daniels, un mompoxino de ancestros libaneses y doña Dona García, descendiente del cacique Talaigua, es el sexto de nueve hermanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el hogar de sus padres estaba y ubicado a orillas del Río Grande de la Magdalena, y aún sigue allí, muchos de sus escritos, giran alrededor de los mitos y las leyendas que tejían y aún tejen los pescadores de ilusiones, los atarrayeros de quimeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De sus padres que contaban historias bebiendo café puro almendra tropical, cuando al otro lado de la Isla del Encanto aparecían los hidroaviones y buques de vapor, que con su ruido ensordecedor espantaban babillas y caimanes, heredó el virtuosismo de describir, narrar y contar hechos, que muchas veces se encuentran entre los linderos de la fantasía y la realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras letras las aprendió en la Cartilla de Cartón y sus primeros maestros fueron sus padres. En Mompox, estudió en el Instituto Bolívar, con el maestro Marcos Serrano. En el Colegio Nacional Pinillos, estudiaría con una beca de ochenta pesos ($ 80.00) otorgada por el Ministerio de Educación a los mejores cinco estudiantes de cada plantel y obtendría el grado de Bachiller Académico en 1969. Ingresó al Seminario Nacional de Cristo Sacerdote de la Ceja (Antioquia), en donde alcanza a estudiar tres años de filosofía. Se retira y después de un periplo que lo lleva por la Universidad de Nariño en Pasto, en donde también ejerce de columnista de El Derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escritor e investigador con énfasis en la mitología, su pluma como columnista visita sucesivamente las páginas de los periódicos Diario de la Costa (1978-1982), El Espectador (1979-1985), Diario del Caribe (1985), Revista Costa Norte (1986-1990), Prensa Nueva (Magangue-1990-1991), EL TIEMPO Caribe (1995-2001) y el Diario La Verdad. de Cartagena. &lt;br /&gt;En su condición de escritor e investigador es autor de los libros: Obeso, poeta de los bogas ausentes (1984), Mompox, ciudad soñada (1994), Un Buque fantasma aún pena en el Puerto de Magangué (1995), Los versos más bellos de la poesía bolivarense (1995), Historia, leyendas y tradiciones de Talaigua (1997), Diccionario de Mitos y Leyendas (2000), Mi tiempo en EL TIEMPO- Crónicas- (2003), El Millero Encantado- Novela- (2004), Ensayos Literarios Caribeños (2005), Atlas Cultural del Departamento de Bolívar – libro virtual – (2005), Cartagena de Indias, en la pluma de Judith Porto de González – Ensayo- (2006) y Perífrasis y Paralipómenos – Ensayos – ( 2007). Además tiene diez libros inéditos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1984 con otros intelectuales de Cartagena, la de Indias, funda la Asociación de Escritores de la Costa, siendo la segunda de este género en el país, pues en 1955, bajo la dictadura del General Rojas Pinillas se había credo la Asociación Nacional de Artistas y Escritores. En el 2003, con la participación de escritores del Caribe funda el Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe Colombiano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su condición de presidente de la Asociación de Escritores de la Costa, ha estado al frente de la organización de encuentros de escritores en Mompox, Magangué, San Juan Nepomuceno, Valledupar, Calamar y Necoclì (Antioquia) y de los nueve Parlamentos de Escritores e Intelectuales que se han realizado en la ciudad de Cartagena desde el año 2003, hasta la fecha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es miembro correspondiente de la Academia de Historia de Mompox, de la Sociedad San Martiniana, de la Casa de la Cultura de Cartagena y de la Red Mundial de Escritores de Habla Española. Ha sido reseñado en varios libros de antología de cuentistas colombianos y su biografía está inserta en la Bibliografía General de Cartagena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joce Daniels, que a veces firma sus trabajos con el seudónimo de Marqués de la Taruya, es un infatigable lector y escritor, y según los escritores Guillermo Tedio y Martiniano Acosta, es una de las plumas más fluidas y de una prodigiosa creatividad en el Caribe Colombiano. Hogareño, vive en función de su familia, de sus hijos, de la mitología y de sus tres perros. &lt;br /&gt;Cartagena de Indias, ictubre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-7869506040258599366?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/7869506040258599366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=7869506040258599366' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7869506040258599366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/7869506040258599366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/biografa.html' title='JOCE G. DANIELS G.'/><author><name>JOCE G. DANIELS G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11699917548371323357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_OGojp9CUWbc/R6-Usgz2A7I/AAAAAAAAAHA/cGbvkOvpXa4/S220/jOCEDANIELS.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8522223002974274188.post-4863513107998896244</id><published>2006-12-12T12:17:00.000-08:00</published><updated>2011-02-05T05:33:02.981-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Quién soy?'/><title type='text'>Quien soy</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 180%;"&gt;Epitafio&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;Soy un escritor que nací en el campo, a orillas del Río Grande de la Magdalena, por eso cuando leen mis escritos sienten en sus páginas el olor de las taruyas, el mugido de la vaca, el coletear de los caimanes y el habla sincera de la gente campesina&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8522223002974274188-4863513107998896244?l=jocedanielsgarcia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/feeds/4863513107998896244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8522223002974274188&amp;postID=4863513107998896244' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/4863513107998896244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8522223002974274188/posts/default/4863513107998896244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jocedanielsgarcia.blogspot.com/2006/12/quien-soy.html' title='Quien soy'/><author><name>JOCE G. 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